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Posts Tagged ‘Uxue Barkos’

[en Diario de Noticias de Navarra, 26 de noviembre de 2011, por el Foro Er@gin, integrado por Gregorio Monreal, Fernando Mikelarena, Álvaro Baraibar y Mikel Aramburu Zudaire]

El 20-N puede dar lugar a multitud de análisis y enfoques diferentes, entre otras cosas, porque eran varias las cuestiones que estaban en juego. Han sido las elecciones de la democracia en que el PP ha conseguido su mejor resultado, superando la mayoría absoluta de José María Aznar en 2000, y en las que, al mismo tiempo, el PSOE ha obtenido sus peores resultados, por debajo del suelo de los socialistas liderados por Joaquín Almunia en 2003 (con 125 diputados) o de las elecciones constituyentes de 1977 (con 118 diputados). Más allá de estos resultados, pese a la rotunda mayoría absoluta de los populares y tal vez como una reacción espontánea al esquema bipartidista, en esta XI legislatura van a estar representadas en el Congreso ocho formaciones de implantación regional o de nacionalidades. No es baladí que la suma de los votos obtenidos por PP y PSOE haya pasado de los más de 21,5 millones de 2008 a los 17,8 del pasado 20-N.

Aunque, a la hora de legislar, Mariano Rajoy podrá prescindir del resto del arco parlamentario si así lo quiere, quizás necesite amplios consensos para tomar determinadas decisiones o impulsar ciertas políticas. En este sentido, el líder del PP podría buscar acuerdos por dos vías diferentes, en buena medida excluyentes entre sí. La primera opción le llevaría a apoyarse, como tantas veces han hecho los Gobiernos del Estado, en los partidos nacionalistas de Cataluña y Euskadi y en formaciones regionalistas como Coalición Canaria. Sería más fácil llegar a acuerdos con ellas en lo que concierne a las medidas anticrisis, la gran cuestión de la presente legislatura. Pero no hay que excluir el entendimiento con formaciones de ámbito estatal como UPyD -la fuerza emergente de signo españolista radical- y el propio PSOE. La crisis podría obligar a ello a los socialistas, sin olvidar que cualificados dirigentes del partido comparten el deseo de recentralizar el Estado que han expresado el PP y UPyD. El entendimiento PP-PSOE para la reforma constitucional con que se cerró la legislatura es buena prueba de ello.

Uno de los pilares del pacto constituyente fue la organización territorial y el reconocimiento del hecho diferencial de las nacionalidades, condicionado, sobre todo, por la reivindicación histórica de la diferencialidad vasca y catalana. En las últimas décadas las deficiencias de las fórmulas de integración ofrecidas a esas dos nacionalidades en los acuerdos constitucionales y estatutarios han motivado que desde esos dos ámbitos se haya planteado la necesidad de otros pactos. En este sentido es significativo que PNV y Amaiur hayan obtenido 11 de los 18 diputados en la CAV, o, algo insólito durante la etapa democrática, los 16 escaños de CiU en Cataluña, o los 2 diputados de GeroaBai y Amaiur en Navarra. Se dirá que es un reflejo de autoprotección ante la avalancha del PP, pero en todo caso son datos que expresan el enraizamiento y la operatividad del hecho diferencial de estos territorios y de la necesidad por ello de escuchar y tener en cuenta sus voces a la hora de definir las líneas de actuación de la presente legislatura.

El 20-N era también importante en Navarra y la CAV. Tras años en que la IA no había podido presentarse a unas generales, había llegado el momento de ver cómo se recomponía el espacio nacionalista tras el abandono de las armas por parte de ETA. En la CAV, PNV y Amaiur se disputaban la condición de fuerza mayoritaria. Es cierto que Amaiur, empujada por la gratitud social por el fin de la violencia, ha conseguido 6 diputados frente a los 5 del PNV, pero los jeltzales continúan siendo el partido más votado con casi 40.000 sufragios de ventaja sobre aquélla. Se repite así un resultado casi idéntico al del 22-M, algo muy a tener en cuenta de cara a los comicios de la CAV, se celebren estos en 2013 o antes, en el caso de que PSE y PP no sean capaces de sostener al Gobierno López hasta entonces.

En Navarra, la debacle del PSOE ha coexistido con un relativo fracaso de la coalición UPN-PP que, aunque ganadora, se ha quedado lejos de su techo histórico por no haber podido retener el electorado propio ni atraer el ajeno. Por otra parte, el éxito relativo de I-E queda matizado por su dimensionamiento real, sin capacidad de sumar el voto desencantado del PSOE. También merece ser comentada la subida de UPyD, expresión de que entre nosotros existe un sector social que escucha con agrado un mensaje de patriotismo español o españolista centralizador, enriquecido con ingredientes explícitamente antiforales.

Pero no cabe duda de que aquí la gran incógnita era saber cuál iba a ser el resultado de GeroaBai, después de que, en diferentes momentos de estos últimos años, Batzarre, EA y Aralar abandonaran NaBai. Comentaristas y políticos pensaron que era una pugna desigual decidida a favor de Amaiur, pero las elecciones han mostrado que algo se mueve y está cambiando en el espacio político abertzale y vasquista; que se acentúa la permeabilidad y crece el deseo de propiciar un entendimiento transversal; que se difuminan las fronteras entre el voto nacionalista vasco y el no nacionalista; y que la política de frentes y de enfrentamiento que tantos réditos ha dado a algunos pierde su virtualidad. El éxito de GeroaBai -con una Uxue Barkos que ha representado y ha sabido trasladar la ilusión y la credibilidad del proyecto- acredita la validez de los valores políticos que empezó a defender NaBai en 2004. Hay un sector decidido de la opinión pública navarra que cree que esa vía no debe abandonarse. El camino que lleva al cambio político en esta tierra es largo y difícil pero ya se ha recorrido una etapa y nos vuelve a dirigir la mirada no al pasado, sino al futuro.

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[por Álvaro Baraibar, en Diario de Noticias de Navarra, 21 de noviembre de 2011]

En estas elecciones generales estaban en juego cuestiones distintas en diferentes planos. En España había que aclarar cómo de amplia iba a ser la mayoría del PP y cómo de grande el castigo al PSOE.

Los datos son rotundos: el peor resultado del PSOE en democracia coincide con los mejores números del PP. Poco ha podido hacer el sprinter Rubalcaba en una carrera en la que partía demasiado lejos de meta y en la que competía con un Mariano Rajoy al que los desaciertos del Gobierno de Zapatero habían colocado a un pasito de la meta. Por si fuera poco, el desempleo, la presión de los mercados y la prima de riesgo de la deuda española han sido obstáculos insalvables para un Rubalcaba que podía aportar al PSOE cualquier cosa menos renovación. La mayoría absoluta del PP es clara, pero no lo es menos que Cataluña y Euskadi no se han sumado a esa ola ganadora de los populares y Rajoy debería tenerlo en cuenta.

Estas elecciones eran, además, las primeras generales después de muchos años en que la IA se podía presentar. En la CAV, las fuerzas nacionalistas han sido las grandes triunfadoras, con Amaiur como coalición más votada, seguida de cerca por el PNV.

Y en cuanto a Navarra, más allá de ver quiénes iban a ser los 5 diputados que fuesen a Madrid, el día de ayer se resolvía también otra cuestión. Lo que estaba en juego en estas elecciones era el futuro y la viabilidad del proyecto de Nafarroa Bai, es decir, Geroa Bai. En este sentido, las elecciones han demostrado que Geroa Bai tiene un espacio electoral consolidado, con más del 12% de los votos. Las elecciones han demostrado que una coalición formada por dos pequeños partidos (PNV y Atarrabia Taldea) y una asociación de independientes (Zabaltzen) a escasos dos meses de la votación ha sido la respuesta que muchos miles de navarros y navarras demandaban. Así pues, Nafarroa Bai tiene futuro: Geroa Bai. Más allá de lo que estos resultados suponen para Navarra, será interesante ver la lectura que hacen de ello los partidos políticos y la sociedad en general. Muchos son los que reclaman un cambio en política. Habrá que estar atentos a lo que nos depare el futuro y la voz de Uxue Barkos, la voz de Geroa Bai en Madrid.

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Amaiur está llamando a levas, hay que votarles para construir el muro de contención que detenga a la derecha upenera, ya que matemáticamente y políticamente son la única opción que les puede hacer frente y sacar dos escaños. Pronto se aclarará si estas declaraciones son muestra de nerviosismo, de prepotencia o de una realidad que parece que no les gusta, y es que en Navarra es posible defender una política abertzale desde la defensa de Navarra como sujeto político.

Si Geroa Bai acaba no obteniendo el escaño que tan al alcance parece que está, es más que probable que los amigos de Amaiur se dediquen a leernos la cartilla a todos los “díscolos y disidentes” y nos acusarán de que nuestros votos han sido inútiles y que hemos regalado el tercer escaño a UPN evitando que el abertzalismo en Nafarroa muestre un poder similar al de la derecha navarrista.

Pero si esto sucede (en manos de los votantes progresistas y comprometidos está que Uxue salga elegida) serán incapaces de preguntarse por qué todos esos votantes no han caido del caballo y han acudido a votar a esa fuerza que matemática y políticamente era la única opción. Serán incapaces de considerar que para muchas de esas personas Amaiur sigue sin ser una opción mientras ETA siga sin cerrar su ciclo de violencia, la IAO no haga política de una manera clara ni mientras no tome en consideración la defensa de propuestas políticas integradoras y transversales.

Esto es: para muchas personas la opción no es entre Amaiur o Geroa Bai sino entre Geroa Bai y Geroa Bai. Ya que si no existiera habría que invertarla.

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Foro Er@gin, integrado por Álvaro Baraibar, Fernando Mikelarena y Gregorio Monreal, publicado en Diario de Noticias de Navarra
[http://www.noticiasdenavarra.com/2011/09/10/opinion/tribuna-abierta/modificacion-constitucional-y-regimen-foral-navarro]

LA reciente modificación del artículo 135 de la Constitución no es el primer cambio introducido en la Carta Magna -en 1992 se recogió el derecho de los extranjeros al sufragio pasivo-, pero sí ha supuesto la primera reforma de calado. Buscando la estabilidad presupuestaria, la nueva redacción impone un déficit estructural máximo al Estado y a las CCAA en relación con su PIB, déficit que fijará una ley orgánica y que será inferior al que permite la Unión Europea a sus Estados miembros. Sólo en contados casos podrá superarse este límite: recesión económica, catástrofes naturales o situación de emergencia extraordinaria. La constitucionalización del principio de estabilidad presupuestaria dificulta en extremo las políticas de inspiración keynesiana.

Ha sido llamativa la tramitación por vía de urgencia y la aprobación aplicando el rodillo parlamentario de PSOE y PP. Y ha sido más chocante aún el apoyo del solitario voto del representante de UPN otorgado gratis et amore, sin una contraprestación obtenida en una negociación de una reforma a la que no había sido invitado; un respaldo incondicional a una resolución ajena, por la mera voluntad de regalar el oído de los dos partidos estatales, de los que elogió su “sentido de Estado”. Mientras tanto, el resto de partidos del arco parlamentario, ya fueran de izquierdas, regionalistas o nacionalistas, han mostrado su rechazo a la reforma por múltiples motivos: la ruptura del pacto constituyente, la expulsión del consenso de todas las formaciones políticas minoritarias, y, algo que toca a Navarra, la disminución de la capacidad financiera para fijar su déficit estructural.

La actitud de UPN, con la infundada suposición de que la reforma deja todo tal como está, constituye una dejación grave del deber de intervenir y de obtener una garantía de salvaguarda del Fuero. Resulta más chocante al tener en cuenta que, en el debate, la representante de NaBai, así como el Grupo Vasco, advirtieron que la reforma podría lesionar gravemente la capacidad financiera y fiscal de los territorios forales, riesgo que se podría haber remediado de tramitarse la reforma por un procedimiento participativo. En este sentido hubiera sido decisivo recabar la opinión de instituciones y organismos encargados legalmente de emitir dictámenes y opiniones, desde el Consejo Económico y Social hasta las Comisiones Mixtas del Convenio y del Concierto Económico, pasando por el Consejo de Política Fiscal y Financiera o la FEMP. Alegar, para inhibirse, la superior cualificación jurídica del Convenio sobre los Conciertos no exime de la obligación de protegerlo, sino más bien al contrario. La longa manus de una Hacienda central en apuros quizás no haga esos distingos.

Al secundar UPN la iniciativa pactada a puerta cerrada por PSOE y PP, está poniendo de manifiesto que para los regionalistas la planificación de la actividad económica y el fomento del desarrollo económico de Navarra han de quedar supeditados a los criterios dictados desde Madrid, pese a que nuestra comunidad posee instrumentos fiscales e institucionales para modular su desarrollo en función de sus propias necesidades. Una vez más, ahora en ocasión de mayor trascendencia, ha quedado en evidencia el carácter meramente retórico del foralismo de UPN. Resulta incomprensible no haber estado al quite cuando se embestía un elemento de autogobierno tan preciado, íntimamente conectado con nuestra autonomía fiscal y tributaria. En tema de Fueros, como en otras materias, obras son amores y no buenas razones.

Lo ocurrido en el Congreso de Madrid no es un mero episodio; es la expresión de una forma de entender y gestionar, por parte del regionalismo navarro, el marco propio que ofrece el Convenio Económico. Los expertos han destacado reiteradamente la tendencia de los gobernantes navarros a desaprovechar las posibilidades del Convenio en cuanto a creatividad tributaria, a diferencia de lo que ha sucedido en los tres territorios históricos de la CAV, donde se ha intentado al menos explorar la potencialidad impositiva del Concierto Económico. Señalan los especialistas en Derecho tributario el mimetismo de los responsables de la Hacienda Navarra al trasladar a nuestro sistema fiscal las modificaciones de los territorios de régimen común. Véase lo ocurrido en la esfera del IRPF a partir de mediados de los años 90.

La actitud de dejación de UPN cuenta con un aval o como quiera llamársele. Nos referimos a la indulgencia, explicable en última instancia en motivos de naturaleza política, con que el Estado y las comunidades autónomas limítrofes contemplan las normas tributarias navarras. En textos fiscales materialmente idénticos en su contenido, el Estado y las comunidades autónomas adyacentes han actuado de manera muy diferente si eran adoptados por los territorios de la CAV o por Navarra. Mientras un gran número de normas de aquéllos han sido recurridas, sólo excepcionalmente han cuestionado las de Navarra. Este comportamiento diverso se justifica en la diferente naturaleza jurídica de unas y de otras, que permite que aquéllas sean recurridas ante la jurisdicción contencioso-administrativa mientras que las navarras, de calidad parlamentaria, requieren recurrir al Tribunal Constitucional. Obviamente, hay que acudir a la motivación extrajurídica.

De cualquier forma, nos atrevemos a sostener que UPN quizá hace un mal cálculo al suponer que la indulgencia externa será indefinida e incondicionada. En el pasado sobran los ejemplos respecto del comportamiento del Estado en cuanto a la contribución navarra en tiempos de vacas flacas. La coyuntura del erario público en las CCAA de régimen común y en la Hacienda estatal puede llevarles, a corto plazo, a dirigir su mirada hacia la Caja de las Haciendas forales o hacia la normativa fiscal navarra. La protección del régimen foral con motivo de esta reforma era por ello -incluso por una razón coyuntural- una cuestión de mucho relieve, y quizás la dejación tenga un costo mayor del deseable. La embriaguez de la gloria mediática de un día que ha traído a UPN su vapuleo a las minorías y su defensa en solitario del acuerdo PSOE-PP, debe acompañarse de la constatación de que el partido regionalista no estaba donde le tocaba estar y erró el tiro. Navarra se jugaba -se juega- mucho.

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Es increíble ver cómo algunos líderes políticos están interpretando lo que ocurre en Euskalherria en estos momentos. Batasuna ha dado un paso adelante al pedir a ETA que abandone las armas. De acuerdo, es un avance, pero ¿y qué? ¿Acaso el respeto de los derechos humanos es algo cualitativamente distinto en Batasuna, un mérito que hay que reconocer y premiar? ¿Acaso tenemos que hacerle la ola a Batasuna por decir lo que otros llevamos tantos años afirmando? ¿Acaso no es Batasuna la que por fin ha visto que durante estos años se ha equivocado y que otros a los que ha estado insultando y amenazando estábamos en lo cierto? Yo lo veo así de claro. Pero los dirigentes políticos de EA y Aralar han decidido, al parecer, ir a donde se encuentra Batasuna para acompañarle en su viaje, en lugar de dejar meridianamente claro que ya era hora y que lo que han hecho no es sino un punto de partida a partir del que empezar a caminar.

Cuando nació Aralar, hubo dos cosas que me parecieron muy atractivas y por las que me he sentido identificado con este partido. La primera, la ruptura con la violencia y la apuesta por vías única y exclusivamente políticas. La segunda, el reconocimiento de la realidad de Navarra como algo distinto de la Comunidad Autónoma Vasca, dentro de un proyecto a futuro común, pero desde ritmos y realidades diferentes. Consideraba que Aralar era la herramienta necesaria tanto para reconstruir el mapa político navarro y democratizar el espacio abertzale en Navarra (llevando a Batasuna a lo que realmente representan en Navarra) como para impulsar un nacionalismo que por fin pensara primero en Navarra y después en Euskalherria y no interpretara lo navarro como algo contradictorio con lo vasco o que debilitaba lo vasco.

Sin embargo, las últimas decisiones de Aralar han ido en un sentido totalmente diferente al que acabo de exponer. En primer lugar, se está permitiendo que el protagonismo de la política en nuestro país lo tenga Batasuna, cuando todavía no hay ninguna garantía de que ETA vaya a dejar realmente las armas y vaya a dejar de tutelar el proceso. Parece como si se volviera a mirar a Batasuna como aquellos que mantuvieron incorruptas las esencias de la patria en tiempos difíciles olvidando que más allá de la violencia de ETA está, como ya dije en otra ocasión, la violencia que ha ejercido y ejerce hoy también Batasuna, especialmente contra Aralar y contra NaBai. Mirar hacia otro lado para no ver esta realidad no ayudará al proceso de paz. Son muchos los pasos que Batasuna tiene que dar para poder contar con ellos a la hora de pensar en un proyecto común y conformarse con que den algunos y no todos no es una buena idea. Pero en segundo lugar, Navarra vuelve a ser la sacrificada en todo este proceso que se está abordando desde una lógica centrada en la CAV. La idea de construir un polo soberanista, una confluencia entre EA, Aralar y Batasuna tal vez tenga interés en la CAV, pero desde luego no lo tiene en Navarra.

El viernes Uxue Barkos afirmaba que estamos hartos de perder y tiene toda la razón del mundo. Yo, desde luego, estoy harto de perder y me gustaría ganar aunque solo fuera una vez. Tengo ganas de que en Navarra dejemos de ser ciudadanos de segunda, porque además, ganando, íbamos a hacer olvidar muchos fantasmas en mucha gente que cree que Navarra desaparecerá el día que el nacionalismo vasco toque poder. Pero más aún, estoy harto de que cada vez que alguien estornuda en la CAV, en Navarra nos cojamos una pulmonía. NaBai puso el acento en Navarra, en Nafarroa, sin cesiones, pero con realismo, sabiendo perfectamente qué y cómo es Navarra, algo que no suele ocurrir cuando se habla desde los partidos políticos (ya sean PNV, EA o Aralar). Una parte del atractivo de NaBai era precisamente ese, el haber fijado Navarra como el objeto y el sujeto de la acción política. Sin embargo, NaBai no ha permanecido al margen de las tensiones que nos han llegado desde la CAV y es muy triste ver cómo partidos con un componente muy navarro en su origen (como EA y Aralar) terminan perdiendo de vista a Navarra a la hora de la verdad.

Tal vez haya llegado el momento de algo distinto. Si la NaBai que se quiere organizar para el 2011 es una NaBai perdedora (casi como si se buscara el fin de un ciclo para pasar a otras cosas, sea el polo soberanista o lo que sea) tal vez haya llegado el momento de pensar en una formación diferente, única y exclusivamente navarra y que se centre en los problemas reales que tenemos los abertzales navarros. ¿Ingenuo? Tal vez sí, o tal vez no.

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