Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Crisis económica’

Hacer balance de la gestión económica en tiempos de crisis siempre ha sido una misión complicada. Los gobiernos regionales y nacionales son quienes deben rendir cuentas de una acción de gobierno que siempre es ineficaz o insuficiente cuando las economías entran en recesión. En una economía globalizada como la actual poco poder de influencia tienen los gobiernos a la hora de cambiar la realidad económica (a escala mundial, nacional, regional o local). Ni los gobiernos son los responsables de la crisis, ni tienen la solución para llevar a sus respectivos países por la senda de la recuperación. Lo más que pueden hacer (o eso es al menos lo que nos han demostrado) es inyectar dinero público aquí y allá según un sector u otro entra en la UVI.

A ello se han dedicado todos los gobiernos (sean del color que sean y tengan la capacidad o capacitación que tengan). Se trataba de salvar sectores económicos para impulsar el consumo y la demanda y mantener tanto como fuera posible el ritmo de producción, a la espera de que el ciclo económico cambiara de signo.

Siendo así, también es cierto que el electorado (no la ciudadanía, pues el político del siglo XXI no piensa en ciudadanos, sino en electores) no suele conformarse con un “hemos hecho lo que hemos podido”. Algo más hay que decir si uno quiere ser reelegido y a ello se ha puesto el Gobierno de Navarra.

Lleno de orgullo y desparpajo foral, el gobierno navarro ha hecho balance de su gestión económica y ha sacado pecho, reivindicando sus logros o, mejor dicho, anunciando que si no hubiera sido por su “Plan” hubiera sido mucho peor. Lo que no ha sido sino poner parches aquí y allá se convierte, con argumentos virtuales, como por arte de birlibirloque en un Plan económico a exportar. El Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno Foral, Álvaro Miranda, en un ejercicio de política ficción, defiende que el resultado de su gestión ha sido la creación, durante 2009, de más de 12.000 puestos de trabajo. Sin embargo, la realidad es bien distinta, ya que el paro ha subido un 23%, llegando en Navarra a las más de 40.000 personas.

No digo que ejercicios de historia ficción como imaginar en qué realidad viviríamos ahora si Franco hubiera perdido la Guerra Civil no tengan su interés y sirvan para entretenerse un rato. Sin embargo, arrogarse el mérito de lo que se ha evitado sabiendo que en cualquier caso nunca se podrá saber realmente cómo hubieran sido “si…” es incluso obsceno.

Read Full Post »

20090511_menosladrilloHoy podíamos leer en la prensa, cómo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había criticado ayer a quienes “se ponen nerviosos” en cuanto aparecen algunos “brotes verdes” en la economía, porque “no quieren ver ni una sola buena noticia” económica, en referencia a la rentabilidad política y electoral, a menos de un mes como estamos de las elecciones europeas, que el PP cree que va a sacar atacando al Gobierno por su gestión de la crisis económica. Zapatero aseguró ayer a quienes llenaban el palacio de Vistalegre en el acto de apertura de la precampaña que España superará la crisis con más políticas sociales, “menos ladrillo y más ordenadores”. Nuevamente la campaña electoral europea se desarrolla en clave de política interna, aunque haya tal vez algún incauto que crea que Zapatero lo que hace es incorporar las recomendaciones europeas de frenar el descontrolado sector de la construcción en España. La comisión de Peticiones del Parlamento Europeo habló hace unos meses de “urbanización masiva”.

A lo largo de la última legislatura se ha hecho más que evidente que Zapatero no hace otra cosa que improvisar en todas las áreas a las que llega su acción de gobierno y, de una forma especialmente sangrante en sus acciones políticas anticrisis. No hace tanto que anunció un plan de choque para frenar el creciente paro en la construcción repartiendo a todos los Ayuntamientos del Estado una buena cantidad de dinero para invertir precisamente en “ladrillo”. No se trataba de que cada municipio estudiara sus necesidades reales y, en base a ellas, priorizara unas actuaciones u otras. La cuestión era que los Ayuntamientos impulsaran obras públicas que dieran trabajo a las empresas de la construcción que estaban viendo cómo se acababan unos años dorados en los que tantos excesos se han cometido.

Al poco tiempo, en Navarra nos enterábamos de una iniciativa impulsada por Unión del Pueblo Navarro y Partido Socialista de Navarra (PSN) que pretendía pagar, con el dinero de todos los contribuyentes, la nada despreciable cifra de 15.000 millones de las antiguas pesetas a la sociedad promotora constructora Desarrollo Sostenible s. l. por hacerse con los derechos de edificación de 3 millones de metros cuadrados rústicos en el término de Guenduláin. El proyecto de construcción de la segunda ciudad navarra donde ahora mismo no hay sino un palacio, impulsada hasta el último momento por el equipo de gobierno (UPN-CDN) la pasada legislatura, se había venido abajo con la crisis económica y había que rescatar a un grupo de promotores que se habían visto perjudicados por la situación. Pobrecillos ellos que, de haber salido bien la operación, seguro que hubieran repartido sus beneficios entre los más necesitados.

La excusa para llevar esa enorme cifra de dinero hacia el sector de la construcción no era otra que sacarlo de la crisis, aunque, curiosamente, en este caso debe ser por vía indirecta, ya que todo ese dinero sirve para que, de momento, no se construya nada. Resultan más que curiosas estas contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace. En algunos políticos, la acción  no siempre refrenda la palabra.

No sé si Zapatero tiene mucha información acerca de lo que hacen sus compañeros de partido en Navarra. Han sido varias las ocasiones en que al presidente del Gobierno lo han pillado con el pie cambiado en lo que a la política foral se refiere. Da la impresión, en cambio, de que el pacto entre UPN y PSN es sólido y amplio y que el sector del ladrillo en Navarra puede estar tranquilo, a pesar de lo que diga Zapatero en los Madriles.

Read Full Post »

crisis_economicaLa crisis económica sigue arrojando números más que preocupantes. Las predicciones siguen sin dar tregua y parece que, a pesar de los empeños de Zapatero por decir otra cosa, el escenario de una posible recuperación se aleja en el tiempo, mientras la duración y el alcance de la crisis se dilatan sin cesar. La crisis se inició como un problema financiero provocado por la falta de control y por la euforia generada en un ciclo de crecimiento económico que parecía no tener fin. El miedo a los productos financieros contaminados generó un problema de falta de confianza en el sistema y parecía que la solución pasaba por devolver esa confianza a las instituciones financieras, a los inversores, al mercado en general.

Sin embargo, la crisis no era únicamente financiera, sino que se trataba de una profunda crisis económica con repercusiones en todos los ámbitos. Las soluciones ideadas en un principio se mostraron como manifiestamente insuficientes y, conforme la crisis fue ganando en intensidad y afectando a más y más sectores económicos, se lanzaron nuevos paquetes de medidas, todos ellos envueltos y acompañados de todo el protocolo, la parafernalia y el glamour de las grandes cumbres del G-20 y los distintos organismos internacionales. Parece como si el envoltorio pudiera por sí mismo transmitir el mensaje de confianza y de capacidad de gestión de una forma mejor y más eficaz que las propias medidas propuestas.

El envoltorio de todas estas cumbres, más estético que práctico en realidad, es un perfecto ejemplo de la sociedad de consumo y del derroche en que vivimos en Occidente. Las decisiones políticas y económicas se convierten en objetos de consumo que se adornan con una escenificación adecuada, de modo que nos transmitan mensajes de seguridad y nos den garantías de que dentro del paquete encontraremos algo serio y solvente. Al final, para comprar una ración de maíz, tenemos que comprar el maíz, la lata, el plástico individual que la envuelve y el plástico que a su vez la vuelve a agrupar a otras dos raciones de maíz que conforman el paquete.

Sin embargo, lo verdaderamente preocupante de la situación es que a pesar de que el modelo se ha mostrado como un juego desalmado, inhumano, capaz de llevar al mundo a una de sus peores crisis económicas, no parecen alzarse voces solventes que planteen soluciones que vayan más allá de corregir algunos excesos. No parece que desde la izquierda se esté articulando un discurso que muestre los problemas generados por un sistema donde el mercado se ha convertido en juez y parte de nuestras vidas.

Todas las medidas que se plantean a nivel internacional, nacional o regional están dirigidas a incentivar el consumo como manera de impulsar la necesidad (irreal y artificial) de producir más. La solución a todos nuestros problemas, según este punto de vista, llegará en la medida en que volvamos a la situación de producción anterior, corrigiendo, como mucho, los excesos cometidos en los ángulos ciegos del sistema. Otro signo evidente de ello es que en Europa se dirijan las miradas hacia Obama y EE.UU., de forma evidente o más o menos velada, buscando soluciones o esperando que el motor de la economía americana nos arrastre a todos hacia un nuevo ciclo de crecimiento y generación de riquezas. Los Estados Unidos de América simbolizan en todo caso la causa de la crisis, no la solución, si es que queremos caminar hacia algo distinto y mejor de lo que hemos tenido.

A veces uno tiene impresiones, percepciones imposibles de cuantificar ni extrapolar. Creo que en los meses anteriores a la crisis estaba extendida una cierta sensación de exceso, de que las cosas tenían que reventar de una forma u otra. No me refiero sólo a la burbuja inmobiliaria, sino a la vida en general. Yo al menos he percibido en bastantes personas una sensación de que, en algún momento, esta espiral de producción-consumo-producción tenía que estallar y que este ritmo, que está destrozando nuestro planeta, tendría que frenar, por convicción o por necesidad.

La caída del muro de Berlín y las barbaridades cometidas por los regímenes comunistas dejaron sin referente a la izquierda que se vio arrollada por la victoria del capitalismo como único sistema posible, real. De alguna manera, las preocupaciones por cuestiones de género, el medio-ambiente y otras llenaron de contenido el discurso de una izquierda carente de modelo económico. Las medidas planteadas hoy día frente a la crisis están demostrando que las fuerzas de izquierda con responsabilidad de gobierno en Europa siguen sin una alternativa, sin ideas que vayan más allá de más de lo mismo. Se impulsan planes renove o se impulsa la obra pública no porque sea necesaria, no porque las personas lo necesitemos, sino porque estas medidas crean demanda y ésta mueve la economía.

Aquí es donde cabría esperar que comenzara a plantear esas alternativas. Sin embargo, he de reconocer que tampoco yo las tengo.

Sí tengo claro, por algún sitio se comienza, que desde posiciones ideológicas de izquierda es urgente un cambio de hábitos basados en una nueva cultura que castigue el derroche de recursos que hoy día no solo no se penaliza, sino que se interpreta como una muestra de riqueza y bienestar. Hay que hacer una enorme labor pedagógica para que se entienda que el gasto inútil de recursos, a todos los niveles, es profundamente contrario a los valores propios de la izquierda. Nunca he comprendido cómo alguien que se dice de izquierdas puede comprarse un coche con un altísimo consumo y utilizarlo para ir a tomar un café al bar de la esquina.

Sí tengo claro que el nuevo sistema económico debe incorporar los principios de sostenibilidad y respeto del medio ambiente no como una operación de marketing y maquillaje, sino como verdaderos principios por los que regirse.

Y, desde luego, sí tengo claro que la solución a la crisis no pasa por la purga del mercado defendida por los neocon, ni por volver a alimentar una artificial burbuja de consumo que no hará sino completar un nuevo giro y volvernos a llevar al mismo sitio.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: