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Posts Tagged ‘proceso de paz’

Quede, en primer lugar, claro el concepto. La izquierda abertzale oficial (en adelante IAO) nunca debió ser ilegalizada. Es un deber democrático que Sortu sea legal, además de una medida absolutamente necesaria para la normalidad política de Euskal Herria.
Y porque además algunos queremos ejercer el derecho a no votarles. Efectivamente, celebraré su legalización y celebraré poder no votarles. Porque tan democrático es que se presenten como no votarles. Puede parecer obvio, pero después de la parafernalia de estos días parece que todos los que nos identificamos como abertzales les debemos pleitesía ya que su presunta opción exclusiva por las vías políticas es el paso definitivo a la independencia, y que quien no les vote impedirá llegar a la tierra prometida del cambio que se está iniciando.
Si el final de todo esto trae como consecuencia la desaparición de ETA, dicho cambio no será pequeño, sobre todo para las víctimas y personas amenazadas. Ahora, si creen que como reconocimiento a “este paso histórico” partidos como UNP, PP y PSOE van a caer del caballo y dejarles paso, pues entonces que esperen sentados. Basta leer las opiniones de algunos de sus portavoces habituales o de articulistas del periódico oficial de la IAO para saber que no pretenden ser uno más sino que vuelven por sus fueros a recuperar un espacio que consideran propio en exclusiva. Aunque sea a pesar de retrasar sine die la posibilidad de impulsar políticas de izquierda respetuosas con la pluralidad política, social, lingüística y cultural de Euskal Herria.
Y quiero ejercer mi derecho a no votarles porque sigue sin gustarme lo que transmiten y porque en casi todo lo que dicen siguen mostrando que lo suyo es aplicar la doble vara de medir.
Si se hace una manifestación en Bilbao en defensa de los derechos de los presos de ETA nos dicen que es justo lo que se denuncia (que lo es), pero si se hace en Madrid convocada por las víctimas del terrorismo entonces oímos que lo que se quiere es boicotear el proceso (que se quiere). Pero se quiere boicotear no porque sean la alternativa que este pueblo abrazará sin duda, sino porque evidenciará las carencias de un Estado que teme más a lo que el pueblo vasco democráticamente pueda decidir que a lo que las pistolas y el asesinato puedan pretender. Y las pistolas han sido mordaza para la expresión popular.
Si un medio de comunicación toma partido por las víctimas de ETA y su línea editorial critica la posible legalización de Sortu, se les acusa de extrema derecha (que muchos lo son) y de utilizar el dolor para entorpecer el proceso. Si un medio de comunicación cuenta la grave situación de los presos de ETA y otras personas detenidas por sus ideas políticas, entonces se está dando voz a los sin voz y se está haciendo justicia.
Si se habla de víctimas, la IAO dice que las dos partes han tenido víctimas. Pero olvidan algo básico. Las personas asesinadas por ETA no han elegido ser de un bando. Alguien les ha acusado y ejecutado sin derecho a juicio y sin posibilidad de vuelta atrás. Y debe quedar bien claro que ese alguien no actuaba en nombre del pueblo vasco. Habrá que perdonar y no imponer castigos añadidos al de los delitos cometidos. Pero alguien deberá reconocer que lo hizo y mostrar su arrepentimiento.
Que el Estado cometa excesos y actuaciones totalmente condenables no convierte en buena la actuación terrorista de ETA. Al igual que el terrorismo de ETA no puede ser excusa para no denunciar esos abusos. Porque para que un país sea democrático debe estar absolutamente excluida toda práctica que no sea democrática. No se pueden cerrar periódicos o detener personas por sus ideas o torturar a los detenidos.
Se dice que los partidos abertzales como PNV, Aralar o EA (aunque éste último ya no, de momento) son colaboradores necesarios en la estrategia de Rubalcaba al sustentar de hecho la Ley de Partidos. Ellos presentan unos estatutos impecables y totalmente ajustados a la Ley de Partidos y dicen que están en contra de la Ley de partidos, como lo estamos los demás. En ellos es coherencia en los demás es traición.
Cuando desde los partidos de Nabai se le dice a EA que decida dónde está se acusa de veto porque Aralar está vendido en Navarra al PNV. Pero cuando ellos vetan a otras personas es por higiene democrática y de izquierdas.
Y hablando del PNV. Hasta hace poco decían que Lokarri, igual que Elkarri en su momento, era una herramienta del PNV para debilitar a la IAO. Pero cuando Lokarri presta su imagen y recursos para presentar a Sortu, nadie se acuerda de esa conexión.
Están cerca los tiempos en que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Sortu… dejarán de ser tema de conversación y puede que sea objeto de estudio de historiadores. Está cerca la hora en que dejemos de hablar sobre ellos y de que empecemos a hablar con ellos. Se podrá hablar sobre lo que se comparte y sobre lo que se discrepa. Y se llegará a acuerdos en lo que se comparte y se buscarán puntos de encuentro en lo que no se comparte. Ése será el momento de mostrar el verdadero potencial. Ahora bien, el camino hasta ahí es largo y el tiempo que transcurra en recorrerlo dependerá de la disposición para asumir que son uno más y de la capacidad que tengan para respetar sin querer vencer o imponer.

P.S. Si alguien quiere un baño de realidad de la mentalidad que a día de hoy se respira en la IAO, puede leer el artículo de un cualificado intelectual del abertzalismo navarro publicado en Diario de Noticias el 16 de febrero de 2011, titulado Ahí se queda Lerín. Lo malo no está en que alguien exprese como algo actual mensajes del siglo XIX. El problema es que parece estar convencido de que por su pluma habla el pueblo y que expresa una idea compartida por el conjunto de la sociedad, quiera o no. ¿Hay que dejarles que ocupen un espacio que no les corresponde? Evidentemente no. Muchas personas están decepcionadas con la división de Nabai, pero lo que no es posible es que por el desencanto ocupen un espacio político mayor al que les corresponde. Nabai tiene dos responsabilidades ahora, hacer realidad el cambio político en Navarra e impedir que el nacionalismo más sectario consiga engatusarnos.

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Se acerca la fecha de las elecciones municipales y Parlamento de Navarra. La mayoría de las opciones políticas tienen claro cómo se presentarán y quienes encabezarán sus listas al Parlamento. Nabai, una vez que ha designado a Patxi Zabaleta, ya tiene su candidato. El proceso ha sido largo y arduo y no ha satisfecho a todas las personas y partidos que integran o han integrado la coalición de la misma manera. Ahora toca presentar el programa y convencer a la ciudadanía de que Nabai es una oferta seria, real y que sale reforzada del proceso.
Estos días se han publicado una serie de opiniones muy interesantes. A continuación cito las que considero más elaboradas o fundamentadas: Aritz Romeo (El DNI de Nabai), Pello Lasa (¿Requiem por Nabai?), Abarria (El verdadero DNI de Nabai), Txelui Moreno y Gorka Mayo (Nabai edo ez), Juan Carlos Longás (Los independientes; Nabai, izquierda y nacionalismo), la propuesta de los independientes en Artika y el Acuerdo de la Dirección ampliada de Batzarre. Antes de entrar en otras consideraciones anticipo que mi postura es que la mejor opción electoral para garantizar el triunfo de Nabai es un Nabai con las bases de 2007, integrada por los cuatro partidos y que hubiera resuelto la participación de los independientes. Y encabezada por Uxue Barkos, candidata con un perfil, a priori, más transversal que Patxi Zabaleta.
Con todo lo en ellos  se dice, mucho de ello razonable, seguramente llegaríamos a tal estado de perfección que nos pasaría como a Narciso, pereceríamos embelesados en nuestra belleza mientras los de siempre se llevan el gato al agua de dirigir los designios de nuestra comunidad.
Lo que ya no resulta de recibo es concluir que esto no ha sido posible porque Aralar quiere capitalizar Nabai. Aralar tiene parte de la responsabilidad, pero no mayor que la de los demás, pero debemos empezar a considerar si era posible otra fórmula. Esto es, ¿lo importante es el cartel o construir una propuesta en la que Nabai es el eje sobre el cual girará el cambio político tras las elecciones de 2011?.
En política la adivinación es un lujo y desde luego no es nada práctico dar vueltas a cuestiones que ya han tomado un camino. Hay que preguntarse si lo que toca es lamentarse o ponerse las pilas para ganar las próximas elecciones. Y Nabai está plenamente capacitada para presentar a la sociedad una propuesta que se fundamente en las bases de 2007, y además mejorada tras la experiencia adquirida durante estos cuatro años. Experiencia que ha tenido sus aspectos positivos y también sus cosas negativas.
Así que sin olvidar todo lo que se ha hecho hasta ahora, pongo en el papel algunas ideas de qué debe transmitir Nabai de manera clara:
– Una propuesta progresista y de izquierdas reiterando su compromiso y trabajo en defensa de los trabajadores y de políticas que defiendan una Enseñanza, Sanidad y Servicios Públicos de calidad. Liderar un cambio que rompa con el caciquismo y corrupción. Y nadie puede negar que los partidos principales de Nabai defienden un programa con ese contenido.
– Una propuesta integradora de todas las realidades de Navarra, que jugando con las reglas establecidas en el marco político actual defienda la viabilidad de su propuesta para este pueblo.
– Una imagen seria y responsable. Debe aprobar un reglamento de funcionamiento que acabe con la imagen que se ha dado de desorden, discrepancia y desorganización, en la que las reiteradas ausencias de parlamentarios de la coalición en momentos claves han dejado muy mala imagen. Los errores han sido solucionados, pero deben ser conscientes de que sus votantes han sufrido con estas ausencias. Y dichas ausencias no quedan suavizadas porque parlamentarios de otros partidos hagan lo mismo.
– Hay que impulsar la participación social. El trabajo institucional es importante pero no suficiente.
– Hay que profundizar en la transversalidad de Nabai. Los partidos políticos son necesarios pero deben entender que hay mucha gente que está dispuesta a colaborar con Nabai pero sin militar en ellos. La implantación de Nabaigunes puede ser un avance interesante. El protagonismo que pretenden los independientes más visibles no se ajusta a lo que en realidad son. El éxito de Nabai va unido a una adhesión electoral que no pasa por una adhesión a los partidos. Es más, considero que la posibilidad real de que Nabai se pueda convertir en auténtica alternativa de gobierno pasa por ser más asequible y abierta a sectores amplios de la sociedad que desean un cambio en Navarra, pero que temen que debajo de esa imagen guay se oculten otras intenciones. Los independientes han colaborado a abrir ese espectro, pero desde el momento que quieren pasar a ser un agente que condicione el funcionamiento de Nabai pueden perder esa imagen ante el electorado.
– Lo de Batzarre es cuestión aparte. Sigo sin entender qué pretenden. Leo sus escritos, comparto muchos de sus planteamientos, pero al final siempre me desconciertan. Me desconcertaron cuando se salieron de Euskal Herritarrok (aunque estuviera justificado por la ruptura de la tregua debieron dejar los cargos) y lo hacen ahora. Resulta que dicen que Nabai es más nacionalista que de izquierdas y que ellos son vasquistas. Pero lo que no pueden negar es que sus compañeros de coalición son los mismos que en 2004. No les veo tan ingenuos como para no haberse dado cuenta de con quien se juntaban. Pero bueno, concedamos que se han dado cuenta ahora. Pues eso, se salen, buscan nuevos compañeros y, nobleza obliga, reconocen su error. Pero no. Resulta que se les ha querido imponer una visión que les obliga a salirse. Porque el verdadero problema no está en el término nacionalista (pretexto que utilizan para intentar arrastrar electorado), el verdadero problema es que no han sabido asimilar el trabajo en una coalición que les ha aportado más de lo que ellos han estado dispuestos a dar. Aún y todo, con suponer una pérdida objetiva, considero que el nacimiento de opciones como Iniciativa por Navarra pueden hacer más daño a Nabai que la espantada de Batzarre. Puede que no le quite votos, pero creo que va acompetir con Nabai en zonas de Navarra donde la coalición no está implantada. Desconozco porqué no ha sido posible acogerlos en Nabai, igual ni se ha intentado por las dos partes, pero en lo que conozco a algunos de los impulsores de Iniciativa, considero que se ha perdido una gran ocasión de sumar. Espero que más adelante sea posible.
– Otro reto es el nuevo panorama político que se puede abrir ante la deseada desaparición de ETA. La izquierda abertzale ortodoxa parece que va a tener posibilidad dentro de un plazo aún desconocido de ser legalizada, derecho que les corresponde indiscutiblemente. Otro asunto es que los ingenuos de EA y los algo menos ingenuos de Aralar se prestan a dar una serie de pasos sin que se hayan resuelto asuntos de verdadero calado. Apoyo todo aquello que facilite que puedan hacer política, reconozco que el acuerdo de Gernika es un gran avance y que parece que es el final definitivo de ETA. Pero ¿qué necesidad hay de volver a caer en su juego y en sus estrategias? Que las opciones abertzales acabarán confluyendo, seguro que sí. Pero no creo que el referente sea una Batasuna reconstituida, sino una izquierda abertzale civil y democrática. Y en este aspecto comparto la crítica que hace Batzarre respecto a una imagen de radicalización que transmiten los flirteos con Batasuna. Y Batasuna, por mucho arraigo social que tenga, tiene mucho que aprender de democracia y de acción cívica antes de dar pasos reales en este sentido. Si consiguen que su visión se imponga como eje de la construcción de una izquierda abertzale política tenemos nacionalismo español para rato, porque esos sectores de la sociedad que desean un cambio en Navarra no tienen las tragaderas tan grandes como para dar el voto a posibles polos soberanistas.

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Estos días se están produciendo interesantes movimientos políticos en Euskal Herria y aunque la frustración que han generado movimientos anteriores que quedaron truncados pueden hacer dudar a más de uno, y de dos, sobre la credibilidad de esta nueva apuesta de la izquierda abertzale tradicional, nadie puede discutir que es necesario dar la oportunidad a que se integren a la política diaria. Con todas las precauciones que se quiera, pero la sociedad, y la política, está obligada a ello. Lo cual no quiere decir que a cualquier precio.
Algunos de los aspectos interesantes vienen de la situación que originaría la interrupción definitiva del terrorismo por parte de ETA.
Las fuerzas abertzales están tanteando varias posibilidades. Se oye hablar de polos soberanistas, de aglutinar fuerzas, de acuerdo entre todos los independentistas, de la particularidad de Navarra, de la visión de país. Todas son vías que habrá que explorar. Pero será necesario que desaparezca la tutela de los terroristas porque para muchos abertzales resulta incompatible la estructuración a futuro de Euskal Herria con la tutela de las armas.
Las fuerzas nacionalistas españolas se sienten cómodas, políticamente hablando, con la situación actual de exclusión de una parte de los independentistas (con leyes antidemocráticas, pero en su mano está dar pasos para desactivar ese entramado jurídico) que les permite gobernar en Euskadi y Navarra. ¿tiene sentido que quieran cambiar las cosas si ya les va bien así? Eso sí, con la amenaza diaria del terrorismo, que no es algo baladí.
El día a día resulta muy frustrante, pero va siendo hora de hacer política real. Y dentro de esa política real será necesario dar pasos para superar la fractura social existente causada por la represión del Estado, por la negación del derecho a decidir y por la violencia terrorista.
Se ha pasado de una ocultación del sufrimiento de las víctimas del terrorismo a una exaltación que a veces equivoca lo que es reparar el dolor y reconocer la injusticia de esa pérdida de vidas con pretender que sus planteamientos ideológicos sean más legítimos que los de la mayoría de la ciudadanía de este pueblo. Además la brutalidad y el absurdo del terrorismo de ETA ha servido y sirve para justificar un sistema judicial español cada vez más represivo y castigador: intención de implantar de manera encubierta cadenas perpetuas, dispersión de presos que al castigo de la cárcel añade el castigo a las familias, ilegalizaciones, cierres de periódicos…
Tras la aparición del cadáver de Jon Anza se confirmó algo que se sospechaba que iba a suceder. Es necesario que se aclaren todos los hechos y que se depuren responsabilidades, caso de que las haya. Pero aún suponiendo que hubiera sido secuestrado, interrogado, torturado y asesinado, eso no convierte en legítimo el uso de la violencia. Es más, creo que demuestra lo contrario. Porque las posiciones que defienden que ha sido un crimen de Estado y las que defienden que no es así no buscan, en la mayoría de los casos, esclarecer los hechos, sino reforzar sus tesis. Pongo un ejemplo. Hace unos días Berria publicó un reportaje sobre la dura situación que sufren los familiares para visitar a presos de ETA y el otro día un emotivo artículo de opinión mostraba lo injusto de la dispersión y las situaciones que viven familiares y presos en una visita a la cárcel de Murcia. Pero ni el reportaje ni el artículo de opinión hacen una sola referencia a la causa por la que esas personas están en la cárcel. No sabemos si mataron a alguien, o lo secuestraron o lo extorsionaron. No sabemos si quemaron un cajero o insultaron a alguien. No sabemos si pasaban por allí o son víctimas de una acusación injusta. Y conste que la atrocidad del crimen por el que puedan estar en la cárcel no justifica en ningún caso que se deban imponer castigos añadidos al de estar en la cárcel.
Mientras todos sigan viendo la responsabilidad del otro en la situación que toca vivir a cada uno y se nieguen a reconocer las consecuencias, a menudo irreparables, de sus actos, este pueblo seguirá estando preso de estas circunstancias que le impiden avanzar hacia el objetivo común de la mayoría social, esto es, que se reconozca el derecho de la ciudadanía vasca a decidir. La decisión de ETA de abandonar las armas no traerá la independencia a Euskal Herria, pero no cabe duda de que ayudaría a abrir la agenda de las soluciones.

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