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Posts Tagged ‘Batzarre’

Se acerca la fecha de las elecciones municipales y Parlamento de Navarra. La mayoría de las opciones políticas tienen claro cómo se presentarán y quienes encabezarán sus listas al Parlamento. Nabai, una vez que ha designado a Patxi Zabaleta, ya tiene su candidato. El proceso ha sido largo y arduo y no ha satisfecho a todas las personas y partidos que integran o han integrado la coalición de la misma manera. Ahora toca presentar el programa y convencer a la ciudadanía de que Nabai es una oferta seria, real y que sale reforzada del proceso.
Estos días se han publicado una serie de opiniones muy interesantes. A continuación cito las que considero más elaboradas o fundamentadas: Aritz Romeo (El DNI de Nabai), Pello Lasa (¿Requiem por Nabai?), Abarria (El verdadero DNI de Nabai), Txelui Moreno y Gorka Mayo (Nabai edo ez), Juan Carlos Longás (Los independientes; Nabai, izquierda y nacionalismo), la propuesta de los independientes en Artika y el Acuerdo de la Dirección ampliada de Batzarre. Antes de entrar en otras consideraciones anticipo que mi postura es que la mejor opción electoral para garantizar el triunfo de Nabai es un Nabai con las bases de 2007, integrada por los cuatro partidos y que hubiera resuelto la participación de los independientes. Y encabezada por Uxue Barkos, candidata con un perfil, a priori, más transversal que Patxi Zabaleta.
Con todo lo en ellos  se dice, mucho de ello razonable, seguramente llegaríamos a tal estado de perfección que nos pasaría como a Narciso, pereceríamos embelesados en nuestra belleza mientras los de siempre se llevan el gato al agua de dirigir los designios de nuestra comunidad.
Lo que ya no resulta de recibo es concluir que esto no ha sido posible porque Aralar quiere capitalizar Nabai. Aralar tiene parte de la responsabilidad, pero no mayor que la de los demás, pero debemos empezar a considerar si era posible otra fórmula. Esto es, ¿lo importante es el cartel o construir una propuesta en la que Nabai es el eje sobre el cual girará el cambio político tras las elecciones de 2011?.
En política la adivinación es un lujo y desde luego no es nada práctico dar vueltas a cuestiones que ya han tomado un camino. Hay que preguntarse si lo que toca es lamentarse o ponerse las pilas para ganar las próximas elecciones. Y Nabai está plenamente capacitada para presentar a la sociedad una propuesta que se fundamente en las bases de 2007, y además mejorada tras la experiencia adquirida durante estos cuatro años. Experiencia que ha tenido sus aspectos positivos y también sus cosas negativas.
Así que sin olvidar todo lo que se ha hecho hasta ahora, pongo en el papel algunas ideas de qué debe transmitir Nabai de manera clara:
– Una propuesta progresista y de izquierdas reiterando su compromiso y trabajo en defensa de los trabajadores y de políticas que defiendan una Enseñanza, Sanidad y Servicios Públicos de calidad. Liderar un cambio que rompa con el caciquismo y corrupción. Y nadie puede negar que los partidos principales de Nabai defienden un programa con ese contenido.
– Una propuesta integradora de todas las realidades de Navarra, que jugando con las reglas establecidas en el marco político actual defienda la viabilidad de su propuesta para este pueblo.
– Una imagen seria y responsable. Debe aprobar un reglamento de funcionamiento que acabe con la imagen que se ha dado de desorden, discrepancia y desorganización, en la que las reiteradas ausencias de parlamentarios de la coalición en momentos claves han dejado muy mala imagen. Los errores han sido solucionados, pero deben ser conscientes de que sus votantes han sufrido con estas ausencias. Y dichas ausencias no quedan suavizadas porque parlamentarios de otros partidos hagan lo mismo.
– Hay que impulsar la participación social. El trabajo institucional es importante pero no suficiente.
– Hay que profundizar en la transversalidad de Nabai. Los partidos políticos son necesarios pero deben entender que hay mucha gente que está dispuesta a colaborar con Nabai pero sin militar en ellos. La implantación de Nabaigunes puede ser un avance interesante. El protagonismo que pretenden los independientes más visibles no se ajusta a lo que en realidad son. El éxito de Nabai va unido a una adhesión electoral que no pasa por una adhesión a los partidos. Es más, considero que la posibilidad real de que Nabai se pueda convertir en auténtica alternativa de gobierno pasa por ser más asequible y abierta a sectores amplios de la sociedad que desean un cambio en Navarra, pero que temen que debajo de esa imagen guay se oculten otras intenciones. Los independientes han colaborado a abrir ese espectro, pero desde el momento que quieren pasar a ser un agente que condicione el funcionamiento de Nabai pueden perder esa imagen ante el electorado.
– Lo de Batzarre es cuestión aparte. Sigo sin entender qué pretenden. Leo sus escritos, comparto muchos de sus planteamientos, pero al final siempre me desconciertan. Me desconcertaron cuando se salieron de Euskal Herritarrok (aunque estuviera justificado por la ruptura de la tregua debieron dejar los cargos) y lo hacen ahora. Resulta que dicen que Nabai es más nacionalista que de izquierdas y que ellos son vasquistas. Pero lo que no pueden negar es que sus compañeros de coalición son los mismos que en 2004. No les veo tan ingenuos como para no haberse dado cuenta de con quien se juntaban. Pero bueno, concedamos que se han dado cuenta ahora. Pues eso, se salen, buscan nuevos compañeros y, nobleza obliga, reconocen su error. Pero no. Resulta que se les ha querido imponer una visión que les obliga a salirse. Porque el verdadero problema no está en el término nacionalista (pretexto que utilizan para intentar arrastrar electorado), el verdadero problema es que no han sabido asimilar el trabajo en una coalición que les ha aportado más de lo que ellos han estado dispuestos a dar. Aún y todo, con suponer una pérdida objetiva, considero que el nacimiento de opciones como Iniciativa por Navarra pueden hacer más daño a Nabai que la espantada de Batzarre. Puede que no le quite votos, pero creo que va acompetir con Nabai en zonas de Navarra donde la coalición no está implantada. Desconozco porqué no ha sido posible acogerlos en Nabai, igual ni se ha intentado por las dos partes, pero en lo que conozco a algunos de los impulsores de Iniciativa, considero que se ha perdido una gran ocasión de sumar. Espero que más adelante sea posible.
– Otro reto es el nuevo panorama político que se puede abrir ante la deseada desaparición de ETA. La izquierda abertzale ortodoxa parece que va a tener posibilidad dentro de un plazo aún desconocido de ser legalizada, derecho que les corresponde indiscutiblemente. Otro asunto es que los ingenuos de EA y los algo menos ingenuos de Aralar se prestan a dar una serie de pasos sin que se hayan resuelto asuntos de verdadero calado. Apoyo todo aquello que facilite que puedan hacer política, reconozco que el acuerdo de Gernika es un gran avance y que parece que es el final definitivo de ETA. Pero ¿qué necesidad hay de volver a caer en su juego y en sus estrategias? Que las opciones abertzales acabarán confluyendo, seguro que sí. Pero no creo que el referente sea una Batasuna reconstituida, sino una izquierda abertzale civil y democrática. Y en este aspecto comparto la crítica que hace Batzarre respecto a una imagen de radicalización que transmiten los flirteos con Batasuna. Y Batasuna, por mucho arraigo social que tenga, tiene mucho que aprender de democracia y de acción cívica antes de dar pasos reales en este sentido. Si consiguen que su visión se imponga como eje de la construcción de una izquierda abertzale política tenemos nacionalismo español para rato, porque esos sectores de la sociedad que desean un cambio en Navarra no tienen las tragaderas tan grandes como para dar el voto a posibles polos soberanistas.

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Una semana más hemos asistido a un espectáculo lamentable ofrecido por los partidos integrantes de NaBai, especialmente EA y Aralar, ya que Batzarre y PNV al menos saben ser más discretos. Los dos principales partidos de NaBai se están empeñando en demostrar que son los únicos que realmente creen en el proyecto y tienen que pelear por mantener la coalición frente a la deslealtad del resto de compañeros de viaje. Es evidente que si todos los integrantes de NaBai quisieran seguir adelante no habría problema alguno y que si lo hay es porque lo que dicen no es verdad o porque son incapaces de llegar a un punto de entendimiento, lo cual diría muy poco de su capacidad de gestión y de negociación. Lo que se percibe desde fuera de los ámbitos de decisión de los partidos políticos es que el coste personal (ya que no sería cierto hablar en este caso de coste político) es tan alto a la hora de funcionar como un grupo de verdad que quienes dirigen esas fuerzas políticas prefieren tirar la toalla y que cada cual siga por su lado. De ese modo, la gestión política se simplificaría enormemente a la hora de que cada cual defendiera su particular punto de vista sobre la vida (aunque no fuese más allá de posiciones testimoniales sin opción alguna de modular la política navarra). Como resulta muy difícil vender esa realidad a la ciudadanía navarra, el problema se magnifica y se viste de insalvables discrepancias ideológicas.

El problema para los partidos es que el coste político está precisamente en no ir juntos. El coste político está en romper NaBai y concurrir a las elecciones de 2011 con cualquier otra formulación. La pelea de los partidos políticos de NaBai parece estar en ver cómo esquivar la factura que la ciudadanía navarra va a pasar al partido que se vea como responsable de haber destruido la única manera de cambiar Navarra. Aquí las acusaciones que se hacen entre ellos son las acostumbradas. Batzarre estaría por la labor de unirse a IU y a los descontentos del PSN para formar un “bloque de izquierdas” sin tener que ceder en cuestiones identitarias. La acusación en el caso de EA es la de haberse echado en brazos de Batasuna trabajando por la conformación de un “polo soberanista” que le saque del pozo en el que se encuentra en la CAV y de paso hacerle la pinza a Aralar, aunque para ello tenga que sacrificar NaBai. Aralar, tras los excepcionales resultados de la CAV y ante encuestas que le dirían que la mayor parte del voto nacionalista de NaBai se identifica con ellos, estaría tensando la cuerda para poder presentarse en solitario y ser “la fuerza nacionalista por excelencia en Navarra” con hasta 8 parlamentarios. Y en cuanto al PNV, como son pocos y de derechas, casi ni hace falta acusarles de nada.

Poco o nada importará el grado de verdad que exista tras cada una de estas acusaciones. La sensación de decepción instalada en tanta gente que creyó y apostó por NaBai empieza a convertirse en cabreo, un gran enfado para con los responsables de que Nafarroa Bai pueda desaparecer: los dirigentes políticos en su conjunto. Se habla ya desde hace mucho tiempo del distanciamiento de la clase política con respecto a la ciudadanía y la cada vez mayor desconexión existente entre unos líderes metidos en su pequeña burbuja del debate político y la sociedad real. Nunca hubiera creído que eso podía suceder en el nacionalismo vasco en Navarra y, desde luego, no en mi partido.

Tal vez alguien en Aralar, EA, PNV y Batzarre esté haciendo números respecto al coste electoral que pueda tener la ruptura de NaBai. Tal vez alguien esté haciendo encuestas para ver hasta dónde puede llegar la factura política en mayo de 2011. Evidentemente, el coste va a ser mayor para quien peor gestione la responsabilidad del fracaso, pero, ojo, va a ser grande para todos los integrantes de NaBai y va a ser demoledor para el proyecto nacionalista en Navarra y para las esperanzas que tantos teníamos de vivir en una Navarra mejor. Basta con salir a la calle y hablar con la gente para constatar este hecho y para ver que comienza a tomar forma con claridad una idea: que NaBai funciona y lo que no carbura son los partidos políticos.

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Al hilo de lo que Txikitxu y Argututz han escrito estos días pasado, quería añadir una idea que creo que puede ser interesante al respecto del presente y el futuro de NaBai. Cuando surgió Nafarroa Bai hubo personas, líderes de partidos políticos, que sintieron cierto vértigo ante la idea de crear finalmente la tantas veces soñada coalición de partidos. Vértigo ante lo que podía convertirse en un movimiento en el que los partidos políticos se vieran arrastrados por una fuerza que los anulara en cierta medida o que, al menos, los relegara a un segundo plano.

Esto es exactamente lo que ocurrió en las elecciones de 2007. Un total de 77.893 votos, frente a los 57.659 conseguidos por Aralar, EA-PNV y Batzarre por separado en 2003 daban un fuerte respaldo a NaBai. En Navarra, de 8 parlamentarios se pasaba a 12; de 4ª, 6ª y 7ª fuerzas se pasaba a ser la segunda. En Pamplona, de 4 concejales se pasaba a 8; y de 4ª y 5ª fuerzas, se pasaba a ser la 2ª. Y podríamos seguir con un largo etcétera de ejemplos.

El éxito de NaBai es, por tanto, indiscutible y aunque parezca que son datos conocidos, creo importante volver a recordarlos. La inmensa mayoría de quienes votamos NaBai en 2007 seguimos creyendo que la mejor de las opciones para 2011 es NaBai. Es más, vistos los sondeos, hay quien en 2007 no votó a NaBai y sí lo hará el año que viene si se le da la oportunidad. Nafarroa Bai responde, por tanto, a una demanda social y política de primer orden y cuenta con un respaldo que ilusiona a quienes queremos cambiar Navarra y asusta a quienes se sienten muy cómodos en el status actual. Sin embargo, frente a toda lógica, son los propios partidos políticos de la coalición (los que deberían estar más interesados en impulsar NaBai) los que están poniendo más pegas.

Ante esta situación las preguntas que creo que nos podemos hacer y que ayudarán a entender el porqué de las dificultades internas a la hora de mantener y reforzar NaBai son: ¿a quién representan los partidos políticos? y ¿ante quién deben rendir cuentas? Si la respuesta fuese, ante sus votantes y ante lo que estos desean, el 80% (si no más) de los hipotéticos problemas a la hora de consolidar NaBai quedarían inmediatamente resueltos, ya que está claro que ese deseo es seguir adelante, crecer y forzar el cambio en Navarra desde las posiciones defendidas por NaBai en 2007. El problema estriba en que los partidos políticos no responden ante sus votantes, sino ante sus pocos cientos de militantes o, incluso, ante sus dirigentes y liberados, quienes transmiten después la información (la que consideran oportuno transmitir) a sus militantes.

Está claro que NaBai da miedo a algunas estructuras de partido porque es un movimiento que escapa al control del aparato y ante esa situación parece haber quien prefiere volver a presentarse a unas elecciones siendo un partido político sin ninguna posibilidad de llegar al Gobierno ni de influir realmente en él, pero manteniendo su espacio ordenado y controlado. Se argumentan diferencias en aspectos ideológicos irrenunciables, pero que luego no lo son tanto en la vida diaria y real de cada cual; o simplemente se acusa al vecino de hacer algo indebido, en lugar de centrarse en lo que nos une, que es lo que los votantes de NaBai ven como realmente importante.

Sería realmente descorazonador ver cómo la oportunidad por tantos ansiada de que Navarra sea un lugar donde también los que nos sentimos vascos podamos vivir dignamente (sin que las políticas de nuestro Gobierno se diseñen en contra nuestra) pasa ante nosotros y fracasa por la incapacidad de unos pocos. Poco importará de quién sea la culpa de que NaBai no se presente a las elecciones de 2011. Si eso llega a ocurrir no creo que seamos pocos los votantes de NaBai que nos quedemos en casa.

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20090610_resaca_electoralParece que a algunas personas el resultado de las elecciones les ha sorprendido, concretamente el número de votos cosechados por la izquierda abertzale oficial. Así es como interpreto yo al menos las palabras de Patxi López cuando ha afirmado que “desgraciadamente, ese mundo del abertzalismo radical sigue teniendo su fuerza”. ¿Y qué se esperaba, que una opción política desapareciera simplemente porque no le gusta? Lo que hay que lamentar no es que sigan teniendo fuerza (aunque no es más de la que ya se había ido manifestando durante las últimas elecciones), sino que sigan sin condenar la violencia y sin desmarcarse de ETA. Mientras continúen en esa posición política seguirán siendo una alternativa irreal y que no lleva a ninguna parte, como ya he dicho en alguna otra ocasión.

Otros, dentro de UPN, discrepan a la hora de valorar los resultados del PPN. Mientras Miguel Sanz (el pasado de UPN) cree que el electorado navarro los ha castigado, Yolanda Barcina (el futuro de UPN) considera que el sector mayoritario de su partido ha optado por el PPN. Y es verdad. La diferencia tal vez estribe en que para Miguel Sanz el PPN es un rival político en futuras citas electorales, mientras que Yolanda Barcina no termina de ver a los populares como rivales, sino como compañeros de viaje.

Las fuerzas políticas integrantes de NaBai también han hecho balance de los resultados y han aceptado, algunos con más claridad que otros, que no eran los deseables. Todos menos Batzarre, siempre especiales ellos, concurrieron a las elecciones y todos han conseguido representación en el Parlamento europeo, pero los votos cosechados en Navarra no han sido lo que hubiera cabido esperar.

Probablemente sea cierto, como ha comentado Maiorga Ramírez, que los resultados en Navarra hubieran sido considerablemente mejores si NaBai hubiera concurrido, pero también lo es (y Maiorga lo sabe) que era imposible que NaBai se presentase como tal a las elecciones. Es más, no eran las elecciones de NaBai y de poco hubiera servido que se presentara sin llegar a acuerdos con otras formaciones más allá de las fronteras de Euskal Herria. Nuestro objetivo no era el de contar votos, como II-SP, sino hacer política real.

Efectivamente, la marca electoral de éxito en Navarra es NaBai, no las siglas políticas de los partidos que la componen. Esa conclusión resulta fácil a la vista de los resultados del 7-J. Si alguien está pensando en medir sus fuerzas por separado ya sabe lo que le espera, además de destruir el proyecto nacionalista vasco en Navarra por lo menos para una generación completa, dejando a nuestra Comunidad en manos del navarrismo.

A Maiorga le parecerá que citar a NaBai y soltar un “ya os lo dije”, como los niños, le da puntos. Es muy fácil decir que uno quiere lo imposible, conformarse con lo que tiene y lamentarse después de que otros no le dejaran hacer lo que no se podía hacer. Es fácil, pero muy triste y hasta patético. Habrá, en otros lugares, quien quiera hacer autocrítica y en un ejercicio muy propio de la izquierda se flagele públicamente durante semanas o meses, hasta encontrar otro motivo para seguir haciéndolo. Tampoco es la vía, me parece a mí.

La política es el arte de lo posible y NaBai no era posible en estas elecciones. Sin embargo, está claro que NaBai es lo posible, lo deseable, lo necesario y lo que demanda una parte muy importante de la sociedad para cambiar las viciadas bases sobre las que el navarrismo ha construido la actual Navarra. Insisto, dejémonos de chiquilladas y pongámonos a ello de verdad. Hay tiempo, pero pasa muy rápido y ya hemos perdido dos años.

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