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Posts Tagged ‘NaBai’

[en Diario de Noticias de Navarra, 26 de noviembre de 2011, por el Foro Er@gin, integrado por Gregorio Monreal, Fernando Mikelarena, Álvaro Baraibar y Mikel Aramburu Zudaire]

El 20-N puede dar lugar a multitud de análisis y enfoques diferentes, entre otras cosas, porque eran varias las cuestiones que estaban en juego. Han sido las elecciones de la democracia en que el PP ha conseguido su mejor resultado, superando la mayoría absoluta de José María Aznar en 2000, y en las que, al mismo tiempo, el PSOE ha obtenido sus peores resultados, por debajo del suelo de los socialistas liderados por Joaquín Almunia en 2003 (con 125 diputados) o de las elecciones constituyentes de 1977 (con 118 diputados). Más allá de estos resultados, pese a la rotunda mayoría absoluta de los populares y tal vez como una reacción espontánea al esquema bipartidista, en esta XI legislatura van a estar representadas en el Congreso ocho formaciones de implantación regional o de nacionalidades. No es baladí que la suma de los votos obtenidos por PP y PSOE haya pasado de los más de 21,5 millones de 2008 a los 17,8 del pasado 20-N.

Aunque, a la hora de legislar, Mariano Rajoy podrá prescindir del resto del arco parlamentario si así lo quiere, quizás necesite amplios consensos para tomar determinadas decisiones o impulsar ciertas políticas. En este sentido, el líder del PP podría buscar acuerdos por dos vías diferentes, en buena medida excluyentes entre sí. La primera opción le llevaría a apoyarse, como tantas veces han hecho los Gobiernos del Estado, en los partidos nacionalistas de Cataluña y Euskadi y en formaciones regionalistas como Coalición Canaria. Sería más fácil llegar a acuerdos con ellas en lo que concierne a las medidas anticrisis, la gran cuestión de la presente legislatura. Pero no hay que excluir el entendimiento con formaciones de ámbito estatal como UPyD -la fuerza emergente de signo españolista radical- y el propio PSOE. La crisis podría obligar a ello a los socialistas, sin olvidar que cualificados dirigentes del partido comparten el deseo de recentralizar el Estado que han expresado el PP y UPyD. El entendimiento PP-PSOE para la reforma constitucional con que se cerró la legislatura es buena prueba de ello.

Uno de los pilares del pacto constituyente fue la organización territorial y el reconocimiento del hecho diferencial de las nacionalidades, condicionado, sobre todo, por la reivindicación histórica de la diferencialidad vasca y catalana. En las últimas décadas las deficiencias de las fórmulas de integración ofrecidas a esas dos nacionalidades en los acuerdos constitucionales y estatutarios han motivado que desde esos dos ámbitos se haya planteado la necesidad de otros pactos. En este sentido es significativo que PNV y Amaiur hayan obtenido 11 de los 18 diputados en la CAV, o, algo insólito durante la etapa democrática, los 16 escaños de CiU en Cataluña, o los 2 diputados de GeroaBai y Amaiur en Navarra. Se dirá que es un reflejo de autoprotección ante la avalancha del PP, pero en todo caso son datos que expresan el enraizamiento y la operatividad del hecho diferencial de estos territorios y de la necesidad por ello de escuchar y tener en cuenta sus voces a la hora de definir las líneas de actuación de la presente legislatura.

El 20-N era también importante en Navarra y la CAV. Tras años en que la IA no había podido presentarse a unas generales, había llegado el momento de ver cómo se recomponía el espacio nacionalista tras el abandono de las armas por parte de ETA. En la CAV, PNV y Amaiur se disputaban la condición de fuerza mayoritaria. Es cierto que Amaiur, empujada por la gratitud social por el fin de la violencia, ha conseguido 6 diputados frente a los 5 del PNV, pero los jeltzales continúan siendo el partido más votado con casi 40.000 sufragios de ventaja sobre aquélla. Se repite así un resultado casi idéntico al del 22-M, algo muy a tener en cuenta de cara a los comicios de la CAV, se celebren estos en 2013 o antes, en el caso de que PSE y PP no sean capaces de sostener al Gobierno López hasta entonces.

En Navarra, la debacle del PSOE ha coexistido con un relativo fracaso de la coalición UPN-PP que, aunque ganadora, se ha quedado lejos de su techo histórico por no haber podido retener el electorado propio ni atraer el ajeno. Por otra parte, el éxito relativo de I-E queda matizado por su dimensionamiento real, sin capacidad de sumar el voto desencantado del PSOE. También merece ser comentada la subida de UPyD, expresión de que entre nosotros existe un sector social que escucha con agrado un mensaje de patriotismo español o españolista centralizador, enriquecido con ingredientes explícitamente antiforales.

Pero no cabe duda de que aquí la gran incógnita era saber cuál iba a ser el resultado de GeroaBai, después de que, en diferentes momentos de estos últimos años, Batzarre, EA y Aralar abandonaran NaBai. Comentaristas y políticos pensaron que era una pugna desigual decidida a favor de Amaiur, pero las elecciones han mostrado que algo se mueve y está cambiando en el espacio político abertzale y vasquista; que se acentúa la permeabilidad y crece el deseo de propiciar un entendimiento transversal; que se difuminan las fronteras entre el voto nacionalista vasco y el no nacionalista; y que la política de frentes y de enfrentamiento que tantos réditos ha dado a algunos pierde su virtualidad. El éxito de GeroaBai -con una Uxue Barkos que ha representado y ha sabido trasladar la ilusión y la credibilidad del proyecto- acredita la validez de los valores políticos que empezó a defender NaBai en 2004. Hay un sector decidido de la opinión pública navarra que cree que esa vía no debe abandonarse. El camino que lleva al cambio político en esta tierra es largo y difícil pero ya se ha recorrido una etapa y nos vuelve a dirigir la mirada no al pasado, sino al futuro.

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Presentación de Geroa Bai

Uxue Barkos en el acto de presentación de Geroa Bai

[por Álvaro Baraibar, miembro de Zabaltzen, publicado en Diario de Noticias, 9 de octubre de 2011]

 

Desde hace unos años ha habido una importante discusión acerca de qué era o qué representaba NaBai. Las voces que se han dejado oír sobre esta cuestión han sido muchas, pero en realidad se podrían resumir en dos líneas de argumentación diferentes.

La primera afirmaba que NaBai no era sino una unión temporal de partidos políticos. Según ellos, NaBai era la suma de los partidos políticos que la integraban y perduraría en la medida en que a esos partidos les interesara. Se trataba de una apuesta táctica para afrontar una situación coyuntural a la espera de que los tiempos y las alianzas pudieran cambiar.

La segunda, por el contrario, defendía que NaBai era una apuesta estratégica, construida para dar respuesta al que era (y sigue siendo) el sector mayoritario del abertzalismo y el vasquismo en Navarra: el de quienes ya no se sentían cómodos ni representados por un partido y querían una nueva manera de actuar en política. El de quienes estaban cansados del enfrentamiento constante, del ruido y la bronca que caracterizaban a la política vasca en general, y a la navarra en particular. El de quienes querían construir a partir del respeto y del reconocimiento de la pluralidad y la complejidad de una sociedad como la navarra, en pleno siglo XXI. El de quienes apostaban de verdad por una nueva cultura política que debíamos construir en el día a día entre todos y todas, con la colaboración de la ciudadanía, pero demostrando que éramos nosotros y nosotras los que podíamos cambiar en primer lugar.

La ilusión que consiguió generar NaBai en tantos miles de navarros y navarras demostró que NaBai era mucho más que una unión temporal de partidos. NaBai se había convertido en un movimiento social que reclamaba nuevas soluciones y nuevas formas de hacer política. Algunos dirigentes de los partidos de NaBai, conscientes de que eran el sector minoritario de la nueva criatura y de que podían perder el control de lo que habían ayudado a crear, se asustaron. A partir de ese momento, los problemas derivaron en una bronca constante para tristeza, desilusión y desánimo de muchos de quienes habían confiado en la nueva fórmula. Algunos de los dirigentes que habían propugnado el cambio se mostraban, a la hora de la verdad, incapaces de cambiar ellos mismos.

En esta coyuntura nace Geroa Bai, recogiendo el guante de la NaBai que pudo ser y no fue, libre ya del peso de quienes querían una simple unión táctica y no dejaron que NaBai creciera y desarrollara toda su potencialidad. Geroa Bai tiene el reto y al mismo tiempo la gran oportunidad de recuperar la confianza de quienes una vez se ilusionaron con el proyecto pero se sintieron defraudados con el resultado. Geroa Bai tiene la oportunidad de impulsar una nueva forma de hacer política, propia del siglo XXI, tal y como quiso hacer la primera NaBai. Porque todas las sensibilidades políticas que estuvieron presentes en el nacimiento de NaBai lo están también en Geroa Bai.

Geroa Bai se presenta a las elecciones del próximo 20-N con renovada esperanza. Nos gustaría transmitiros la ilusión con la que estamos trabajando en Geroa Bai porque la alegría ha regresado otra vez a muchos rostros que habían perdido la sonrisa en los últimos tiempos. El objetivo de Geroa Bai no es otro que consolidar las bases de un futuro diferente para Navarra, pero queremos hacerlo desde nuevas maneras políticas y para ello es necesaria la participación de todos aquellos que crean que ese futuro es posible, porque el trabajo no termina el 20-N, pero es mucho lo que los abertzales y vasquistas de Navarra nos jugamos en las próximas elecciones.

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Polietika

A finales de septiembre se publicó en prensa que Aralar trasladaba a sus socios de Nabai 2011 que no pueden utilizar esas siglas para las elecciones de noviembre y añadía que sería incompatible que Uxue Barkos encabece una lista con ser concejala en el ayuntamiento de Pamplona. Terminan diciendo que en 2008 pudo compatibilizarlo porque detrás de ambas listas estaban los mismos grupos.
Pero resulta que en mayo de 2011 sí pudo ser candidata al ayuntamiento siendo parlamentaria. Y entonces no estaban ni EA ni Batzarre. Curiosa manera de aplicar criterios según convenga.
Pero lo que realmente clama al cielo es leer la nota de prensa de 5 de octubre en la que Txentxo Jiménez critica que Geroa bai se atribuya el espíritu de Nabai porque la mayoría de los que participan en Geroa Bai no estuvieron en la fundación de Nabai y no conoció en primera persona ese espíritu.
La verdad es que no sé a qué Txentxo prefiero, al que va al Himalaya y tiene la jeta de sostenerla y no enmendarla o al Txentxo que transmite esa autoridad barriobajera de tener la sartén por el mango y recordar a todos que Aralar, su ejecutiva, es dueña de la marca y de su espíritu. Podía haber aprendido algo de la espiritualidad tibetana…
Porque hay dos cosas claras:
La primera es que Geroa bai mantiene como propio el programa de Nabai en la defensa de que todos los proyectos son defendibles por vías políticas exclusivamente, la exigencia a ETA a que desaparezca, la necesidad de ganar la paz entre todos, la defensa de la transversalidad como vía para generar un cambio político en profundidad desde la realidad del pluralismo político y el ejercicio político aceptando la realidad en la que existen diferentes ámbitos de decisión.
La segunda es que Aralar ha decidido iniciar un camino con la Izquierda Abertzale Oficial sin que ETA haya desaparecido y sin una verdadera regeneración política de esa IAO. El acuerdo logrado para integrarse en Amaiur es la muestra palpable de ello: se renuncia a los diferentes ámbitos de decisión, se acudirá a Madrid en representación de Euskal Herria y sólo en los momentos en que los temas afecten a nuestro pueblo, no se exige la desaparición de ETA, tan solo se espera que ocurra… Y resulta que le mosquea que el conjunto de Nabai y parte de su militancia no hagan la ola.
Dice Txentxo que muchos de Geroa Bai no estuvieron en la fundación de Nafarroa Bai, repartiendo así carnet de buenos y de no tan buenos. Tal vez antes de pedir cuentas debiera explicar él dónde estaba cuando se fundó Aralar y qué esperaba de tal fundación. Cuando alguien acaba convirtiéndose en un profesional de la política suele llevar bastante mal que otros hagamos política desinteresadamente sin esperar nada a cambio. Ahora bien, lo verdaderamente llamativo de su afirmación es que defiende clases dentro de los partidos, esto es, los socios fundadores, poseedores de sus esencias, y los que se incorporan después, que mientras asientan y voten son bien recibidos. Y yo pensaba que de eso se trata cuando alguien acude al juego electoral, recibir el mayor respaldo electoral para poder hacer realidad las propuestas del programa sometido al electorado. Ahora me han descubierto que eso es secundario y que lo verdaderamente importantes es conseguir quedar como un buen rival, inoperativo porque queda anulado en su papel de opción fuera de los ámbitos de decisión más votada. Pero qué narices, luce mucho y no cansa.

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Nada cambio si tú no cambiasNavarra vive desde hace ya unas décadas un peculiar sistema político basado en el enfrentamiento y la exclusión de una parte de su ciudadanía. Como si de una reedición del régimen de la Restauración se tratara (salvando ciertas distancias, evidentemente), existen fuerzas perfectamente instaladas en el sistema, que controlan todos los resortes del poder (con su dosis de caciquismo foral), que excluyen a quienes piensan de forma diferente, y que refuerzan su posición gracias también a la acción radical (y violenta en algunas de sus manifestaciones), de determinadas fuerzas políticas antisistema. La necesidad de defender a Navarra que esgrimen unos o la autoidentificación de los otros como vanguardia de la lucha contra el régimen son ideas que les permiten justificar, sin necesidad de más explicación, el papel que desempeñan los primeros (UPN, PP y, desde hace un tiempo, también PSN) y los segundos (Batasuna y ahora Bildu). El resultado de este enfrentamiento no es otro que la perpetuación del sistema, del régimen de exclusión de la Navarra plural, de la Navarra real, cansando, desmovilizando y desilusionando a quienes quieren construir en lugar de destruir, convivir en lugar de convertir.

Dentro de esas reglas de juego, unos y otros quieren perpetuar el status quo para que nada cambie: los primeros porque están muy cómodos gestionando el poder y gobernando desde, por y para su propio espacio político, para sus navarros y navarras de bien; y los segundos porque para defender su propio chiringuito y su propia razón de ser necesitan un enemigo al que enfrentarse, que les responda con dureza y contra el que seguir dirigiendo (en su papel de vanguardia) al “pueblo oprimido”. Lo de siempre, vaya, la ya conocida (y fracasada, por cierto), acción-represión-acción, que tanto daño nos ha hecho.

Unos y otros quieren impedir que la ciudadanía vea como una fuerza útil a quienes trabajan por cambiar realmente la situación. Más de una vez, durante la pasada legislatura, ANV votó junto a UPN en el Ayuntamiento de Pamplona (y lo hemos vuelto a ver en la presente con motivo, por ejemplo, de la dirección del Gayarre). A Bildu no le interesa que se vea que NaBai (buscando el acuerdo con PSN e I-E) es una herramienta útil para un cambio real, para la esperanza en un futuro distinto.

UPN y Bildu se necesitan y darán muestras públicas de su respectivo odio porque es la mejor forma de llamar la atención de los medios de comunicación y del electorado, la mejor manera de lanzar un mensaje sencillo que llegue a las tripas y que oculte a la ciudadanía el hecho de que el cambio no llegará de ese enfrentamiento estéril que cuenta ya con décadas de fracasos para el abertzalismo y el vasquismo navarros, sino del entendimiento y respeto entre diferentes, desde la búsqueda de puntos de encuentro en los problemas reales de la población.

Bildu enarbola ahora el mensaje de la “unidad abertzale” e invita a participar en una nueva coalición a Aralar y PNV (sí, también a ese PNV que si va con otros es despreciable, pero si va con ellos es estupendo). La oferta no se ha dirigido a NaBai porque el objetivo de Bildu en mayo y ahora es destruirla, acabar con la única fuerza que puede hacer que las cosas y la manera de hacer política cambien en Navarra. En mayo Bildu convenció a algunos líderes de EA de Navarra y ahora ha hecho lo mismo con unos pocos (¿dos?) líderes de Aralar de Navarra.

La IAO, Batasuna, representa un proyecto diferente, que responde a una cultura política muy suya (y muy vieja, por cierto), que no está dispuesta a debatir y que simplemente exige a los demás que acepten sus planteamientos y se sumen a su último proyecto con sus condiciones, pasando por el aro. La pregunta es evidente: juntos, ¿para qué? Y la respuesta, aún lo es más. Grandes afirmaciones vacías como las de Urizar de «vamos a ir a Madrid para decirles que queremos dejar de ir» son una muestra clara del para qué de Bildu: para volver a los años 80 y 90 y que nada cambie (salvo quemar a EA y Aralar por el camino); para seguir con políticas antiguas que han dado lugar a muchos momentos históricos, pero sin resultado alguno. Volver a pasar por lo mismo no parece una buena idea, menos aún en esta situación de crisis. Por ello, como decía un amigo hace poco, NaBai (con el nombre que haya que darle ahora) es más necesaria que nunca.

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[por Mikel Aranburu Zudaire, miembro de Zabaltzen-NaBai. Publicado en Diario de Noticias de Navarra el 18 de septiembre de 2011, http://www.noticiasdenavarra.es/2011/09/18/opinion/cartas-al-director/nabai-hoy-mas-que-nunca]

NABAI no va a desaparecer -tampoco en las próximas elecciones del 20-N- mientras los casi 50.000 votantes del pasado mayo o los más de 60.000 de las últimas generales de 2008 (y esperemos que vayan a más) sigan creyendo en el proyecto que ha representado y representa, dentro de la política navarra, desde hace 8 años. NaBai ha sido y es, sobre todo, un gran movimiento social y ciudadano más allá de la mera suma coyuntural de partidos y ciertos independientes.

El gran reto y el empeño que tenemos algunos/as es que se siga viendo -aunque pueda cambiar la sigla por imperativo legal- que merece la pena confiar en las ideas, las propuestas y el trabajo de las personas que lo han hecho posible hasta hoy, tanto en el Parlamento foral, en buen número de municipios y, desde luego, en Madrid; y que continúan más vigentes que nunca. Muchos son los adversarios e intereses en contra desde todos los lados, y también se han sufrido fuertes rasgones internos en los últimos tiempos, pero el proyecto ha resistido y encontrado su espacio propio, social y electoral gracias a la fuerza imparable de lo que defiende, se empeñe quien se empeñe en desacreditarlo o ignorarlo.

Y no es otra cosa que la lucha con convicción por otra forma de hacer política, por apostar con todas las consecuencias, desde el abertzalismo incluyente y el vasquismo, por solo Navarra y por la Navarra real y plural donde quepamos todos y todas, donde se reconozca y no se olvide nunca a todas las víctimas sin excepción de todas las violencias -las del 36 y las del terrorismo de ETA-, por huir de frentismos trasnochados y estériles, por buscar convivir y construir sociedad y país desde valores y principios transversales, progresistas y de izquierdas, por no querer vencer sino convencer. Por convivir y por respetar siempre las reglas democráticas.

No somos ni malos navarros ni menos vascos, pues hay muchos modos de ser navarro, vasco o español. Solo amamos apasionadamente esta Navarra de identidades varias donde nos gustaría que llegara un cambio profundo en lo político, social, económico y cultural, y que lo creemos no sólo posible sino urgente. Y más en esta época de crisis sintiendo con quienes peor lo están pasando.

Que quede claro que no nos hemos cerrado a nadie, y ojalá llegue ese día en que estemos más y más unidos quienes creemos que otra Navarra es posible. Pero si para algunos no es momento de condenar, ni menos de pedir perdón y empezar la ansiada reconciliación, para muchos de nosotros tampoco es momento de uniones en falso si no se acuerdan unos mínimos, las líneas rojas infranqueables, entre las que sobresale el respeto escrupuloso de todos los Derechos Humanos y la concepción de Navarra como sujeto.

Es la hora de ir sumando extendiendo-zabaltzen estas ideas a cuanta más gente mejor, y para todo ello hace falta, ahora en Madrid, dar continuidad a la voz estable de quien ha representado de verdad no a la Navarra de NaBai, sino a la Navarra de todos y todas sin exclusiones, ésa que soñamos muchos navarros y navarras y por la que vamos a volver a votar con ilusión en noviembre. ¡NaBai, hoy más que nunca!

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[Por Koldo Martínez, Patxi Leuza y Álvaro Baraibar, miembros de Zabaltzen-NaBai. Publicado en Diario de Noticias de Navarra el 17 de septiembre de 2011, http://www.noticiasdenavarra.es/2011/09/17/opinion/tribuna-abierta/navarra-como-sujeto-y-no-como-objeto]

Cuando el 1 de septiembre Zabaltzen celebró su asamblea constituyente aprobó una breve declaración política con cuatro puntos fundamentales por medio de los cuales quería expresar por qué, para qué y cómo nacía esta Asociación que reúne y organiza a algunos de los independientes de NaBai. El primero de esos cuatro puntos —”Navarra como Sujeto y no como Objeto”— reafirmaba la vocación de Zabaltzen de continuar un trabajo ya iniciado por NaBai a la hora de trabajar por, para y desde Navarra, desde la especificidad y, al mismo tiempo, desde el pluralismo propios de Navarra.

Pero, ¿qué significan y qué suponen esas palabras? Es importante explicarlo porque en la actual coyuntura son precisamente la clave y el elemento diferenciador de Zabaltzen y NaBai frente al resto de fuerzas políticas.

“Navarra como Sujeto” es una afirmación rotunda de democracia. Significa reivindicar el derecho de la ciudadanía navarra a expresar su opinión y a que ésta sea respetada. Significa olvidarnos de todo tipo de apriorismos y esencialismos en los que uno u otro creen saber qué es Navarra y cuál es el camino que Navarra debe seguir, sencillamente porque nosotros penamos que los futuros posibles son muchos y variados, no uno único que nos viene dado por lo que fuimos -o no- en el pasado. Sólo desde la aceptación de la pluralidad de Navarra, de sus varias identidades, se puede pensar en Navarra como Sujeto.

Para el nacionalismo del todo o nada, del conmigo o contra mí, sea del signo que sea (español o vasco), Navarra es poco más que un símbolo, una pieza del puzzle sin la cual la imagen no puede estar completa. Los nacionalismos excluyentes han hecho mucho daño a la Navarra real porque la han tratado como objeto, como ofrenda a causas que se creían superiores, y no como el verdadero sujeto de decisión que es y debe seguir siendo.

Sigue habiendo personas convencidas de que las naciones son sujetos históricos con vida propia al margen de lo que piensen sus ciudadanos. Sigue habiendo quien cree que uno es vasco o español porque sí, de la misma manera que se es rubio o moreno: uno podrá teñirse y camuflarse, pero seguirá siendo lo que es por naturaleza y nada podrá hacer para cambiarlo. Según éstos, la única opción es aceptarse sin más, y si no lo hacemos es porque no sabemos quiénes somos o porque nos negamos a aceptar la verdad. No pueden ser otros los que, desde fuera, nos digan a los navarros lo que tenemos que ser. Pero tampoco podemos ser algunos de nosotros quienes nos erijamos en defensores exclusivos y excluyentes de la Navarra real.

La afirmación de “Navarra como Sujeto” implica también un ejercicio de sinceridad con la ciudadanía a la hora de actuar en política. El sujeto político navarro es un sujeto adulto al que difícilmente se le puede engañar cuando alguien afirma hacer algo por Navarra y en realidad lo está haciendo por su propio interés partidista, por legítimo que sea. En este sentido, no es sincero quien dice defender Navarra y respetar a los navarros y navarras, pero exige nuestra Comunidad a cambio del fin de la violencia, como si la ciudadanía no tuviera nada que decir al respecto. Como tampoco es sincero quien dice defender Navarra, pero se olvida de su régimen foral y su autonomía fiscal como forma de facilitar el camino hacia un cambio de alianzas políticas en Madrid o quiere impedir que los navarros y navarras expresen cuál debe ser su relación con la Comunidad Autónoma Vasca.

La afirmación de Zabaltzen ha sido respondida con el silencio por parte de UPN (no quieren darnos cancha porque es NaBai y no Bildu quien asusta a UPN) y ha suscitado distintas descalificaciones desde las filas de la Izquierda Abertzale Oficial. Se nos ha dicho que nacemos desde la renuncia a Euskal Herria, como una especie de navarrismo de izquierdas más cercano a UPN que al nacionalismo vasco. Son afirmaciones que buscan la descalificación, pero que son totalmente falsas y lo saben. Es Bildu quien se parece realmente a UPN en su manera de entender la cuestión nacional, desde posiciones predemocráticas y desde la ausencia de respeto a lo que significa defender Navarra como Sujeto. Unos y otros, UPN y Bildu, desde su particular visión de una Navarra-objeto ajustada a sus respectivos intereses, buscan el enfrentamiento en lugar del diálogo y la exclusión y marginación del “otro” frente a la integración, y de todo esto ya hemos tenido suficiente en Navarra en estos largos años de invierno democrático.

Como decíamos al inicio, Navarra como Sujeto y no como Objeto es un elemento diferenciador de la propuesta de Zabaltzen y de NaBai, que se reafirma no sólo en el papel, sino en la práctica política, llevando a Madrid la voz de la Navarra real para hacer política real.

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En más de una ocasión me he referido —más allá de lo que diga, haga y decida ETA— a mi particular decepción por la actitud que ha exhibido la Izquierda Abertzale Oficial sobre la cuestión de la violencia. Y no estoy hablando de la Izquierda Abertzale de los años 80 ó 90, sino a la propia Bildu en este año 2011. La violencia ha impregnado de tal manera las actitudes, las ideas, las posiciones ideológicas, las acciones tácticas, las maneras, las formas y el día a día de la Izquierda Abertzale Oficial que se niegan a aceptar que las cosas pueden no ser como ellos las quieren ver.

Más allá de ETA, la violencia o una cultura de la violencia está muy presente en la IAO. La violencia está, por ejemplo, en no aceptar la legitimidad de los planteamientos de los demás, en descalificar o insultar al que simplemente piensa de manera distinta. Desde el punto de vista de la IAO el sistema, las instituciones y las organizaciones que en él participan son, por naturaleza, impuestas y adolecen de una manifiesta falta de legitimidad. Absolutamente nada en este planeta es democrático y popular hasta que son ellos quienes lo controlan (puede verse ). Es una constante con todo tipo de organizaciones y lo hemos visto en movimientos sociales y también en celebraciones de carácter cultural, político y social a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país. Son ellos los que, con su gloriosa presencia, reparten valores democráticos allí por donde pasan, aunque los demás no quieran.

La violencia está también en los insultos, la presión amenazante o las amenazas explícitas a quienes piensan de otro modo o militan en otras organizaciones. Somos muchos los que hemos visto a compañeros y amigos en carteles con el calificativo de “robasillas”, “buitres” y otras lindezas mucho peores, o quienes hemos recibido directamente esas amenazas, en el pasado y hace tan solo unos días.

La violencia está presente en las reiteradas descalificaciones lanzadas en muchos pueblos contra cargos municipales navarros por ser unos “traidores”, “vendidos” y “cobardes” al no “atreverse” a poner la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. ¿Alguien ha notado un cambio real sobre esta cuestión cuando han gobernado ANV o Bildu, más allá de actos de su particular precampaña como los de Leiza, Alsasua, etc…? Han estado exigiendo a otras fuerzas políticas con dureza y contundencia gestos simbólicos y actitudes de democracia radical y de transparencia a la hora de facilitar información al “pueblo” y ahora, allí donde gobiernan todo lo que era imprescindible para otros ha dejado de ser necesario para ellos.

Pero la violencia está también, desde luego, en pretender obtener algo a cambio de decir que ahora sí, ahora se va a apostar por vías única y exclusivamente políticas. ¿Acaso no es este el punto de partida exigible a todos? La violencia está en exigir a los demás que para que la paz sea posible en nuestra tierra hay que seguir el camino que ellos nos trazan. Cuando la Izquierda Abertzale Oficial decida que quiere hacer política, única y exclusivamente política, sin esas otras violencias que existen más allá de lo que haga ETA, le daremos la bienvenida y buscaremos los puntos que podamos compartir, pero en tanto en cuanto siga actuando de la misma forma que en los años 80 y 90, será difícil colaborar, porque eso ya lo hemos vivido y sabemos a dónde conduce. La cultura de la violencia, de la imposición y la confrontación, del conmigo o contra mí, está muy lejos de la convivencia y el respeto que siempre ha defendido y representado NaBai (en el pasado y también en el futuro).

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