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Posts Tagged ‘II-SP’

20090615_polo_congeladoLa política, como es bien sabido, tiene mucho de representación, de gestos, símbolos e imágenes. Un buen político no puede basar únicamente su actividad en la palabra y en la acción, tiene que cuidar también la escenificación de sus mensajes. En sí mismo, no se trata de algo necesariamente negativo: un buen envoltorio puede ayudar a transmitir un buen mensaje, puede ayudar a hacer que llegue mejor a sus destinatarios. El peligro está en que el continente sustituya al contenido, la forma al fondo, de modo que el mensaje político se convierta en algo vacío, estéril, en simples fuegos artificiales que no contienen nada más allá de una bonita puesta en escena. En política, palabra, acción y escenificación tienen cada una su función y su peso, pero deben ir siempre en consonancia, deben responder a una coherencia interna.

Tradicionalmente, la izquierda abertzale oficial ha cuidado mucho la escenificación de sus mensajes con toda la simbología nacional y revolucionaria. Esto no es algo que haya cambiado sustancialmente con el paso de los años (aunque sí han cambiado algunos de los símbolos). La escenificación y el control del timing político han sido lo fundamental en el anuncio de la izquierda abertzale oficial de una “nueva” estrategia de futuro, el “polo soberanista”, una estrategia que, al parecer, contaba con el visto bueno de ETA, eso sí con condiciones.

Las expectativas generadas por el anuncio de Otegi y compañía tuvieron su efecto sobre la campaña de las elecciones vascas (algo de ello hay en la ruptura de EA con el PNV). Tampoco es ajeno a ello el estallido final de Eusko Alkartasuna en las semanas anteriores al congreso de los días 20 y 21 de junio. El “polo soberanista”, “nuevo remedio milagroso” para los problemas del pueblo vasco, es también la reacción de la izquierda abertzale oficial ante el importante ascenso de Aralar en la CAV y la irrupción de NaBai como segunda fuerza en Navarra.

La esperada rueda de prensa de Otegi el pasado 11 de junio se convirtió en un bluf al retrasar la fecha de constitución de su “polo soberanista”. Poco antes de las elecciones europeas puso las pilas a sus votantes poniendo fecha a la criatura. Pasadas las elecciones, el “polo soberanista” ha regresado al congelador. La culpa, como siempre, de los demás. En la rueda de prensa, Otegi, en la retórica antigua que le caracteriza, focalizó sus críticas en Aralar (tal vez por no hacerse el harakiri como EA). Aralar había querido “sustituir a la izquierda abertzale con el beneplácito del Estado, el Ministerio del Interior y los medios de comunicación del Estado”. “Parece que el enemigo a batir por parte de Aralar no es el Estado español, sino la izquierda abertzale”. Curiosas palabras, cuando las sedes de Aralar han recibido ataques reiterados de personajes de la izquierda abertzale oficial.

Siempre es complicado tratar de descubrir las razones por las que se mueve Batasuna. Tal vez el retraso sine die del polo soberanista se deba a que ya no hace falta movilizar al electorado, una vez pasadas las elecciones europeas y hecho el recuento de sus huestes (recuento que, además, les va a dar unos minutos de publicidad extra gracias a los errores cometidos). Tal vez lo que ocurra es que hayan pensado que conviene dar otra vuelta de tuerca a la crisis de Eusko Alkartasuna dejando a los pies de los caballos a aquellos incautos que volvieron a creer en la palabra de la izquieda abertzale oficial. O tal vez los garantes de la pureza abertzale del proceso les han dicho que no toca y que esperen.

Hay una cosa que sí está clara. El anuncio de un “polo soberanista” es pura escenificación: invitar al otro a hacer lo que uno sabe que no puede hacer y que, además, no quiere que haga para, a continuación, culparle del fracaso. Se trata de simples fuegos artificiales buscando unos segundos de gloria en los titulares y una foto en la prensa del día. Continente sin contenido. Forma sin fondo. O tal vez sea peor, ya que no resulta descabellado pensar que la propuesta tenga un fondo: el de perjudicar y debilitar a aquellos a los que invita a acompañarle en un “nuevo remedio milagroso” para salvarnos a todos. Gracias, pero no, va a ser que no.

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20090610_resaca_electoralParece que a algunas personas el resultado de las elecciones les ha sorprendido, concretamente el número de votos cosechados por la izquierda abertzale oficial. Así es como interpreto yo al menos las palabras de Patxi López cuando ha afirmado que “desgraciadamente, ese mundo del abertzalismo radical sigue teniendo su fuerza”. ¿Y qué se esperaba, que una opción política desapareciera simplemente porque no le gusta? Lo que hay que lamentar no es que sigan teniendo fuerza (aunque no es más de la que ya se había ido manifestando durante las últimas elecciones), sino que sigan sin condenar la violencia y sin desmarcarse de ETA. Mientras continúen en esa posición política seguirán siendo una alternativa irreal y que no lleva a ninguna parte, como ya he dicho en alguna otra ocasión.

Otros, dentro de UPN, discrepan a la hora de valorar los resultados del PPN. Mientras Miguel Sanz (el pasado de UPN) cree que el electorado navarro los ha castigado, Yolanda Barcina (el futuro de UPN) considera que el sector mayoritario de su partido ha optado por el PPN. Y es verdad. La diferencia tal vez estribe en que para Miguel Sanz el PPN es un rival político en futuras citas electorales, mientras que Yolanda Barcina no termina de ver a los populares como rivales, sino como compañeros de viaje.

Las fuerzas políticas integrantes de NaBai también han hecho balance de los resultados y han aceptado, algunos con más claridad que otros, que no eran los deseables. Todos menos Batzarre, siempre especiales ellos, concurrieron a las elecciones y todos han conseguido representación en el Parlamento europeo, pero los votos cosechados en Navarra no han sido lo que hubiera cabido esperar.

Probablemente sea cierto, como ha comentado Maiorga Ramírez, que los resultados en Navarra hubieran sido considerablemente mejores si NaBai hubiera concurrido, pero también lo es (y Maiorga lo sabe) que era imposible que NaBai se presentase como tal a las elecciones. Es más, no eran las elecciones de NaBai y de poco hubiera servido que se presentara sin llegar a acuerdos con otras formaciones más allá de las fronteras de Euskal Herria. Nuestro objetivo no era el de contar votos, como II-SP, sino hacer política real.

Efectivamente, la marca electoral de éxito en Navarra es NaBai, no las siglas políticas de los partidos que la componen. Esa conclusión resulta fácil a la vista de los resultados del 7-J. Si alguien está pensando en medir sus fuerzas por separado ya sabe lo que le espera, además de destruir el proyecto nacionalista vasco en Navarra por lo menos para una generación completa, dejando a nuestra Comunidad en manos del navarrismo.

A Maiorga le parecerá que citar a NaBai y soltar un “ya os lo dije”, como los niños, le da puntos. Es muy fácil decir que uno quiere lo imposible, conformarse con lo que tiene y lamentarse después de que otros no le dejaran hacer lo que no se podía hacer. Es fácil, pero muy triste y hasta patético. Habrá, en otros lugares, quien quiera hacer autocrítica y en un ejercicio muy propio de la izquierda se flagele públicamente durante semanas o meses, hasta encontrar otro motivo para seguir haciéndolo. Tampoco es la vía, me parece a mí.

La política es el arte de lo posible y NaBai no era posible en estas elecciones. Sin embargo, está claro que NaBai es lo posible, lo deseable, lo necesario y lo que demanda una parte muy importante de la sociedad para cambiar las viciadas bases sobre las que el navarrismo ha construido la actual Navarra. Insisto, dejémonos de chiquilladas y pongámonos a ello de verdad. Hay tiempo, pero pasa muy rápido y ya hemos perdido dos años.

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