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Archive for 30 noviembre 2009

Estos días me apetecía escribir sobre algún tema de actualidad, pero lo cierto es que –por más que mirara los telediarios y escuchara la radio– no se me ha ocurrido ninguno bueno sobre el que hacerlo.

En un primer arrebato, pensé tratar la política vasca, pero luego comprendí que sería mejor esperar a que Patxi López se decidiera a ejercer de Lehendakari, pues creo que dará más juego. Lo cierto es que, tras el mes y medio que ha durado la crisis del Alakrana, y en el que no ha habido noticias suyas, su primera intervención ha servido para culpar al PNV por la paralización de la transferencia de políticas de empleo. Teniendo en cuenta que depende de los Gobiernos Central y Vasco, decidí que “gure Francisco” todavía no se ha enterado de que Ibarretxe ya no vive en Ajuria Enea.

Me vino luego a la cabeza la idea de que quizás podía escribir sobre la Justicia, y de las ganas que tengo de que se dejen de disimulos y la privaticen de una vez, para que el monopolio PSOE-PP se haga de modo oficial con sus riendas. Así no tendrán que disimular y podrán colocar al frente de la gerencia a sus marionetas favoritas. Luego me acordé del doloroso “caso Nagore” (y cuántos más escaparán diariamente a nuestros oídos), escuché en la radio la noticia de las detenciones indiscriminadas de jóvenes en Euskal Herria, y leí que ya habían puesto fecha para el juicio de Egunkaria, así que –comprendiendo que en realidad sólo era un formalismo– pense que qué más daba si a los gerentes de las empresas Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional o Consejo General del Poder Judicial los nombran de una manera u otra, puesto que el resultado es el mismo.

En un desesperado intento de hablar sobre algo serio, traté de hacer mi propia porra sobre la evolución del desempleo para los próximos meses (¿llegará el 20%?, ¿hasta qué punto nos endeudará?, ¿será efectivo el nuevo plan de Zapatero, que “ya” parece haberse enterado de que la construcción no es la solución?), pero enseguida me di cuenta de que era un tema que ha perdido todo interés para los medios de comunicación. Como los atentados en Irak, Pakistán o Afganistán, la guerra en África o el goteo de asesinatos de inocentes en Palestina, ya sólo se menciona en los telediarios de pasada, como esperando hasta que lleguen los Deportes y el tiempo, únicos argumentos a los que se presta verdadera atención.

Así que me dije: “hay que ir a lo seguro”, y –ya que el “Barça-Madrid” está muy trillado– me hice la gran pregunta: ¿jugará la Roja en Euskadi?

Como durante numerosos días se han afanado en repetir desde los principales programas políticos y deportivos españoles, es un tema que no tiene ninguna importancia, ya que hay que ver con normalidad que la selección de un país juegue en cualquier punto del mismo. Así que –siguiendo esa imagen de normalidad que hace acaparar portadas y cabeceras informativas al alcalde de Barakaldo o al vicepresidente del Athletic– me pregunté: ¿hasta qué punto es legítimo que una minoría significativa no pueda ejercer su derecho a disfrutar de los sentimientos de unión e identificación que su selección nacional les provoca? Creo que esas miles de personas que en Euskadi ven en la española a su selección, y sienten sus colores como propios, tienen derecho a disfrutar de toda la parafernalia (himno, ídolos, banderas…) de cerca, ya que hasta ahora “sólo” pueden hacerlo por televisión. Lo contrario sería ejercer la “tiranía de la mayoría” sobre ell@s, y no podemos caer en eso. Del mismo modo, estoy seguro de que un Estado democrático como el español, que tanto se preocupa de las identidades minoritarias en sitios como Euskadi o Cataluña, ahondará en la democratización de sus realidades nacionales, permitiendo que –si así lo desean sus respectivas poblaciones– los ciudadanos y ciudadanas de esas regiones insertadas dentro de España puedan disfrutar de ese derecho básico que es el disfrutar de sus selecciones nacionales, sin ningún tipo de imposiciones por parte de la mayoría. Como navarro, espero poder disfrutar pronto de la selección vasca de fútbol en el Sadar, perdón, Reyno de Navarra.

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Escribía hace unos días sobre mi particular decepción ante el anuncio hecho a bombo y platillo por la izquierda abertzale oficial de su apuesta por vías políticas. Decepción porque el documento no exige a ETA el abandono de las armas, que es lo que debería hacer si quieren hacernos creer que se trata de un paso verdadero hacia una nueva realidad. Pero decepción también porque el documento sigue respondiendo a la lógica de la violencia.

La violencia ha impregnado de tal manera las actitudes, las ideas, las posiciones ideológicas, las acciones tácticas, las maneras, las formas y el día a día de la izquierda abertzale oficial que se niegan a aceptar que las cosas pueden no ser como ellos las quieren ver.

La violencia está en no aceptar la legitimidad de los planteamientos de los demás. Desde el punto de vista de la IAO el sistema y las organizaciones son, por naturaleza, impuestas y adolecen de una manifiesta falta de legitimidad, incluso aunque hayan sido refrendadas por el resto de la sociedad (todos, salvo ellos). Absolutamente nada en este planeta es democrático y popular hasta que son ellos quienes lo controlan. Es una constante con todo tipo de organizaciones y lo hemos visto hasta celebraciones de carácter cultural a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país. Son ellos los que, con su gloriosa presencia, reparten valores democráticos allí por donde pasan, eso sí, aunque los demás no quieran.

La violencia está en los insultos, la presión amenazante o las amenazas explícitas a quienes piensan de otro modo o militan en otras organizaciones. Somos muchos los que hemos visto a compañeros y amigos en carteles con el calificativo de “robasillas”, dianas pintadas sobre fotografías y nombres o hemos recibido directamente esas amenazas.

La violencia está en las descalificaciones lanzadas en pueblos como Leitza y otros muchos contra cargos municipales navarros por “traidores” y “vendidos” que no se atrevían a poner la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. Ahora que gobierna ANV en Leitza, ¿dónde está la ikurriña? ¿Son también unos traidores y vendidos ellos mismos?

La violencia está también, desde luego, en pretender algo a cambio de no ejercer la violencia o de apostar por vías única y exclusivamente políticas. ¿Acaso no es este el punto de partida exigible a todos? Cuando la izquierda abertzale oficial decida que quiere hacer política, única y exclusivamente política, le daremos la bienvenida, pero en tanto en cuanto no condene la violencia terrorista, en tanto en cuanto no pida a ETA el abandono de las armas, seguirá teniendo las manos atadas.

Pero, además, en el momento en que hagan sus deberes, no serán más que nadie, serán uno más, con una opinión más, tan válida como la de cualquier otro, ni más ni menos. Tendrán que medirse en las urnas y aceptar que son lo que son: una parte de esta sociedad con derechos y obligaciones. Sin embargo, la izquierda abertzale oficial en el documento que ha presentado no ha sido capaz ni tan siquiera de pedir a ETA que deje de matar, así que yo al menos no espero mucho en el resto de manifestaciones de violencia. Son muchas ya las veces que han roto las esperanzas de quienes creímos que podían cambiar. Esta vez va a hacer falta algo más que decir que es la “definitiva” y pensar que por decirlo los demás estamos obligados a aceptarlo y creerlo.

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Decía Pep Guardiola, entrenador del Barcelona, hace un par de semanas, que cada vez que su equipo no gana le preguntan por Robinho, jugador del Manchester City al que el Barça parece pretender. Y es que es muy propio de nuestra sociedad acordarnos de los que faltan sólo cuando las cosas van mal, mientras que cuando todo funciona no suele haber espacio para la reflexión y la necesaria autocrítica. Más bien, lo que se lleva es la euforia y el “somos los mejores”.

Al hilo de esto, echo de menos una reflexión más profunda cuando oigo, cada vez en más ámbitos, que Rodrigo Rato podría ser la solución para la crisis económica que padecemos, en el contexto español. Cabría recordar que Rato, que fue ministro de Economía y Hacienda en la etapa del “Aznarato”, asumió su mando en una fase del ciclo económico mundial que nada tenía que ver con la actual, puesto que eran años de crecimiento mundial inusitado. Por supuesto, fueron años de bonanza económica para España, pero precisamente el modelo que se estableció en aquella etapa es el que ha resultado ser el auténtico enemigo interno, puesto que la subordinación al ladrillo y la especulación -además de imposibilitar en la práctica un derecho universal como la vivienda a millones de personas y de endeudar hasta extremos vertiginosos a muchas más- dejó la economía española en una situación de fragilidad de la que ahora pagamos las consecuencias. Como ejemplo de la insostenibilidad e injusticia del modelo, cabe recordar que, mientras a finales del año 1995 el beneficio de los promotores rondaba el 8,8% del precio final de un inmueble, en 2004 llegaba al 26,6%. Si tenemos en cuenta que el incremento medio real del precio de la vivienda desde que Aznar llegó a la presidencia del gobierno español hasta que lo dejó (siempre con Rato como ministro de Economía y Hacienda) fue de un 116% (un 156% nominal, es decir, sin tener en cuenta incremento de salarios o IPC), el resultado no es muy alentador para el ciudadano medio.

Esta es, para el resto de sectores de la economía, la propuesta de los “neo-cons” españoles, de los que Rato forma parte destacada. Mercado puro y duro. Oferta y demanda crudas, sin molestos Estados que redistribuyan ingresos entre los ciudadanos. ¿No es ese modelo el que tanto ha contribuido a generar la crisis? ¿No era el denostado George Bush uno de sus más firmes defensores, hasta que empezó a tirar del talonario público para rescatar bancos y empresas privadas que amenazaban con quebrar? Pues ahora, por obra y gracia de unos cuantos medios de comunicación, parece que las personas que nos van a librar de los leones son las mismas que nos metieron en la jaula…

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20091115_BatasunaLa izquierda abertzale oficial ha demostrado una vez más que saben teatralizar sus propuestas. Ayer presentaron, en Alsasua y en Venecia, el resultado de muchos meses de debate y trabajo interno, con mediadores internacionales incluidos. Al parecer, Brian Currin lleva trabajando intensamente con la izquierda abertzale la nada despreciable cifra de 18 meses. Durante 14 meses Batasuna ha llevado a cabo una “profunda discusión” en reuniones dentro y fuera de Euskadi.

Tras todos esos meses de trabajo y de reuniones uno podría pensar que el resultado debería ser realmente espectacular, una declaración que nos hiciera estremecer y que por fin pudiéramos pensar que realmente se estaban dando las condiciones para solucionar un problema que tanto daño está provocando en este país.

Sin embargo, cuando se lee el texto sorprende que lo que se está vendiendo como un gran esfuerzo por parte de la izquierda abertzale oficial no sea sino algo tan elemental como el respeto de las reglas de juego democráticas: respeto a lo que la ciudadanía, democráticamente, decida. En un marco de ausencia total de la violencia, las ideas políticas podrán ser defendidas utilizando vías exclusivamente políticas y democráticas, por medio del diálogo, de modo que los marcos legales actuales puedan incluso ser modificados si la voluntad popular libre y democráticamente expresada así lo quiere.

Tal vez esto sea un gran paso para Batasuna o la izquierda abertzale oficial, pero es un pequeño paso, muy pequeño, para los demás. Me alegro de que por fin (en lugar de decirnos a los demás cuál debe ser nuestra voluntad) estén pensando en respetar la voluntad popular mayoritariamente expresada por vías y medios única y exclusivamente políticos y democráticos, pero eso es algo en lo que otros llevamos mucho tiempo y por lo que ellos, los de Batasuna, nos han estado insultando y despreciando a lo largo y ancho de toda Euskal Herria durante años.

Tratando de recuperar protagonismo y de reivindicar sus supuestos méritos, la izquierda abertzale oficial habla de que se reiteran en el “compromiso con la propuesta de Anoeta. Conforme a la misma, debe establecerse un proceso de diálogo y acuerdo multipartito y en igualdad de condiciones entre el conjunto de fuerzas políticas del país que aborde la consecución de un marco democrático por el cual la ciudadanía pueda decidir libre y democráticamente sobre su futuro sin otro límite que la voluntad popular”. Que yo sepa, el marco democrático para que la ciudadanía decida su futuro lleva funcionando ya más de 30 años y por imperfecto que pueda ser, la izquierda abertzale oficial no tiene la más mínima legitimidad para dar el visto bueno o el label de calidad al carácter democrático de un sistema.

A cambio de nada, porque en la declaración lo único que hacen es aceptar la democracia (y ya veremos si es una aceptación sincera o una mera pose para lograr su legalización), somos los demás los que debemos hacer algo. Es la constante de Batasuna. Ellos nunca ceden porque están en posesión de la verdad absoluta y son los demás los que, equivocados, deben acceder a sus pretensiones (este ha sido tradicionalmente el significado de la democracia para ellos). Batasuna siempre se ha visto como un sujeto lleno de derechos, pero libre de obligaciones y parece que todo sigue igual. Mientras Batasuna no sea capaz de afirmar claramente su rechazo y condena de la violencia, todo será papel mojado, más aún teniendo en cuenta que la experiencia nos dice que no son de fiar.

A Batasuna se le acabó el crédito hace mucho tiempo, por lo menos en lo que a mí respecta, y para recuperarlo tendrán que hacer algo más que una obra de teatro llena de bonitas palabras, símbolos y una memoria histórica excesivamente centrada en ellos mismos.

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20091113_Estado_derechoLa postura política asumida por algunas fuerzas al respecto de la dramática situación que están viviendo los marineros del Alakrana, secuestrados por piratas somalíes me ha dado qué pensar, especialmente después de haber escuchado ayer las palabras pronunciadas por el representante de UPyD en el Parlamento Vasco sobre el reconocimiento que algunas personas merecían por no ceder al chantaje del terrorismo.

Está claro que la cuestión de la violencia y del uso de la violencia en la defensa de ideas políticas pone a prueba las bases mismas de un Estado de derecho y las convicciones democráticas de la ciudadanía. La tentación de rebasar los límites de la Ley a la hora de luchar contra el terrorismo ha sido una constante en todos los países afectados por la violencia terrorista. En España el GAL es una buena prueba de ello. Por otro lado, la sociedad, cansada, enfadada e indignada por el dolor provocado por la violencia terrorista, tiende a mirar hacia otro lado cuando el Estado decide actuaciones que aun siendo legales pueden ser muy poco justas.

Sólo de esta manera se puede entender la escasa preocupación social que provocó el hecho de que empresas como Azkoyen o los cocineros Arzak y Subijana fueran llevados ante la justicia tras ser acusados por un presunto miembro de ETA de haber pagado el llamado impuesto revolucionario. Y sólo de esta manera se entiende que la postura de la opinión pública y de los partidos políticos y la propia Justicia al respecto de lo que está ocurriendo con el secuestro del Alakrana sea tan distinta.

Estos días estamos viendo cómo se están forzando los límites del Estado de derecho, buscando una salida para poder liberar a dos piratas capturados in fraganti cuando se llevaban parte del botín del Alakrana. Existe un consenso general al respecto no sólo de que se debe pagar el rescate, sino que además se está haciendo cierta ingeniería jurídica para poder soltar a los piratas a pesar de los pesares. Es más, el PP y otros partidos están con el cuchillo en los dientes, esperando que todo se resuelva para lanzarse a la yugular del PSOE, de Garzón y de todos aquellos que les han hecho pasar un mal rato con el tema del caso Gürtel, haciéndoles responsables de haber cometido el error de detener y enjuiciar a unos presuntos criminales.

No se me entienda mal. No pretendo decir que la violencia terrorista de ETA y la ejercida por los piratas somalíes sean lo mismo. Pero en definitiva, habrá que reconocer, si finalmente se hace, que se está cediendo al chantaje de un grupo armado, pirata o terrorista poco importa. No seré yo quien se oponga al pago del rescate y a la liberación de los dos piratas. Lo importante es la vida de los pescadores. Lo que ocurre es que es un poco sonrojante, desde mi punto de vista, que los mismos que defienden esta postura, criticando duramente la labor del PSOE y de algún juez, hicieran palmas con las orejas cuando se procesaba a algunos vascos por haber pagado, presuntamente, el llamado impuesto revolucionario. ¿O tal vez piensan pedir ahora el procesamiento de todos aquellos que participen en el pago del rescate y la liberación de los piratas?

En este contexto, las palabras de ayer del parlamentario vasco de UPyD, Gorka Maneiro, tal vez sean, cuando menos, un tanto inoportunas al mostrar evidentes y profundas contradicciones.

Algo chirría en todo esto, ¿o sólo me lo parece a mí? No pretendo enjuiciar actuaciones de unos y otros, simplemente considero que es algo sobre lo que merecería la pena reflexionar.

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20091109_NavarrometroDebo reconocer que en esta ocasión el Navarrómetro me dejó un tanto indiferente. No sentí ni frío ni calor ante unos números, en cuanto a la composición del Parlamento, que mantienen a grandes rasgos la foto actual. A veces esperamos que una encuesta o unas elecciones den un vuelco a la realidad, pero ésta se resiste y no se deja así como así.

Pensé en esperar a ver cómo valoraba los resultados cada cual. Tal y como ocurre después de una jornada electoral también en el Navarrómetro todos, o casi todos, salían, en su opinión, bien parados.

UPN, en una de esas salidas facilonas a las que nos tiene acostumbrados, afirmó que lo que realmente importaba era que ellos seguían siendo la primera fuerza en Navarra. No sé, tal vez es que lo habían llegado a dudar en algún momento después de ver el éxito cosechado por el PP en las elecciones europeas.

Algún líder de NaBai afirmó sentirse “ilusionado” con los resultados, ya que sólo ellos conseguían subir en número de representantes, aparte del PP, claro está. Los datos del Navarrómetro no hacían sino confirmar que la fórmula de NaBai funcionaba.

En cuanto al PSN, uno de los que en mi opinión salían peor parados en la foto, aseguraba que el Navarrómetro arrojaba “datos positivos y grandes expectativas” como fuerza política “en crecimiento”. A pesar de ello, seguía como tercera fuerza política en Navarra, demostrando que su política de acercamiento y seguidismo de UPN no le lleva a luchar con los regionalistas por ser la primera fuerza de Navarra. El proyecto de lograr la alternancia con UPN en 2011 al mejor estilo del bipartidismo liberal del siglo XIX se venía abajo, reservándoles para el futuro el papel de segundón.

CDN, partido que veía como se confirmaban sus peores expectativas, reconocía que aunque no fuese más que una encuesta más, lo cierto era que no arrojaba “buenos resultados”. La formación iba a “hacer una reflexión sobre la situación que se abre a partir del Navarrómetro” con la intención de “seguir trabajando por una opción centrista, moderada y defensora de Navarra”.

IUN dijo estar “moderadamente satisfecha” por mantener los resultados de 2007, tal vez porque confiaban en que tras más de dos años y medio desde los últimos comicios ya se hubiera olvidado que fueron unos muy malos datos electorales, tras perder la mitad de los apoyos logrados en 2003.

En cuanto al PP, tal vez fuese el partido que lo tenía más fácil, ya que sólo podía subir, al no tener presencia en el Parlamento navarro. En declaraciones de sus líderes, tras resaltar ese hecho, consideraban que los 5 parlamentarios que les adjudicaba el Navarrómetro eran “un buen resultado” que les reafirmaba “en la creencia de que tenemos un importante apoyo dentro de la sociedad navarra”. Crecidos como están, creían que los 5 parlamentarios eran el “suelo” a partir del que crecer.

Reacciones, en general, esperables y poco originales donde cada cual afirma ver lo que quiere que los que les escuchamos creamos que creen.

Hoy lunes un medio digital claramente alineado con la derecha navarra (navarraconfidencial.com) publica su valoración y análisis de lo que según ellos se desprende del Navarrómetro. Curiosamente (o no) ha sido el primer texto que me ha provocado una sonrisa. La razón no es otra que ver cómo un medio como este se dedica a destacar en el primer párrafo de su análisis “el absoluto ‘bluff’ del posible castigo electoral al PSN (o premio para Nabai) a consecuencia del denominado ‘agostazo’. Nabai crece apenas un 0,2% en intención de voto y el PSN no sólo no es castigado, sino que es levemente premiado al crecer incluso por encima de la coalición nacionalista (un 0.7%)”.

Cuando el vocero del rival se dedica a decirte que estás haciendo las cosas bien es cuando más motivos hay para pensar que las estás haciendo realmente mal.

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Navarra 2011

20090923_NaBaiA diferencia de lo que podría parecer, en el futuro cercano de Navarra el escenario que importan realmente a la ciudadanía navarra no es el que se dé en 2012, centenario de la conquista de Navarra por Castilla y de la batalla de Las Navas de Tolosa. 2012 dará para que unos y otros digan lo de siempre sobre lo que somos o dejamos de ser, tan seguros como están de ello sin preocuparse por preguntarnos al respecto. Algo hablé ya sobre este tema hace unos meses: “1512: un nuevo discurso”.

Lo que realmente la importará a la ciudadanía navarra será quién, cómo y en qué condiciones gobernará nuestra comunidad tras las elecciones de mayo de 2011. Por primera vez después de muchos años de gobierno de la derecha donde la duda era si se conseguiría o no la mayoría absoluta por parte de UPN, nos acercamos a una cita electoral donde existen varias incertidumbres.

El crecimiento espectacular de NaBai en 2007 se debió a la participación de muchas personas desencantadas de la dinámica de los partidos políticos y también, qué duda cabe, al hecho de que la coalición se hizo atractiva para un importante número de votantes de centro-izquierda que en otras circunstancias habrían optado por el PSN o por IUN, pero que decidieron apostar por un proyecto novedoso e ilusionante que hablaba de una nueva manera de hacer política. El atractivo de NaBai sigue intacto a pesar de todo, como se puede comprobar en los sondeos publicados recientemente, donde se nos daba hasta 14 parlamentarios.

Sé que no estoy diciendo nada que no haya sido dicho con anterioridad, pero creo que es importante recordar estas cosas cuando se oye y se lee cómo uno de los partidos de la coalición parece estar convencido de sacar 8 ó 9 parlamentarios si fuera en solitario a las elecciones en 2011, mientras otro de los partidos se siente tentado por los cantos de sirena de Batasuna y valora la posibilidad de coaligarse con quienes todavía no han condenado la violencia y siguen con las manos atadas por una organización terrorista a la hora de hacer política.

No sé cuánto habrá de real en todo ello y tal vez tanto los unos como los otros puedan esgrimir cuestiones ideológicas irrenunciables a la hora de defender ambas posiciones. Lo que parece seguro es que ambos saben que públicamente lo único que pueden hacer es presentarse como grandes defensores de NaBai. Ambos saben que salirse de NaBai y negar el futuro a NaBai tiene un coste político muy importante. Si Nafarroa Bai no se presenta a las siguientes elecciones forales habrá un castigo social y político (ojala no haga falta ver de qué alcance) que afectará a todas las fuerzas nacionalistas. Tendríamos que olvidarnos, no sólo de los 14 posibles parlamentarios, sino también de los 12 y los 10 y volveríamos a los tiempos en que podíamos presumir de llevar al Parlamento 8 flamantes representantes que eran ninguneados y olvidados por quienes gobernaban y trazaban las líneas políticas de Navarra.

Frente a ello, Nafarroa Bai nos da la posibilidad, difícil, pero no imposible, de acercarnos a la primera fuerza de Navarra. Mientras NaBai se mantenga en el escenario político navarro el PSN tendrá realmente difícil recuperar el espacio de la izquierda, absolutamente desilusionado con su apoyo a UPN. En cuanto a los regionalistas, habrá que ver en qué medida ven reducida su representatividad como consecuencia de la aparición del PP en escena. Si NaBai se presenta en 2011 se puede dar la circunstancia de que UPN no tenga mayoría absoluta ni con los votos del PP, ni con los del PSN y sería realmente complicado ver un gobierno de UPN, PSN y PP.  Tal vez se podría dar un gobierno de UPN y PSN con el apoyo externo del PP, pero ¿cuál sería el coste político de esa fórmula para los socialistas?

En definitiva, jugar con NaBai es jugar en primera división, es influir de verdad en la política de Navarra. Ir por separado nos vuelve a convertir en una minoría que da color al arco parlamentario pero poco más.

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