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Posts Tagged ‘Roberto Jiménez’

Hace unos meses Roberto Jiménez lanzó a bombo y platillo su proyecto de bloque social de progreso, una imagen de cambio liderada por el Partido Socialista de cara a conseguir protagonismo en el año largo que queda antes de las elecciones de 2011. La idea del bloque social de progreso tiene su gracia por dos motivos: el primero es porque viene de quien está apoyando a UPN para que siga gobernando en Navarra; y el segundo, porque recuerda demasiado, la verdad, la polo soberanista que la izquierda abertzale quiere impulsar como modo de recuperar una iniciativa y un protagonismo perdidos.

Hace ya mucho que la acción política del Partido Socialista de Navarra entra en una rotunda contradicción con su discurso y que su credibilidad hace aguas. Critican al partido en el gobierno, pero, a la hora de la verdad, en lo que va de legislatura no han hecho otra cosa que apoyarlo. Es un detalle, pero no carece de importancia el hecho de que los líderes socialistas aparezcan en inauguraciones oficiales cuando les corresponde y cuando no, ocupando una cuota de pantalla que tiene todos los visos de estar pactada con UPN hasta en sus últimos detalles. El acuerdo entre UPN y PSN parece ir mucho más allá de lo que son unos Presupuestos o algunos cargos públicos.

En este contexto, las declaraciones de los líderes socialistas en los últimos tiempos no tienen desperdicio. Parece que la ronda de contactos bilaterales con los partidos políticos del arco parlamentario navarro no ha sido suficiente para lavar la conciencia del PSN y están buscando otras fórmulas para lograrlo. Así al menos es como cabría interpretar el último anuncio hecho por los socialistas, en este caso por Román Felones. El portavoz socialista en la Comisión de Cultura y Turismo ha propuesto que el Parlamento en pleno haga una etapa del Camino de Santiago. Hasta se ha ofrecido para hacer de guía turístico (o cultural, pues da la impresión de que a Felones, como a Corpas, les parece la misma cosa).

Puestos a elegir, Felones prefiere jugar en casa y hacer la etapa que va de Puente la Reina/Gares a Estella, iniciando el recorrido en Eunate y concluyendo la cuchipanda con una comida en Estella, con un cafelito reconstituyente por el camino, en Puente, y quién sabe si tal vez alguna caña en Mañeru o Villatuerta. Para que el asunto tenga alguna similitud con lo que el Camino representa (peregrinación a Santiago) Felones propone que un tramo, entre Mañeru y Cirauqui, se haga andando, abandonando durante esos 2,9 esforzados kilómetros las comodidades del transporte oficial. La actividad, según el propio Felones, está dirigida a “contribuir al conocimiento y divulgación del Camino de Santiago en la efemérides del Año Santo Compostelano”. Sin embargo, tiene toda la pinta de que lo que busca en realidad no es otra cosa que “contribuir al conocimiento y divulgación de los parlamentarios en las localidades atravesadas por el Camino de Santiago aprovechando que es año pre-electoral”. Eso sí, ya que los señores parlamentarios salen de la Cámara Foral, que lo hagan en condiciones, con café, comida y lo que haga falta. ¿Ha pensado también en pedir dietas? ¿Y algún plus?

Es lo que tienen las propuestas socialistas, que parecen una cosa, pero en realidad quieren decir otra. De la misma forma que impulsan un bloque social de progreso pero pactan con UPN, cuando proponen realizar una etapa del Camino de Santiago, lo que hacen es organizarse una cuchipanda. O tal vez haya que pensar que ha sido el subconsciente de los líderes del PSN el que ha actuado en este caso, sabiendo, como deben saber, que siendo Año Jacobeo, al cruzar las puertas de Santiago les serían perdonados todos sus pecados. Pero, ojo, porque para ello debe haber arrepentimiento y, de momento, no lo parece.

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NACIONALISTAS

No es casualidad que lo primero que diga Roberto Jiménez, tras su reunión con los representantes de NaBai en el marco de la ronda de reuniones-marketing que está manteniendo últimamente con todos los partidos, sea que tiene la impresión de haberse reunido no con uno, sino con cuatro partidos, pero como es un tema recurrente y, además, estoy seguro de que ese titular fácil lo llevaba preparado desde casa, no le daré mayor importancia.

Sí me parece grave que alguien que está sustentando a uno de los gobiernos más retrógrados en lo social y “derechones” en lo económico que puede haber en Europa se permita el lujo de juzgar si esta coalición es o no de izquierdas o, como él dice, “progresista”. Dejando a un lado el hecho de que el progresismo de cada cual (partidos políticos, asociaciones y personas) se demuestra con hechos más que con discursos, y en ese sentido creo que NaBai ha demostrado hasta la fecha en qué lado de la balanza se sitúa, lo que me parece un insulto a la inteligencia es negar esa condición con el sólido argumento de que las preocupaciones nacionalistas no dejan sitio a las sociales y económicas. Es decir, lo tantas veces oído de que si eres nacionalista no puedes ser de izquierdas. Que se lo digan al Partido Comunista de España o al de Portugal, o al propio Partido Socialista Obrero Español. ¿De dónde se consideran sus miembros? ¿Sólo del mundo, y si no lo hacen no tienen derecho a opinar sobre nada? ¿Qué pasa, que el hecho de querer actuar básicamente sobre la parte de este mundo que cada quien considera su patria inhabilita para opinar de algo que trascienda los himnos y banderas? Con la ley de extranjería que han aprobado recientemente en el Congreso de los Diputados no le queda a uno la impresión de que los y las representantes del PSOE (incluyendo, lógicamente, a los dos del PSN) sean tan “ciudadanos del mundo” como sus declaraciones parecen dar a entender. “España para los españoles” es lo que se transmite, y creo que ese frase ya la había oído a alguien antes… Ni me imagino a algún dirigente nacionalista afirmando “Euskal Herria para los vascos”… Por otra parte, ¿cuál es la razón de que esté él gobernando con UPN, pese a las evidentes discrepancias ideológicas entre sus respectivas bases? Lo que une a ambos partidos es la bandera española, no el tipo de mundo que desean construir, y ahí están las discrepancias sociales (aborto, homosexualidad, religión/laicidad…), si bien es cierto que –por desgracia– en lo económico cada vez se parecen más, al menos las élites. Cemento es para ellos y ellas la palabra clave, problema y solución. Ahí va un nacionalista, español y económico, que actúa como si todavía no se hubiera dado cuenta.

Por otra parte, tenemos al consejero Caballero, que en un alarde de visión política descubre que NaBai quiere los votos de las gentes de la izquierda abertzale (la razón de que haya abierto los ojos, los txupinazos del pasado verano). Claro, y si es posible convencer a l@s votantes socialistas y de IU de que es la mejor opción de progreso, también. Supongo que a la inversa pasará igual, ¿no? ¿Dónde está el problema? ¿No son gente digna de ejercer el derecho al voto? Igual me dice que tienen las manos manchadas de sangre, como está de moda en más de una tertulia del españolismo más rancio. Yo de eso no entiendo mucho, la verdad, pero quizás podría preguntar a su antiguo compañero de partido, el gran historiador J. I. del Burgo quién tiene y quién no tiene manchadas las manos en Navarra, y por qué.

Lo que traslucen esas declaraciones (además de la indecencia moral de achacar a NaBai un aprovechamiento de la ilegalización, aprobada con su voto en contra, y de la que UPN es uno de los principales artífices y beneficiarios), es que no tiene en cuenta para nada a los posibles votantes de esos partidos (PSOE e IU, por ejemplo) que pudieran estar tentados de votar a NaBai. Él establece una línea divisoria entre navarros y navarras “nacionalistas” y “no nacionalistas”, como si de dos mundos diferentes se tratara. Es obvio que es así en su mundo maniqueo, pero tenemos que trabajar para que el sentimiento nacional de cada cual no sea –al menos tanto como hasta ahora– factor de división en nuestra sociedad. Él ni se plantea –o no quiere que la sociedad reflexione sobre ello– que pueda haber vasos comunicantes que trasciendan las banderas, construidos a través de la solidaridad entre trabajadores y trabajadoras o las ideas laicas o la liberación de género o… Otro nacionalista, español y económico para más señas, que trata de disimularlo en su discurso.

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20090906_PSN_alternativaEl Comité Regional del PSN ha aprobado este fin de semana una resolución en la que afirma defender “una alternativa de progreso a una gestión conservadora que ya dura muchos años”. Lo mencionó Roberto Jiménez y hasta lo han puesto por escrito.

Lo dice una formación, el PSN, que es la responsable de que esos conservadores a los que supuestamente hay que sacar del poder estén en el Gobierno. Lo dice el PSN, que ha estado negociando los presupuestos de Navarra durante años y años (también los del próximo ejercicio) con esos conservadores de UPN. Lo dice el PSN que amaga con una reprobación a Yolanda Barcina por impulsar un modelo de policía municipal totalmente alejado de lo que debe ser una policía de proximidad, pero a la hora de la verdad no lo hace, sino que baja las orejas. Lo dice un PSN, en definitiva, sin la más mínima credibilidad.

Sin embargo, lo dice un PSN que ha visto cómo su estrategia de apoyar a UPN en el Gobierno no le ha dado los réditos electorales que esperaba. Las elecciones europeas no solo no fueron un respaldo a la política socialista de mantener a la derecha en el poder, sino que en un escenario en que UPN no se presentaba los populares ganaron por goleada a los socialistas. Lo dice un PSN que una vez más ha podido comprobar que el apoyo a la derecha no le reporta nada, salvo algunos cargos para algunos profesionales de la política con pocos, por no decir, nulos escrúpulos y principios.

El PSN tuvo la ocasión de liderar una alternativa de progreso que sacara a los conservadores del Gobierno y no quiso hacerlo. Tal vez el escenario en el que está pensando Roberto Jiménez sea un pacto no con los sindicatos, los trabajadores, los jóvenes y los no adscritos. Tal vez la alternativa de progreso en la que Jiménez está pensando sea un pacto entre PSN y UPN, siendo los socialistas la fuerza más votada. Como si quisiera preparar el terreno para una nueva espantada, el secretario general del PSN habla, coincidiendo con unas declaraciones de Miguel Sanz, de un problema de radicalización de NaBai, algo que ambos saben que es absolutamente falso. Las acusaciones de radicalización a Nafarroa Bai se basan en la negativa de la coalición nacionalista de votar a favor de un texto que apoya incondicionalmente la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dentro de las condenas a los atentados terroristas de ETA. Se trata de un burdo intento de desgastar a NaBai utilizando la violencia terrorista para defender intereses partidistas.

En política la palabra debe ser refrendada por la acción. El PSN está jugando un juego un tanto peligroso si uno quiere resultar creíble. Son los socialistas los que sostienen en el Gobierno a un partido conservador y de derechas, que utiliza declaraciones demagógicas cuando se refiere a la violencia, pero que sigue sin condenar el alzamiento y la represión franquista. Y son esos mismos “socialistas” los que quieren liderar un movimiento de izquierdas y presentarse como una fuerza atractiva ante la juventud y ante el sector republicano de Navarra. La incoherencia es total y absoluta y sólo se puede entender como una muestra de cinismo y una total y absoluta falta de principios. Todo vale con tal de defender el chiringuito y seguir viviendo del cuento.

Y lo peor es que siendo esto tan evidente como lo es en un Partido Socialista de Navarra que lleva tantos años siguiendo la estela de esos a los que considera conservadores, todavía hay quienes creen que esta vez sí, esta vez va en serio. En sus manos está. Si realmente quieren una alternativa a la derecha, al “conformismo de los conservadores de UPN”, ya saben lo que tienen que hacer. Los números dan para ello. Pero la verdad es que no se trata sino de mensajes huecos, vacíos y falsos, una vez más.

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20090619_UPN_PPN_PSN

Parece que los resultados de las elecciones europeas en Navarra siguen teniendo sus secuelas. El apoyo mayoritario de los votantes de UPN a la lista del PP no ha sentado nada bien en el seno del partido regionalista. Mientras Miguel Sanz trataba de hacer un análisis peculiar del castigo navarro al PP, Yolanda Barcina debía estar pensando que se había equivado al optar por UPN como caballo ganador en la carrera hacia la presidencia del Gobierno de Navarra.

Era difícil calcular la fuerza que podía tener un partido como el Popular en Navarra disputándose un espacio con una fuerza consolidada como UPN. Sigue siéndolo, pues no está nada claro cuántos de los votos cosechados el 7-J mantendrá el PPN en unas elecciones locales y forales donde el componente identitario de la navarridad y la foralidad promete ser protagonista de primer orden.

Tras muchos años de entendimiento entre regionalistas y populares, UPN decidió romper con el PP y pactar con el PSN. Todo con tal de mantenerse en el poder. Tal vez pensaron que controlaban Navarra de tal modo que un partido como el PP tenía escaso recorrido. Tal vez se sintieron seguros visto el ascenso de UPN desde 1978, frente al estancamiento de la antigua AP, así como el fracaso de otros intentos como la UDF… Lo que está claro es que no valoraron suficientemente los peligros de no presentarse a unas elecciones dejando huérfano a su electorado y no se dieron cuenta del todo de la capacidad de arrastre del bipartidismo, del enfrentamiento entre derechas e izquierdas, entre PP y PSOE a nivel del Estado.

En esta situación, la actual directiva del PSN ha visto la oportunidad de ganar protagonismo. Ante el estancamiento de los socialistas, incapaces de crecer y atraerse a más votantes hacia sus siglas (por culpa en buena medida del entreguismo a la derecha en la presente legislatura así como en las anteriores), el PSN confía en parecer más grande a base de debilitar a UPN. Posiblemente esperen que la división del centro-derecha navarro genere un escenario en el que el PSN supere en votos a UPN y que sean los regionalistas los que les devuelvan el favor colocando a un socialista como presidente del Gobierno de Navarra.

Sin embargo, los resultados de las elecciones europeas y las declaraciones de Yolanda Barcina hacían pensar en que los regionalistas podían estar replanteándose la recomposición del pacto con los populares. Es la lectura que parecía hacer Yolanda Barcina, aunque la interpretación de Miguel Sanz fuese distinta.

Por ello, para los socialistas, el rival a batir es Yolanda Barcina, y no solo en las elecciones, sino también en la disyuntiva interna que pueda plantearse en UPN entre los que sean más partidarios de recomponer el pacto con el PP y no arriesgarse a ver la fuerza que puedan tener regionalistas y populares presentándose por separado y quienes quieran romper definitivamente con la formación dirigida por Rajoy y jugar el partido en casa, entre regionalistas y socialistas, confiando en que el PP no sea más de lo que han sido otras formaciones como AP, UCD, CDS o CDN.

En ese contexto es donde hay que interpretar el acuerdo al que han llegado NaBai y PSN para reprobar a Yolanda Barcina si en el plazo de dos meses no destituye al jefe de la policía local, Simón Santamaría. A lo largo de los últimos días ha habido varias comparecencias de cargos del PSN advirtiendo a Barcina de que si seguía haciendo guiños al PP estaría poniendo en serio peligro el acuerdo UPN-PSN. Veremos hacia dónde nos conducen estos movimientos de unos y otros a la hora de marcar terreno en el reparto del voto navarrista. De momento todo indica que no son sino avisos para que nada cambie y todo siga igual. No parece que el acuerdo de gobierno corra peligro, el margen de maniobra de Yolanda Barcina en UPN ya es otra cosa.

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