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Posts Tagged ‘ETA’

Tras el tiroteo entre gendarmes franceses y presuntos miembros de ETA hace unos días, todas las miradas se dirigieron a la Izquierda Abertzale Oficial. Había que ver cuál iba a ser la respuesta y las palabras de la IAO. Había que ver que decían, al menos, la tradicional Batasuna, la naciente Sortu y la coalición Bildu. Es curioso comprobar cómo a nadie le interesan ya las opiniones de ANV ni de quienes se presentaron (o, mejor dicho, no pudieron presentarse) por medio de Agrupaciones Electorales en 2007.

No es nueva la capacidad camaleónica de la IAO para presentarse con unas siglas u otras y para aprovechar y sacar réditos de los diferentes roles y discursos que cada una de esas siglas le puedan reportar. Sí es nuevo, sin embargo, o al menos a mí me lo parece, que Sortu y hasta la propia IAO (la tradicional, la que aparece como IA y no le importa que la identifiquen con Batasuna) utilicen en sus declaraciones términos que (sin llegar a la, por lo que parece, todavía imposible condena) rechacen una acción de ETA y la califiquen como “incompresible e inaceptable”. Y es nuevo, además, porque mientras, la supuesta marca blanca, en forma de coalición en este caso con EA y Alternatiba, se queda en un simple rechazo utilizando calificativos como “incidente” al referirse al tiroteo y que, al mejor estilo de Batasuna y de algunos comunicados de ETA, hablen de la “responsabilidad de todos los agentes dar pasos decididos y firmes hacia la normalización y pacificación de Euskal Herria” o de “la necesidad de que los Estados español y francés atiendan a las demandas establecidas en el Acuerdo de Gernika y colaboren activamente, de esta forma, en el proceso abierto”.

Me resulta imposible creer que EA y Alternatiba no hubieran pactado con Batasuna cuál tenía que ser la respuesta a un hipotético atentado de ETA o a cualquier tipo de acto violento. No creo que nadie sea tan ingenuo ni tan poco previsor. Así pues, creo que el texto publicado fue una respuesta pactada en la que EA y Alternatiba aceptaron utilizar una terminología ajena a ellos (totalmente ajena a su cultura política) y propia de tiempos pasados, incluso para Batasuna. La duda que surge inmediatamente es ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué renunciar a condenar que alguien haya intentado matar a otra persona?

La primera posibilidad que se me ocurre es que fuese un acto de autocensura, un texto redactado por quien cree que puede perder atractivo en un sector social que no es el propio, sino el que espera conseguir. Tal vez EA y Alternatiba pudieron temer que condenar lo ocurrido les alejara del caladero de votos de la IAO. Si este fuera el caso, no sé qué me preocuparía más, si comprobar la desesperación de dos fuerzas sin proyección ni futuro capaces de renunciar a algo elemental y tan interiorizado hasta ahora o la percepción que estas dos fuerzas tienen de cuáles siguen siendo las coordenadas políticas, ideológicas y morales de sus compañeros de aventura. La consecuencia es la misma en ambos casos.

Sin embargo, cabe una segunda posibilidad (y varias más, seguramente). Puede ocurrir que la respuesta se deba a un ejercicio de escenificación en el que la tibia respuesta de Bildu fuera sobrepasada claramente por Sortu y por la IAO. Sin embargo, no entiendo las razones que pudiera haber para ello, salvo un frío y simple cálculo electoral. Tal vez estos días encontremos una respuesta…

Más allá de las consecuencias que esta actitud pueda tener (no parece probable que se llegue a una ilegalización de Bildu), parece lamentable que algunos piensen que la manera de atraer a la IAO a la política y alejarla de la violencia de ETA (que es la excusa que se suele poner en estos casos) sea precisamente dejar de condenar la violencia de ETA. Justificar la violencia o justificar la no condena de la violencia como medio para acabar con la violencia es un camino equivocado y peligroso. Más aún si el objetivo real es sobrevivir como partido una legislatura más.

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ETA por medio de un vídeo nos ha comunicado hoy un alto el fuego permanente, general y verificable. Es, desde luego, una buena noticia y supone un avance, un pasito más en un camino que muchos desearíamos que se recorriera con más rapidez. Si la lentitud es fruto de unos tiempos pensados o si se debe a otras razones sólo ellos lo saben, pero se trata, como decía de una buena noticia.

Sin embargo, el comunicado tiene un problema, a mi modo de ver, y es que el alto el fuego no es permanente en el sentido que nos gustaría, sino más bien indefinido. Permanecer tiene dos significados en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: 1. Mantenerse sin mutación en un mismo lugar, estado o calidad; y 2. Estar en algún sitio durante cierto tiempo. ETA por lo que parece ha leído con atención el Diccionario y ha optado por el segundo significado, cuando todos desearíamos que optara por el primero.

Por lo que se deduce de lo que nos dicen en el comunicado, el alto el fuego pretende abrir un “proceso democrático” que “debe superar todo tipo de negación y vulneración de derechos y debe resolver las claves de la territorialidad y el derecho de autodeterminación, que son el núcleo del conflicto político”. La pregunta es evidente: ¿qué ocurrirá si el Estado no está dispuesto a resolver el problema de la territorialidad y el derecho a la autodeterminación en el sentido que ETA quiere? Y qué hará Batasuna. De momento, las solicitudes de la Izquierda Abertzale Oficial no han llegado a ese punto, pero si queremos ser serios no podemos obviar estas preguntas. Fueron precisamente éstas, sin ir más lejos, algunas de las claves en la ruptura del proceso anterior.

El editorial de Gara nos advierte de que el alto el fuego es un gesto positivo que debería ser seguido de otro por parte del Gobierno. “En este momento es el Gobierno y la clase política española la que debe decir si responde ‘de manera positiva’ a los pasos dados de manera unilateral por ETA”, dice el editorial. El paso que ahora mismo reclaman no es otro que gestos para con los presos de ETA. No es casual, en este sentido, que el comunicado llegue después de la manifestación del sábado, que se escenificó como una muestra de fuerza.

Sin embargo, de cara a valorar el avance que pueda suponer este comunicado hay que preguntarse hasta qué punto representa un abandono definitivo de las armas, única condición a partir de la que la IAO podrá ser un interlocutor válido no supeditado al visto bueno de ETA. Y el comunicado no supone un anuncio definitivo, no al menos el necesario como para poder avanzar, ya que ETA, en la medida en que asocia el proceso que se abra a la resolución de cuestiones como la territorialidad y el derecho a la autodeterminación, queda vigilante y sigue supervisando lo que ocurra. “ETA —nos dicen— no cejará en su esfuerzo y lucha por impulsar y llevar a término el proceso democrático, hasta alcanzar una verdadera situación democrática en Euskal Herria”. El problema es que por “verdadera situación democrática” hasta ahora han entendido que se les dé la razón.

Esperemos que se trate simplemente de la retórica necesaria para sacar pecho y tratar de que las cosas suenen mejor para sus propios intereses. Esperemos que ETA por fin acepte el veredicto de ese pueblo al que dice representar y cuya voluntad ha estado obviando durante todos estos años. Y esperemos que las ganas de que todo esto termine lo antes posible no nos lleve a buscar atajos (acuerdo abertzale de Gernika).

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Es increíble ver cómo algunos líderes políticos están interpretando lo que ocurre en Euskalherria en estos momentos. Batasuna ha dado un paso adelante al pedir a ETA que abandone las armas. De acuerdo, es un avance, pero ¿y qué? ¿Acaso el respeto de los derechos humanos es algo cualitativamente distinto en Batasuna, un mérito que hay que reconocer y premiar? ¿Acaso tenemos que hacerle la ola a Batasuna por decir lo que otros llevamos tantos años afirmando? ¿Acaso no es Batasuna la que por fin ha visto que durante estos años se ha equivocado y que otros a los que ha estado insultando y amenazando estábamos en lo cierto? Yo lo veo así de claro. Pero los dirigentes políticos de EA y Aralar han decidido, al parecer, ir a donde se encuentra Batasuna para acompañarle en su viaje, en lugar de dejar meridianamente claro que ya era hora y que lo que han hecho no es sino un punto de partida a partir del que empezar a caminar.

Cuando nació Aralar, hubo dos cosas que me parecieron muy atractivas y por las que me he sentido identificado con este partido. La primera, la ruptura con la violencia y la apuesta por vías única y exclusivamente políticas. La segunda, el reconocimiento de la realidad de Navarra como algo distinto de la Comunidad Autónoma Vasca, dentro de un proyecto a futuro común, pero desde ritmos y realidades diferentes. Consideraba que Aralar era la herramienta necesaria tanto para reconstruir el mapa político navarro y democratizar el espacio abertzale en Navarra (llevando a Batasuna a lo que realmente representan en Navarra) como para impulsar un nacionalismo que por fin pensara primero en Navarra y después en Euskalherria y no interpretara lo navarro como algo contradictorio con lo vasco o que debilitaba lo vasco.

Sin embargo, las últimas decisiones de Aralar han ido en un sentido totalmente diferente al que acabo de exponer. En primer lugar, se está permitiendo que el protagonismo de la política en nuestro país lo tenga Batasuna, cuando todavía no hay ninguna garantía de que ETA vaya a dejar realmente las armas y vaya a dejar de tutelar el proceso. Parece como si se volviera a mirar a Batasuna como aquellos que mantuvieron incorruptas las esencias de la patria en tiempos difíciles olvidando que más allá de la violencia de ETA está, como ya dije en otra ocasión, la violencia que ha ejercido y ejerce hoy también Batasuna, especialmente contra Aralar y contra NaBai. Mirar hacia otro lado para no ver esta realidad no ayudará al proceso de paz. Son muchos los pasos que Batasuna tiene que dar para poder contar con ellos a la hora de pensar en un proyecto común y conformarse con que den algunos y no todos no es una buena idea. Pero en segundo lugar, Navarra vuelve a ser la sacrificada en todo este proceso que se está abordando desde una lógica centrada en la CAV. La idea de construir un polo soberanista, una confluencia entre EA, Aralar y Batasuna tal vez tenga interés en la CAV, pero desde luego no lo tiene en Navarra.

El viernes Uxue Barkos afirmaba que estamos hartos de perder y tiene toda la razón del mundo. Yo, desde luego, estoy harto de perder y me gustaría ganar aunque solo fuera una vez. Tengo ganas de que en Navarra dejemos de ser ciudadanos de segunda, porque además, ganando, íbamos a hacer olvidar muchos fantasmas en mucha gente que cree que Navarra desaparecerá el día que el nacionalismo vasco toque poder. Pero más aún, estoy harto de que cada vez que alguien estornuda en la CAV, en Navarra nos cojamos una pulmonía. NaBai puso el acento en Navarra, en Nafarroa, sin cesiones, pero con realismo, sabiendo perfectamente qué y cómo es Navarra, algo que no suele ocurrir cuando se habla desde los partidos políticos (ya sean PNV, EA o Aralar). Una parte del atractivo de NaBai era precisamente ese, el haber fijado Navarra como el objeto y el sujeto de la acción política. Sin embargo, NaBai no ha permanecido al margen de las tensiones que nos han llegado desde la CAV y es muy triste ver cómo partidos con un componente muy navarro en su origen (como EA y Aralar) terminan perdiendo de vista a Navarra a la hora de la verdad.

Tal vez haya llegado el momento de algo distinto. Si la NaBai que se quiere organizar para el 2011 es una NaBai perdedora (casi como si se buscara el fin de un ciclo para pasar a otras cosas, sea el polo soberanista o lo que sea) tal vez haya llegado el momento de pensar en una formación diferente, única y exclusivamente navarra y que se centre en los problemas reales que tenemos los abertzales navarros. ¿Ingenuo? Tal vez sí, o tal vez no.

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Parece que el movimiento iniciado por Batasuna sigue avanzando y hace pensar en que esta vez sí puede ser la de verdad. Ayer Aralar se sumaba al acuerdo entre EA y Batasuna y fijaban un texto por un “Escenario de paz y soluciones democráticas”.

Entiendo los esfuerzos que se quieren hacer para que esta sea la definitiva y dejemos atrás la época en la que había unos iluminados que creían tener licencia para matar en nombre de unas ideas y de un pueblo. También entiendo que hay que estar en la foto, si esta vez es la de verdad, para no quedarse relegado en el nuevo escenario que se abra tras el abandono de las armas por parte de ETA. Sin embargo, no me gusta ver cómo nuevamente es la Izquierda Abertzale Oficial la que marca el ritmo, el contexto y hasta los términos empleados en un Acuerdo.

Intuyo que lo que se ha valorado es que para animar a la banda terrorista a dar el paso que todo el mundo espera había que hacer alguna concesión o dar algún paso desde las fuerzas nacionalistas. El texto acordado recoge un timing muy claro, en el que un gesto de ETA es seguido por otro del Estado. Puede parecer razonable y hasta puedo compartir el hecho de que habría que derogar la Ley de Partidos y que el trato a algunos presos condenados por delitos de terrorismo roza situaciones de escasa humanidad. Sin embargo, creo que hemos vuelto a caer en la trampa de admitir que existen violencias y violencias y que abandonada la Violencia con mayúsculas, los asesinatos, se puede avanzar en una primera concesión (la derogación de la Ley de Partidos para que Batasuna pueda presentarse a las elecciones de 2011), y eso es un error. No me parece que acordar algo con Batasuna simplemente con la esperanza de que el proceso vaya a salir bien sea un acierto. Porque, ¿qué pasaría si el Estado no entra al trapo y no legaliza a Batasuna? ¿Mantendría ETA la “tregua”? ¿Seguiría el proceso adelante? ¿Y qué haría Batasuna si ETA abandonara la “tregua”?

“La desaparición de todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones, y torturas contra toda persona por razón de su actividad o ideología política” y hablar de presos y exiliados de un “conflicto político” son expresiones e ideas, a mi modo de ver, que suponen una excesiva concesión a ETA. El texto está redactado de modo que las acciones violentas de ETA y las acciones del Estado se ponen al mismo nivel, como parte de un conflicto en el que hay dos bandos enfrentados en una lucha ya histórica. Se trata de la fantasía del conflicto vasco elaborada por Batasuna y que ha sido refrendada por EA y Aralar en el presente Acuerdo. Analizar el problema de la violencia de ETA desde posiciones de conflicto político entre dos pueblos es algo que está totalmente fuera de la realidad hoy en día.

ETA considera, afirma hoy la prensa, que el “escenario básico para que el proceso sea viable” es “que se tomen las medidas necesarias para que todos los agentes puedan actuar en igualdad de condiciones, que se establezcan los derechos civiles y políticos, que se desactiven los castigos añadidos impuestos a los presos políticos vascos y que, en general, se desactive toda situación de presión, injerencia y violencia”. ETA se retira, pero sigue ahí hasta que se den las condiciones que ellos estiman “básicas” para que el proceso siga adelante. Por tanto, ¿qué ha cambiado, me pregunto yo, salvo la urgencia de Batasuna por concurrir a las elecciones de 2011?

Hace no mucho escuchaba a un líder político de Aralar hablar de que ETA debía anunciar un cese de la violencia, de manera unilateral y “sin contrapartidas”. Sin embargo, el texto acordado con Batasuna contempla importantes contrapartidas al abandono de la violencia por parte de ETA, algunas de las cuales no esperan siquiera al cese de todo tipo de violencia. Me ilusiona pensar que el fin del terrorismo está cerca porque el fin de la violencia permitirá que podamos expresar libremente nuestras opiniones y nuestros proyectos de futuro, pero creo que acordar algo antes de tener ningún tipo de garantía ha sido un error.

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La difusión de un video por parte de la organización terrorista puede considerarse a priori de buena noticia. Esa es la primera impresión, sobre todo para las personas que viven amenazadas. Me alegro por ellos y sigo reiterando mi solidaridad con las víctimas y la condena más firme del terrorismo de ETA.
Pero lo que ETA ha anunciado no ha sido “la continuidad de su decisión unilateral, indefinida y no condicionada del cese de las acciones armadas” tal y como dicen portavoces de la izquierda abertzale tradicional. Lo que han anunciado es informar de “que hace ya algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas”. Si han tardado meses en anunciarlo ¿cuánto tiempo podría transcurrir entre la decisión de volver a realizar “acciones armadas ofensivas”, esto es, asesinatos, y el vídeo para hacerlo público? Da escalofrío pensarlo.
Ahora bien, supongamos que este anuncio es sincero, ¿es suficiente para la mayoría social de este país ese anuncio? Evidentemente no. Pero tendremos que hacer caso a lo que dicen expertos internacionales en el tema del terrorismo y esperar a ver si este es un primer paso de otros pasos que se han de ir dando (y de aportar lo que se pueda para que los den) o si volverá a acabar en fiasco. Y me da igual quien sea el causante de una posible ruptura, solo sé que si sucede ETA será el responsable exclusivo de volver al terrorismo.
Hasta 2006 creí que ETA acabaría por asumir que la utilización de la violencia no tenía sentido. El responsable de ese error fui yo y no los visionarios. Ahora no espero nada de ellos. De los partidos nacionalistas espero que no caigan en la tentación de preparar pistas de aterrizaje distintas al abandono definitivo de las armas. Todo el que crea que puede estar justificada la utilización de la violencia debe entender que no es posible hacer política desde esa premisa y que ese primer paso, si es cierto, lo es de una serie de pasos necesarios para poder llegar a ser tomados en consideración. Y es entonces cuando será posible buscar acuerdos y colaboración entre todas las opciones políticas nacionalistas. Hasta entonces la labor de los partidos nacionalistas democráticos es ayudarles a que solucionen sus problemas y hacerles ver que el respeto de todas las ideas y todos los proyectos es algo más que un slogan.
El nacionalismo vasco democrático lleva tiempo demandando que se respeten los derechos de Euskal Herria y de su ciudadanía. El Estado Español ni quiere ni querrá reconocerlos. La actuación de ETA y los planteamientos totalitarios de la izquierda abertzale tradicional han ofrecido un corsé al Estado con el que bloquear todo intento de avanzar en el autogobierno. Varios intentos de avanzar en la solución (Lizarra, treguas, “plan Ibarretxe”) han quedado sepultados por la negativa del Gobierno y por la frustración de la continua vuelta al terrorismo por parte de ETA. Cada nueva ocasión puede llevar a intentar acercamientos hacia el abertzalismo radical sin que estos den los pasos precisos. Y eso es suicida. La izquierda abertzale debe entender que si quiere hacer política no es aceptable un lenguaje confuso ni un posicionamiento táctico ante lo que está cayendo para después cuando pase el temporal volver a las andadas. Frases como “irreversible apertura de una nueva fase política”, “escenario que permita la superación definitiva de la actual realidad de bloqueo, violencia y represión y conculcación masiva de derechos democráticos y nacionales” o “corresponsabilidad de todos los agentes políticos, sociales y sindicales, ciudadanía protagonista, construcción entre todos y todas de un escenario de paz y resoluciones democráticas” suenan huecas mientras exista la posibilidad de que alguien pueda tutelar un proceso bajo la amenaza de que si las cosas no van “como deben” seguirán asesinando y extorsionando.
Si alguien cree que el abandono definitivo de las armas y la amenaza van a traer algo más que solucionar la situación de los presos y poder presentarse a las elecciones y hacer política como los demás, entonces volverá a fracasar. Puede que existan elementos suficientes para pensar que esta vez es la definitiva ya que son muchas las voces que después del fracaso de la tregua de 2006 consideran que volver al terrorismo incrementará el rechazo de la sociedad y la desafección de la ciudadanía de ese país que mesiánicamente han defendido hasta ahora.
Una última petición, que todo aquel que tenga algo que aportar que se ponga el buzo de trabajo y las gafas de ver (no las de soñar). Como he leído esta mañana en algún sitio, mostrémosles el camino y ayudémosles a recorrerlo. Yo añadiría, y una vez que hayan llegado será el momento para poder avanzar juntos.

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En estos últimos días ha habido algunas noticias que me parecen importantes, pensando en lo que pueda ocurrir en Navarra en 2011 y no me refiero al estudio del CIS. Cronológicamente, la primera de ellas es la dimisión en bloque del equipo de gobierno de Olazagutía por las presiones recibidas desde la Izquierda Abertzale Oficial. La segunda y la tercera son la baja del partido de los 3 ediles de EA de Etxalar (y otros afiliados) pos discrepancias con el acuerdo con Batasuna y la negativa de Aralar a llegar a algún tipo de acuerdo con la IAO de cara a las próximas elecciones.

La primera de las noticias nos permite constatar una realidad presente en toda la geografía navarra (e imagino que también en la CAV) como es la imposibilidad de trabajar con Batasuna o la Izquierda Abertzale Oficial. La presiones que denunciaron los ediles de Olazagutía no son una excepción, sino que es la norma general de cómo está trabajando la IAO en todos aquellos municipios donde tiene representación o presencia. Son muchos los cargos públicos y colaboradores de NaBai o de candidaturas independientes cercanas a NaBai que han visto lo difícil que es hacer política en sus pueblos cuando en frente se han encontrado con personas que no han querido hacer pueblo y construir sino destruir NaBai a cualquier precio, traicionando incluso las ideas que dicen defender. La visceralidad con la que la IAO ha hecho oposición en muchos lugares ha hecho que gestionar un Ayuntamiento haya sido más que complicado. Imagino perfectamente lo que han tenido que sufrir estos concejales y me solidarizo con ellos, lamentando, pero comprendiendo y compartiendo su decisión.

Esta es la realidad que vive Navarra, la Navarra real, la de verdad. Por eso, cuando por los titulares de la prensa uno se entera de que formaciones como EA han llegado a acuerdos con Batasuna o que Aralar acude a su llamada para mantener conversaciones, dan ganas de tirar la toalla. El pecado de Batasuna no es la violencia de ETA, sino la suya propia, la violencia que ejercen en el día a día allí donde están cuando no respetan al vecino por pensar de modo diferente y llenan un pueblo de pintadas o lo empapelan con carteles de robasillas, etc., etc., etc.

Sinceramente, nunca he entendido por qué hay quien sigue escuchando a Batasuna o pensando que algún día cambiarán cuando el día a día de cada municipio nos demuestra que la realidad es bien distinta. La situación no es sencilla para NaBai, ya que probablemente no se pueda hacer otra cosa que denunciar lo injusto y escasamente democrático de normas como la Ley de Partidos. Pero el problema es que cada vez que lo hacemos recibimos las críticas y descalificaciones no solo de socialistas y populares, sino sobre todo, y con especiales ganas, de la propia Batasuna. Cuando hay quien afirma que en un futuro la izquierda abertzale está llamada a reunificarse el pensamiento que se me viene a la cabeza es que yo no quiero estar ahí y que si llega el día tengo claro que me iré a casa. No sé valorar qué porcentaje de los militantes de EA y Aralar está tan cansado como yo de esta situación, pero parece que, por las noticias que llegan de Olazagutía, Etxalar y otros lugares, no son pocos.

Y si esto es así y es mucha la gente que está cansada de la actitud de Batasuna, no parece que pueda ser mucho el coste político de decirles que no hay nada de lo que tengamos que hablar mientras no caminen únicamente por vías políticas. Porque, además de la violencia de las armas ejercida por ETA (en la que Batasuna sabrá si tiene algo que decir o no), hay otras violencias, como las sufridas por los ediles de Olazagutía y de otros muchos pueblos de Navarra (y de la CAV) que también deben ser abandonadas por quienes las ejercen antes de empezar a hablar. Mientras esto no quede claro y se les siga tendiendo la mano, la factura, como bien sabe Batasuna, la pagará NaBai, y los militantes, los simpatizantes, los colaboradores y los propios partidos de NaBai seguirán sufriendo un desgaste que no merecen.

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Tras varias décadas de conflicto, con cientos de muertes, personas encarceladas, torturadas, miles de kilómetros recorridos inútilmente por culpa de la dispersión, miles de personas amenazadas de muerte por el terrible delito de pensar diferente, y en definitiva mucho odio esparcido a lo largo y ancho de Euskal Herria, parece ser que el actual momento, éste y no otro, es el más adecuado para optar, definitivamente y sin vuelta atrás, por las vías exclusivamente políticas para resolverlo.

Leo textualmente en el comunidado de la izquierda abertzale oficial: “El análisis de los últimos 30 años y de la actual situación nos permite afirmar con contundencia que gracias a nuestro esfuerzo y lucha hemos creado las condiciones objetivas para abordar con garantías una apuesta decidida por el cambio político y social, lo que instala el proceso de liberación nacional y social en una nueva fase política a la que los y las independentistas de izquierda debemos hacer frente, otra vez, con responsabilidad histórica.” “El instrumento para este cambio de fase es el Proceso Democrático. La lucha y acumulación de fuerzas, la negociación y el acuerdo son los ejes sobre los que se debe afianzar, desarrollar y concluir el Proceso Democrático”

Como es habitual, una sincera autocrítica –“gracias a nuestro esfuerzo y lucha”- precede a unas conclusiones tremendamente novedosas, como es la revolucionaria idea de “negociación y acuerdo, en una fase de proceso democrático”. Gracias por enseñarnos el camino, nunca se nos hubiera ocurrido. De haber llegado a esas conclusiones unos años antes, nos hubiéramos ahorrado mucho sufrimiento, pero claro, todavía no se daban las “condiciones objetivas”. Por eso, cuando hace ya unos cuantos años otros partidos tomaron el mismo camino que ell@s ahora “eligen” eran unos “traidores” y “poltroneros”, mientras que ell@s siguen siendo referentes en la lucha nacional hacia la libertad gracias a su novedosa y valiente iniciativa.

Pero: ¿cuáles son esas “condiciones objetivas”, que gracias a su esfuerzo y lucha posibilitan que ahora –y no antes- se den esas garantías por el cambio político y social?

¿Quizás un nacionalismo vasco excluido del poder en los dos principales órganos de gobierno de Hego Euskal Herria, por primera vez en la reciente historia parlamentaria, y amenazado en otros tantos ámbitos de poder, por mor de las ilegalizaciones?

¿Puede ser la evidente desunión de las fuerzas nacionalistas vascas, con constantes enfrentamientos internos y entre sí? ¿Será su atomización, quizás? (salvo en Nafarroa, con una Nafarroa Bai constantemente criticada por Batasuna, por cierto) ¿O a lo mejor la sólida unión del frente españolista es una de las “condiciones objetivas”?

¿Tal vez un euskara amenazado ante políticas lingüísticas cuya prioridad es asegurar exclusivamente el conocimiento del castellano y, aquí en Nafarroa, del inglés?

¿Es posible que sea la situación económica, con constantes pérdidas de derechos por parte de los y las trabajadoras a cambio de concesiones al gran capital multinacional?

¿Una ETA en condiciones de exigir tremendas contrapartidas al Gobierno Español, debido a su situación de fortaleza? No lo acabo de ver…

¿Una ilegalización que está llevando a Batasuna a la marginalidad, por muchos esfuerzos que hagan por evitarlo? ¿La reacción de la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que mira las barbaridades y atropellos que Batasuna está sufriendo por parte del gobierno español como las vacas al tren? ¿A qué es debida esta pasividad social? ¿Hubiera pasado lo mismo hace venticinco años?

Me inclino por esta última, aunque comprendo que los y las responsables de la izquierda abertzale oficial no puedan admitirlo, porque significaría reconocer la victoria de la estrategia –tan injusta y antidemocrática como eficaz- del PSOE y PP. Pero –aun comprendiendo esta negativa- lo que me parece más indignante es comprobar cómo siguen dando lecciones al resto… Que lo tengan en cuenta en EA (y allí donde estén interesados en llegar a acuerdos a corto plazo), porque en cuanto se sientan con fortaleza volverán a erigirse en genuinos representantes de la “lucha” o “movimiento independentista”, y los demás pasaremos a ser de nuevo “traidores”, “poltroneros” o “tibios”. ¿La izquierda abertzale no tiene ninguna responsabilidad en la actual situación? Sé que nunca hablan de ETA, con el argumento de no formar parte de la misma (aunque tampoco lo hacen del gobierno español o del PNV, Aralar, etc, y está constantemente en su boca) pero, ¿qué responsabilidad tiene ETA en esta situación? ¿Únicamente el “esfuerzo y lucha que ha creado las condiciones objetivas”?

Sin un cambio nítido de actitud ante el pensamiento divergente, y algo de autocrítica, no les veo compartiendo ningún tren con nadie, salvo con aquellos que necesiten imperiosamente a gente para echar leña al fuego porque se van quedando sin brazos…

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