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Archive for 11 octubre 2010

He leído atentamente el texto de Aritz Romeo que hoy publica Diario de Noticias y, aun pudiendo estar de acuerdo con algunas de las afirmaciones que hace el vicecoordinador de Aralar en Nafarroa, creo que el texto adolece de una importante contradicción. Es verdad que cuando alguien quiere que NaBai sea algo diferente de lo que va camino de ser lo que hace últimamente es invocar un supuesto espíritu que se ha mitificado en exceso. Sin embargo, no es verdad que ese “espíritu” no exista, como parece dar a entender Aritz Romeo.

Romeo, tras reproducir literalmente los principios sobre los que se forjó NaBai afirma que dichas ideas “definen de forma taxativa la unión táctica de partidos con participación de personas independientes”. NaBai sería por tanto, según Aritz Romeo, una unión pura y simplemente táctica de partidos políticos, pero esta afirmación no se desprende de los principios que tan fielmente ha reproducido previamente, sino que es algo que Romeo añade de su propia cosecha.

NaBai no era ni es eso para sus 77.893 votantes del año 2007. NaBai no nace del interés táctico de 4 partidos políticos en 2004, sino que responde a algo previo en el tiempo como es la esperanza de muchos navarros en que un día los partidos políticos fuesen capaces de superar sus diferencias y se uniesen para cambiar Navarra, para hacer que otra Navarra fuese posible. NaBai no nace ex nihilo, en una reunión de partidos políticos, sino que se fundamente sobre un deseo generalizado entre un amplio sector sociológico navarro. Así pues, existe un “espíritu” de NaBai, aunque estoy convencido de que es muy anterior a ese 2004 o 2007. Es más, es precisamente ese “espíritu” de NaBai el que da algunas respuestas al éxito de la fórmula y no, desde luego, el que se haya construido como una unión táctica de partidos.

Tal vez algunos partidos contemplen NaBai como esa unión táctica de la que habla Romeo, pero no creo equivocarme al afirmar que no es el caso de los miles y miles de votantes que no han querido, por el motivo que sea, dar el paso de una afiliación a un partido político. Es más, habría que ver cuántos de los 400 militantes de los partidos políticos que integran NaBai (si es que llegan) quieren que la coalición sea una cuestión únicamente táctica y, por tanto, temporal y con fecha de caducidad.

Pero la gran contradicción de Aritz Romeo está, a mi modo de ver, entre esta afirmación rotunda y contundente de qué es NaBai (una mera suma táctica de partidos limitada, por tanto a la esfera de los partidos político) y lo que dice a continuación: “Si Nafarroa Bai existe es porque las mujeres y hombres que formamos Nafarroa Bai luchamos a diario por nuestros principios y por unas causas que sin duda alguna son todas ellas causas de justicia”. O NaBai es una unión táctica de unos partidos que firmaron unos principios o es algo mucho más amplio compuesto por el esfuerzo y el hacer de miles y miles de navarros y navarras que quieren una Comunidad distinta de la que nos ha tocado vivir. Si es esto segundo, NaBai no puede ser sólo una unión táctica de partidos. Si NaBai está conformada por el esfuerzo de todos los hombres y mujeres que luchan y trabajan por unos principios y unas causas justas, NaBai es algo más que una suma de partidos.

El verdadero DNI de NaBai es el deseo de tantos navarros y navarras de que por fin su voz sea escuchada y tenida en cuenta; el verdadero DNI de NaBai es precisamente ese “Espíritu” mucho más antiguo que el mencionado de 2007 o 2004. Entender NaBai como una apuesta táctica es un planteamiento reduccionista que tal vez responda a intereses políticos partidistas (legítimos, qué duda cabe) pero no responde a lo que la inmensa mayoría de los nabaizales (esos 77.500 no afiliados) quieren.

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Es increíble ver cómo algunos líderes políticos están interpretando lo que ocurre en Euskalherria en estos momentos. Batasuna ha dado un paso adelante al pedir a ETA que abandone las armas. De acuerdo, es un avance, pero ¿y qué? ¿Acaso el respeto de los derechos humanos es algo cualitativamente distinto en Batasuna, un mérito que hay que reconocer y premiar? ¿Acaso tenemos que hacerle la ola a Batasuna por decir lo que otros llevamos tantos años afirmando? ¿Acaso no es Batasuna la que por fin ha visto que durante estos años se ha equivocado y que otros a los que ha estado insultando y amenazando estábamos en lo cierto? Yo lo veo así de claro. Pero los dirigentes políticos de EA y Aralar han decidido, al parecer, ir a donde se encuentra Batasuna para acompañarle en su viaje, en lugar de dejar meridianamente claro que ya era hora y que lo que han hecho no es sino un punto de partida a partir del que empezar a caminar.

Cuando nació Aralar, hubo dos cosas que me parecieron muy atractivas y por las que me he sentido identificado con este partido. La primera, la ruptura con la violencia y la apuesta por vías única y exclusivamente políticas. La segunda, el reconocimiento de la realidad de Navarra como algo distinto de la Comunidad Autónoma Vasca, dentro de un proyecto a futuro común, pero desde ritmos y realidades diferentes. Consideraba que Aralar era la herramienta necesaria tanto para reconstruir el mapa político navarro y democratizar el espacio abertzale en Navarra (llevando a Batasuna a lo que realmente representan en Navarra) como para impulsar un nacionalismo que por fin pensara primero en Navarra y después en Euskalherria y no interpretara lo navarro como algo contradictorio con lo vasco o que debilitaba lo vasco.

Sin embargo, las últimas decisiones de Aralar han ido en un sentido totalmente diferente al que acabo de exponer. En primer lugar, se está permitiendo que el protagonismo de la política en nuestro país lo tenga Batasuna, cuando todavía no hay ninguna garantía de que ETA vaya a dejar realmente las armas y vaya a dejar de tutelar el proceso. Parece como si se volviera a mirar a Batasuna como aquellos que mantuvieron incorruptas las esencias de la patria en tiempos difíciles olvidando que más allá de la violencia de ETA está, como ya dije en otra ocasión, la violencia que ha ejercido y ejerce hoy también Batasuna, especialmente contra Aralar y contra NaBai. Mirar hacia otro lado para no ver esta realidad no ayudará al proceso de paz. Son muchos los pasos que Batasuna tiene que dar para poder contar con ellos a la hora de pensar en un proyecto común y conformarse con que den algunos y no todos no es una buena idea. Pero en segundo lugar, Navarra vuelve a ser la sacrificada en todo este proceso que se está abordando desde una lógica centrada en la CAV. La idea de construir un polo soberanista, una confluencia entre EA, Aralar y Batasuna tal vez tenga interés en la CAV, pero desde luego no lo tiene en Navarra.

El viernes Uxue Barkos afirmaba que estamos hartos de perder y tiene toda la razón del mundo. Yo, desde luego, estoy harto de perder y me gustaría ganar aunque solo fuera una vez. Tengo ganas de que en Navarra dejemos de ser ciudadanos de segunda, porque además, ganando, íbamos a hacer olvidar muchos fantasmas en mucha gente que cree que Navarra desaparecerá el día que el nacionalismo vasco toque poder. Pero más aún, estoy harto de que cada vez que alguien estornuda en la CAV, en Navarra nos cojamos una pulmonía. NaBai puso el acento en Navarra, en Nafarroa, sin cesiones, pero con realismo, sabiendo perfectamente qué y cómo es Navarra, algo que no suele ocurrir cuando se habla desde los partidos políticos (ya sean PNV, EA o Aralar). Una parte del atractivo de NaBai era precisamente ese, el haber fijado Navarra como el objeto y el sujeto de la acción política. Sin embargo, NaBai no ha permanecido al margen de las tensiones que nos han llegado desde la CAV y es muy triste ver cómo partidos con un componente muy navarro en su origen (como EA y Aralar) terminan perdiendo de vista a Navarra a la hora de la verdad.

Tal vez haya llegado el momento de algo distinto. Si la NaBai que se quiere organizar para el 2011 es una NaBai perdedora (casi como si se buscara el fin de un ciclo para pasar a otras cosas, sea el polo soberanista o lo que sea) tal vez haya llegado el momento de pensar en una formación diferente, única y exclusivamente navarra y que se centre en los problemas reales que tenemos los abertzales navarros. ¿Ingenuo? Tal vez sí, o tal vez no.

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