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Posts Tagged ‘Polo soberanista’

Hace ya más de un año (concretamente el 26 de septiembre de 2010) publiqué un texto en el que me refería al Acuerdo de Gernika y la oportunidad o no de buscar atajos en la resolución del problema de la violencia. Aunque el texto se centra en aquel momento y el tiempo pasa muy rápido, más en política, creo que lo fundamental del texto sigue teniendo vigencia. Por ello, he querido rescatarlo y volverlo a traer aquí, en este nuevo contexto político.

Parece que el movimiento iniciado por Batasuna sigue avanzando y hace pensar en que esta vez sí puede ser la de verdad. Ayer Aralar se sumaba al acuerdo entre EA y Batasuna y fijaban un texto por un “Escenario de paz y soluciones democráticas”.

Entiendo los esfuerzos que se quieren hacer para que esta sea la definitiva y dejemos atrás la época en la que había unos iluminados que creían tener licencia para matar en nombre de unas ideas y de un pueblo. También entiendo que hay que estar en la foto, si esta vez es la de verdad, para no quedarse relegado en el nuevo escenario que se abra tras el abandono de las armas por parte de ETA. Sin embargo, no me gusta ver cómo nuevamente es la Izquierda Abertzale Oficial la que marca el ritmo, el contexto y hasta los términos empleados en un Acuerdo.

Intuyo que lo que se ha valorado es que para animar a la banda terrorista a dar el paso que todo el mundo espera había que hacer alguna concesión o dar algún paso desde las fuerzas nacionalistas. El texto acordado recoge un timing muy claro, en el que un gesto de ETA es seguido por otro del Estado. Puede parecer razonable y hasta puedo compartir el hecho de que habría que derogar la Ley de Partidos y que el trato a algunos presos condenados por delitos de terrorismo roza situaciones de escasa humanidad. Sin embargo, creo que hemos vuelto a caer en la trampa de admitir que existen violencias y violencias y que abandonada la Violencia con mayúsculas, los asesinatos, se puede avanzar en una primera concesión (la derogación de la Ley de Partidos para que Batasuna pueda presentarse a las elecciones de 2011), y eso es un error. No me parece que acordar algo con Batasuna simplemente con la esperanza de que el proceso vaya a salir bien sea un acierto. Porque, ¿qué pasaría si el Estado no entra al trapo y no legaliza a Batasuna? ¿Mantendría ETA la “tregua”? ¿Seguiría el proceso adelante? ¿Y qué haría Batasuna si ETA abandonara la “tregua”?

“La desaparición de todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones, y torturas contra toda persona por razón de su actividad o ideología política” y hablar de presos y exiliados de un “conflicto político” son expresiones e ideas, a mi modo de ver, que suponen una excesiva concesión a ETA. El texto está redactado de modo que las acciones violentas de ETA y las acciones del Estado se ponen al mismo nivel, como parte de un conflicto en el que hay dos bandos enfrentados en una lucha ya histórica. Se trata de la fantasía del conflicto vasco elaborada por Batasuna y que ha sido refrendada por EA y Aralar en el presente Acuerdo. Analizar el problema de la violencia de ETA desde posiciones de conflicto político entre dos pueblos es algo que está totalmente fuera de la realidad hoy en día.

ETA considera, afirma hoy la prensa, que el “escenario básico para que el proceso sea viable” es “que se tomen las medidas necesarias para que todos los agentes puedan actuar en igualdad de condiciones, que se establezcan los derechos civiles y políticos, que se desactiven los castigos añadidos impuestos a los presos políticos vascos y que, en general, se desactive toda situación de presión, injerencia y violencia”. ETA se retira, pero sigue ahí hasta que se den las condiciones que ellos estiman “básicas” para que el proceso siga adelante. Por tanto, ¿qué ha cambiado, me pregunto yo, salvo la urgencia de Batasuna por concurrir a las elecciones de 2011?

Hace no mucho escuchaba a un líder político de Aralar hablar de que ETA debía anunciar un cese de la violencia, de manera unilateral y “sin contrapartidas”. Sin embargo, el texto acordado con Batasuna contempla importantes contrapartidas al abandono de la violencia por parte de ETA, algunas de las cuales no esperan siquiera al cese de todo tipo de violencia. Me ilusiona pensar que el fin del terrorismo está cerca porque el fin de la violencia permitirá que podamos expresar libremente nuestras opiniones y nuestros proyectos de futuro, pero creo que acordar algo antes de tener ningún tipo de garantía ha sido un error.

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Tras el tiroteo entre gendarmes franceses y presuntos miembros de ETA hace unos días, todas las miradas se dirigieron a la Izquierda Abertzale Oficial. Había que ver cuál iba a ser la respuesta y las palabras de la IAO. Había que ver que decían, al menos, la tradicional Batasuna, la naciente Sortu y la coalición Bildu. Es curioso comprobar cómo a nadie le interesan ya las opiniones de ANV ni de quienes se presentaron (o, mejor dicho, no pudieron presentarse) por medio de Agrupaciones Electorales en 2007.

No es nueva la capacidad camaleónica de la IAO para presentarse con unas siglas u otras y para aprovechar y sacar réditos de los diferentes roles y discursos que cada una de esas siglas le puedan reportar. Sí es nuevo, sin embargo, o al menos a mí me lo parece, que Sortu y hasta la propia IAO (la tradicional, la que aparece como IA y no le importa que la identifiquen con Batasuna) utilicen en sus declaraciones términos que (sin llegar a la, por lo que parece, todavía imposible condena) rechacen una acción de ETA y la califiquen como “incompresible e inaceptable”. Y es nuevo, además, porque mientras, la supuesta marca blanca, en forma de coalición en este caso con EA y Alternatiba, se queda en un simple rechazo utilizando calificativos como “incidente” al referirse al tiroteo y que, al mejor estilo de Batasuna y de algunos comunicados de ETA, hablen de la “responsabilidad de todos los agentes dar pasos decididos y firmes hacia la normalización y pacificación de Euskal Herria” o de “la necesidad de que los Estados español y francés atiendan a las demandas establecidas en el Acuerdo de Gernika y colaboren activamente, de esta forma, en el proceso abierto”.

Me resulta imposible creer que EA y Alternatiba no hubieran pactado con Batasuna cuál tenía que ser la respuesta a un hipotético atentado de ETA o a cualquier tipo de acto violento. No creo que nadie sea tan ingenuo ni tan poco previsor. Así pues, creo que el texto publicado fue una respuesta pactada en la que EA y Alternatiba aceptaron utilizar una terminología ajena a ellos (totalmente ajena a su cultura política) y propia de tiempos pasados, incluso para Batasuna. La duda que surge inmediatamente es ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué renunciar a condenar que alguien haya intentado matar a otra persona?

La primera posibilidad que se me ocurre es que fuese un acto de autocensura, un texto redactado por quien cree que puede perder atractivo en un sector social que no es el propio, sino el que espera conseguir. Tal vez EA y Alternatiba pudieron temer que condenar lo ocurrido les alejara del caladero de votos de la IAO. Si este fuera el caso, no sé qué me preocuparía más, si comprobar la desesperación de dos fuerzas sin proyección ni futuro capaces de renunciar a algo elemental y tan interiorizado hasta ahora o la percepción que estas dos fuerzas tienen de cuáles siguen siendo las coordenadas políticas, ideológicas y morales de sus compañeros de aventura. La consecuencia es la misma en ambos casos.

Sin embargo, cabe una segunda posibilidad (y varias más, seguramente). Puede ocurrir que la respuesta se deba a un ejercicio de escenificación en el que la tibia respuesta de Bildu fuera sobrepasada claramente por Sortu y por la IAO. Sin embargo, no entiendo las razones que pudiera haber para ello, salvo un frío y simple cálculo electoral. Tal vez estos días encontremos una respuesta…

Más allá de las consecuencias que esta actitud pueda tener (no parece probable que se llegue a una ilegalización de Bildu), parece lamentable que algunos piensen que la manera de atraer a la IAO a la política y alejarla de la violencia de ETA (que es la excusa que se suele poner en estos casos) sea precisamente dejar de condenar la violencia de ETA. Justificar la violencia o justificar la no condena de la violencia como medio para acabar con la violencia es un camino equivocado y peligroso. Más aún si el objetivo real es sobrevivir como partido una legislatura más.

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Con motivo de la presentación de la coalición formada por Batasuna, EA y Alternatiba, Pello Urizar ha hecho unas declaraciones que me han hecho sonreír. Urizar ha afirmado respecto a la ilegalización de Sortu que considera que le va a ser “muy difícil” al Tribunal Constitucional emitir un voto contrario a la legalización del “nuevo” partido, y ha lamentado que si “no responde en tiempo, Sortu no pueda tener su propia candidatura para presentarse a las elecciones”.

Imaginemos, aunque solo sea un momento en un ejercicio de política ficción, que el Tribunal Constitucional permitiera que Sortu fuera inscrito en el Registro de Partidos Políticos y, en consecuencia, concurriera a las elecciones del próximo 22 de mayo. Desconozco el articulado concreto de los acuerdos firmados por EA con Batasuna, pero de lo que sí estoy convencido (porque es lo que todos estos años nos han enseñado y demostrado a sangre y fuego) es que Batasuna hará lo que más le interese y lo que más daño haga a los que la rodean. Siendo así, ¿sería descabellado pensar que Sortu decidiera presentarse en solitario a las elecciones? Y si esto llegara a suceder, ¿en qué posición quedaría EA?

En el caso de que Sortu fuera legalizado Batasuna podría jugar el doble papel de cosechar los votos por medio de un partido legalizado y denunciar al mismo tiempo un sistema que no le permite presentarse a las elecciones, mostrando con pruebas para ellos irrefutables la ausencia real de democracia (a la que ellos parecen no estar obligados) y la verdad absoluta de su mensaje. Mantendrían su pureza ideológica y su coherencia de pensamiento y acción desde su origen en 1979 o incluso más allá, conectando con los diferentes agentes que han prefigurado a la Izquierda Abertzale a lo largo de la historia del pueblo vasco. Y harían todo ello tratando de ocultar que en realidad participan de ese sistema, de sus lados oscuros y de sus muchos tonos de grises, como ya lo hicieron hace cuatro años cuando en muchos municipios, en una estrategia pensada, buscada y rentabilizada, presentaron dos listas (legal e ilegalizada) y las mismas personas lanzaron los dos discursos (victorioso y victimista) sin ver, ninguno de ellos, contradicción alguna en semejante actitud.

Si Sortu fuera legalizado podría sumarse al acuerdo firmado entre Batasuna, EA y Alternatiba, dice Urizar. No sé si es una afirmación que se hace a partir de la letra pequeña de los acuerdos, si se hace porque es lo que hay que decir para atraer votos y quedar bien o si se hace poniéndole una velita a Maritxu Kajoi. Es lo que tiene la política, que salvo que uno sea el dirigente mismo del partido no se sabe muy bien cuáles son las verdaderas razones de las decisiones.

Si Sortu se presentara en solitario a las elecciones EA habría hecho una jugada magistral rompiendo su acuerdo con NaBai para, finalmente, desaparecer de la vida pública en unas elecciones en las que más que probablemente no habría de conseguir un solo representante en ninguno de los cuatro Herrialdes. Así pues, EA necesita que Sortu no sea legalizado o que, de serlo, Batasuna cumpla sus acuerdos y sea leal con quienes hasta hace nada eran despreciados por ser de derechas y autonomistas. Sinceramente, no me gustaría estar en la piel de Urizar.

Sería interesante poder ver qué ocurriría en realidad si Sortu fuera legalizada: ver si el acuerdo con EA y Alternatiba se mantiene o si Batasuna decide ir por su cuenta, saber cuál es a día de hoy de verdad el peso de Batasuna y saber cuál es el peso real de EA. Como ya he dicho, Batasuna puede jugar, si los resultados no son los que les hubiera gustado, con el victimismo de que se ha legalizado a Sortu, pero no a Batasuna, pero ¿cuál iba a ser la excusa de EA?

Sin embargo, esto no era sino un ejercicio de política ficción, un entretenimiento de una mañana de domingo, entre el desayuno y la lectura de la prensa…

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El penúltimo paso

Que los de EA no se aclaran está cada día más claro. La justificación para estar en la procesión y repicando es cercana a lo inverosímil. Resulta difícil argumentar que para Navarra su lugar es Nabai y al mismo tiempo pretender configurar un polo soberanista con Batasuna con unos objetivos que cuestionan la existencia de Nabai y que vuelven a la tabla rasa de proyectos nacionales que no toman en consideración la realidad política y social de Euskal Herria y su pluralidad.
Por otra parte, la apuesta política de Aralar para crear una propuesta política, civil y democrática ha sido uno de los pilares de la revisión por parte de Batasuna de su estrategia. Además, junto con los demás integrantes de Nabai, ha realizado un ejercicio de realidad, esto es, solo es posible conseguir cambios políticos desde el reconocimiento de la realidad y llegando a acuerdos con los agentes políticos que tienen presencia en Euskal Herria.
Pero el miedo de EA a la desaparición y el miedo de Aralar a perder su posición, pueden ser la antesala de un harakiri anunciado. EA debe asumir que Batasuna aún no está preparada ya que además de obtener la legalización que en justicia le corresponde, debe contrastar su proyecto político ante la sociedad y debe asumir que son uno más en el juego político. Aralar debe asumir que le sigue tocando ser generoso y debe evitar a todo trance querer capitalizar Nabai y sobre que se convierta en una propuesta al uso, esto es que caiga en manos de políticos profesionales que buscan más su proyección personal que la consecución de un deseo mayoritario en la sociedad.
La tentación de dejar fuera a EA puede ser razonable, pero sería un grave error, porque queramos o no se presentarán a las elecciones y a día de hoy la división del voto entre los integrantes de Nabai sería un error de repercusiones muy negativas.
Aunque quién sabe, igual sirve para poner a cada uno en su sitio. Lamentablemente la ciudadanía volverá a pagar en sus carnes tanta ineptitud y egocentrismo. Y del cambio nunca más se supo.

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Son variadas y jugosas las perlas que últimamente nos ha ofrecido Urizar. Jugosas, sobre todo para Batasuna y UPN, claro está, que llevan ya un tiempo haciendo palmas con las orejas y sonriendo cada mañana al ver los titulares de la prensa foral.

Hace pocos días se nos informaba del veto de EA a Uxue Barkos para el Ayuntamiento de Pamplona. Es a EA a quien corresponde, efectivamente, la designación del cabeza de lista de NaBai para el Ayuntamiento de la capital navarra, del mismo modo que era a Aralar a quien le tocaba elegir al cabeza de lista para el Parlamento foral. Siendo así, es legítimo que EA decida, pero lo que ya no se puede aceptar es que el perfil del candidato se fije no teniendo en cuenta la realidad de Pamplona ni los intereses de los pamplonicas ni la línea política de NaBai, sino en virtud de un acuerdo suscrito entre uno de los integrantes de la coalición (EA) y Batasuna. Es lamentable, en definitiva, que sea la opinión favorable a Batasuna lo que vaya a determinar quién sea el candidato y que se haga contra la opinión mayoritaria de los militantes de la propia EA de Pamplona y de Navarra.

Es evidente que hoy en día el aparato de un partido puede tomar decisiones que van contra la opinión mayoritaria de sus militantes. Esto es algo que debería hacer reflexionar a los líderes políticos, aunque mi optimismo no es tan grande como para creer que un político vaya a soltar el control del sistema que le da de comer.

Hoy podíamos leer en la prensa unas declaraciones en las que Urizar, otra vez él, daba muestras de no conocer ni comprender Navarra. En su opinión, el objetivo principal de NaBai no es otro que sacar a la derecha navarra del Gobierno y para ello es necesario conformar un “ente lo más plural posible”, en el que tiene cabida todo aquel que quiera cumplir “las mismas condiciones que el resto”.

De las palabras de Urizar se desprende, negro sobre blanco, que para él NaBai es una herramienta puramente táctica, construida en negativo, es decir, “para que la derecha no gobierne”. Urizar no ha entendido nada, no ya de lo que podría ser, sino de lo que ya es NaBai. Nafarroa Bai no se creó en negativo, para evitar que otros gobiernen, sino en positivo, para conseguir que la otra voz de Navarra pueda ser escuchada y tenida en cuenta. El cambio de gobierno será en todo caso la consecuencia del éxito de NaBai, no su razón de ser.

Pero, lo que es más importante, a mi modo de ver, es que NaBai se ha convertido en cierta medida en un símbolo y, como tal, se ha ido llenando de significados con el paso del tiempo. NaBai simboliza y representa a esa otra Navarra posible más allá de un discurso caduco y viejo que hace que hasta las prioridades en la red de carreteras se marquen desde el alejamiento de “lo vasco”. El respeto a esos nabarros, con b, es lo que ha hecho de NaBai un proyecto apoyado incluso por algunos navarros, con v, cansados de una Navarra oficial anquilosada y carente de propuestas de futuro. Pero, además, el respeto a esos nabarros, con b, sigue siendo una asignatura pendiente tanto para los vascos, con v y c, como para algunos baskos, con b y k. NaBai también simboliza una manera navarra de entender lo navarro y de decidir sobre lo navarro, desde el abertzalismo y desde el vasquismo. Ahí radica la pluralidad de NaBai, no en incorporar a la coalición a alguien que siga empeñado en decirnos lo que somos y que crea que el problema radica en que no nos hayamos dado cuenta de ello.

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El Mundial de Fútbol ha ido más allá del carácter deportivo y se ha convertido en un acto atávico que ha sacado a la calle al nacionalismo español más rancio de los últimos años. Escuchar la rabia con la que se ha celebrado por muchos la victoria deportiva ha resultado muy ilustrativa. Ser la mejor selección de fútbol nos ha devuelto al estatus de nación universal. Que el G20 se prepare a los regates españoles y que los alemanes y franceses dejen de tocarnos las narices con sus imposiciones económicas, porque en fútbol les hemos meado al ojo.

¿Exagero?

Vivimos días de exaltación nacionalista. Resulta que el Tribunal Constitucional en lugar de la toga se ha vestido con la camiseta de la roja y cual forofo periodista deportivo de la SER ha decidido que Cataluña no es una nación y que el catalán como mucho es igual al castellano, que es la lengua única de toda la nación española.

La próxima virreina de Navarra ha decidido alterar el programa oficial de las fiestas de Sanfermin y ha autorizado, ¿y financiado?, que en el corazón de la ciudad se instale una pantalla gigante para ver la semifinal y la final del Mundial. Aparte de la falta de respeto al programa y a la propia fiesta, el objetivo claro ha sido convertir la fiesta popular en una exaltación nacionalista. Todos sabemos que era posible ubicar dicha pantalla en otro lugar, como por ejemplo la plaza del Baluarte, cerca de su amado Corte Inglés. Y ya veis que no soy tan malicioso como las autoridades municipales que sin ningún rubor ubican la fiesta de la escuela pública en euskera en Trinitarios.

Un político del PP vasco decía en una radio que la victoria española ha supuesto una especie de salida del armario de muchos ciudadanos vascos que no se atrevían a exponer su identidad española y su bandera en público. Habrá que decir que tienen más suerte que muchos ciudadanos navarros que tienen prohibido exhibir en las instituciones una de sus banderas, la ikurriña, y que en la calle es perseguida, tal y como se pudo ver que les sucedió a unos jóvenes que intentaron sacar la ikurriña en la plaza consistorial el día del Txupinazo, o el veto a un grupo de danzas de Altsasu por portar una ikurriña. Ya se sabe, no hay que politizar la fiesta

¿Hay que celebrar que España haya ganado el Mundial de Fútbol? Pues sí, ha jugado bien y se lo ha merecido. Ahora bien, el resto del lote está haciendo infumable la situación. La E de PSOE hace referencia a Español, pero un partido que argumenta que en la sociedad el referente es la ciudadanía y no la lengua o la nación o la bandera acaba de quitarse la careta. La crisis le está jugando una mala pasada a un Gobierno débil y sumiso al capitalismo más salvaje. Pero en lugar de buscar el apoyo en sus bases sociales parece que ha decidido pasar al PP por la derecha.

¿Es posible parar esta marea rojigualda, en lo que va más allá del deporte? En el conjunto de España la verdad es que no lo sé pero en Euskal Herria sí es factible. En primer lugar hay que aceptar esta realidad y empezar a hacer política de emergencia. Es necesario que todos aquellos que vemos Euskal Herria como una nación abierta, solidaria y respetuosa con todos los derechos humanos y defensora de la legitimidad de todos los proyectos políticos, nos pongamos las pilas y hagamos nuestros deberes. Una alternativa política estructurada en la pluralidad, el respeto a la vida y que aceptando la realidad institucional defienda un proyecto político integrador tiene alguna posibilidad de liberarnos de este corsé que cada vez ahoga más.

Una alternativa política que se centre en la diferencia, en la construcción de polos soberanistas sin que se haya clarificado aún qué pasa con la violencia, tiene su clientela, tal y como se ha podido ver en la manifestación de San Sebastián del 10 de julio. Pero su margen de maniobra ya lo conocemos. No hay más que leer el escrito publicado en Diario de Noticias y firmado por tres representantes de la izquierda abertzale tradicional. Aunque mucho de lo que dicen pueda ser razonable, siguen con sus castillos en el aire y dando lecciones a los demás. Pero mientras no den todos los pasos previos el resto de planteamientos queda neutralizado. Y, en lugar de potenciar sus planteamientos políticos, debilitan las posibilidades de cambio y refuerzan a los de siempre.

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El pasado domingo EA y Batasuna firmaron e hicieron público su acuerdo, una propuesta que en un inicio se dio a conocer como el polo soberanista.

Aunque Batasuna afirma que el acuerdo con EA “rompe por dos la estrategia del Estado español”, queriéndonos hacer creer que el objetivo que persigue es defender al pueblo vasco de las agresiones del Estado español, lo cierto es que el objetivo de la Izquierda Abertzale Oficial es otro bien distinto. Es a otros a quien quiere “romper por dos”.

El objetivo real de Batasuna es doble, a mi modo de ver. El primero, recuperar el protagonismo perdido en la política vasca, atrayendo sobre sí los focos del espacio público y las miradas curiosas y esperanzadas (eternamente esperanzadas) del electorado vasco con una ligera posibilidad del fin de la violencia y la construcción de un movimiento “nuevo” e “histórico” (otra vez más) que traerá la democracia y la libertad (las suyas) a Euskalherria. El segundo objetivo es acabar definitivamente con EA y frenar y hacer todo el daño posible a Aralar en la CAV y a Nafarroa Bai en Navarra, ya que estos son los enemigos de Batasuna, desde su punto de vista.

EA, desde la perspectiva de sus dirigentes en la CAV, que tantas veces ignoran, olvidan o, directamente, no tienen en cuenta la especificidad de Navarra, teme su desaparición en las próximas elecciones y ha buscado una salida a esa situación. Tal debe ser la desesperación de sus líderes que lo mejor que se les ha ocurrido ha sido entregarse y echarse en brazos de una Batasuna feliz de poder dar la puntilla a un partido que tantas veces ha despreciado por autonomista y socialdemócrata en el peor sentido de dichos términos y del que sólo se ha acordado cuando le era útil.

El mal ya está hecho, ya que el acuerdo ha sido firmado y escenificado. El acto del domingo no ha servido ni tan siquiera para que Batasuna marcara distancias con ETA o, por qué no, para que condenara la violencia terrorista. A estas alturas de la película no es serio hacer política obviando una realidad tan dolorosa como la existencia de ETA y pensar que la ciudadanía va a mirar para otra parte, cruzando los dedos y deseando que esta vez sí que sea la definitiva.

En Navarra EA y Aralar firmaron un acuerdo para reeditar NaBai en 2011. Tal vez no sea la mejor de las fórmulas y tal vez se podía haber hecho de otra forma, pero al menos es un principio de acuerdo para que el nacionalismo vasco en Navarra sea algo más que un bonito jarrón decorativo olvidado en un rincón por la Navarra oficial sin que pase absolutamente nada.

Una vez logrado el acuerdo con EA en la CAV, Batasuna buscará la manera de presionar para romper NaBai, siguiente paso en su intento por “construir” el futuro y, sobre todo, por recuperar un protagonismo perdido. El que ayer EA y Batasuna invitaran públicamente a Aralar a sumarse a su carro y lo hicieran entregando una carta en la sede de Pamplona no es casual. Y aquí llegamos a la gran pregunta: ¿hasta qué punto podrá aguantar EA de Navarra las presiones de Batasuna y aun de la propia EA de la CAV para romper el acuerdo en favor de NaBai? Espero que en Navarra la militancia de EA recuerde cómo y por qué nacieron hace ya unos cuantos años.

A estas alturas lo único que queda es apelar a los militantes y simpatizantes de EA en Navarra pata tratar de frenar la onda expansiva de un error al que sí se puede aplicar el calificativo de “histórico”.

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