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Archive for 9 octubre 2011

Presentación de Geroa Bai

Uxue Barkos en el acto de presentación de Geroa Bai

[por Álvaro Baraibar, miembro de Zabaltzen, publicado en Diario de Noticias, 9 de octubre de 2011]

 

Desde hace unos años ha habido una importante discusión acerca de qué era o qué representaba NaBai. Las voces que se han dejado oír sobre esta cuestión han sido muchas, pero en realidad se podrían resumir en dos líneas de argumentación diferentes.

La primera afirmaba que NaBai no era sino una unión temporal de partidos políticos. Según ellos, NaBai era la suma de los partidos políticos que la integraban y perduraría en la medida en que a esos partidos les interesara. Se trataba de una apuesta táctica para afrontar una situación coyuntural a la espera de que los tiempos y las alianzas pudieran cambiar.

La segunda, por el contrario, defendía que NaBai era una apuesta estratégica, construida para dar respuesta al que era (y sigue siendo) el sector mayoritario del abertzalismo y el vasquismo en Navarra: el de quienes ya no se sentían cómodos ni representados por un partido y querían una nueva manera de actuar en política. El de quienes estaban cansados del enfrentamiento constante, del ruido y la bronca que caracterizaban a la política vasca en general, y a la navarra en particular. El de quienes querían construir a partir del respeto y del reconocimiento de la pluralidad y la complejidad de una sociedad como la navarra, en pleno siglo XXI. El de quienes apostaban de verdad por una nueva cultura política que debíamos construir en el día a día entre todos y todas, con la colaboración de la ciudadanía, pero demostrando que éramos nosotros y nosotras los que podíamos cambiar en primer lugar.

La ilusión que consiguió generar NaBai en tantos miles de navarros y navarras demostró que NaBai era mucho más que una unión temporal de partidos. NaBai se había convertido en un movimiento social que reclamaba nuevas soluciones y nuevas formas de hacer política. Algunos dirigentes de los partidos de NaBai, conscientes de que eran el sector minoritario de la nueva criatura y de que podían perder el control de lo que habían ayudado a crear, se asustaron. A partir de ese momento, los problemas derivaron en una bronca constante para tristeza, desilusión y desánimo de muchos de quienes habían confiado en la nueva fórmula. Algunos de los dirigentes que habían propugnado el cambio se mostraban, a la hora de la verdad, incapaces de cambiar ellos mismos.

En esta coyuntura nace Geroa Bai, recogiendo el guante de la NaBai que pudo ser y no fue, libre ya del peso de quienes querían una simple unión táctica y no dejaron que NaBai creciera y desarrollara toda su potencialidad. Geroa Bai tiene el reto y al mismo tiempo la gran oportunidad de recuperar la confianza de quienes una vez se ilusionaron con el proyecto pero se sintieron defraudados con el resultado. Geroa Bai tiene la oportunidad de impulsar una nueva forma de hacer política, propia del siglo XXI, tal y como quiso hacer la primera NaBai. Porque todas las sensibilidades políticas que estuvieron presentes en el nacimiento de NaBai lo están también en Geroa Bai.

Geroa Bai se presenta a las elecciones del próximo 20-N con renovada esperanza. Nos gustaría transmitiros la ilusión con la que estamos trabajando en Geroa Bai porque la alegría ha regresado otra vez a muchos rostros que habían perdido la sonrisa en los últimos tiempos. El objetivo de Geroa Bai no es otro que consolidar las bases de un futuro diferente para Navarra, pero queremos hacerlo desde nuevas maneras políticas y para ello es necesaria la participación de todos aquellos que crean que ese futuro es posible, porque el trabajo no termina el 20-N, pero es mucho lo que los abertzales y vasquistas de Navarra nos jugamos en las próximas elecciones.

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Polietika

A finales de septiembre se publicó en prensa que Aralar trasladaba a sus socios de Nabai 2011 que no pueden utilizar esas siglas para las elecciones de noviembre y añadía que sería incompatible que Uxue Barkos encabece una lista con ser concejala en el ayuntamiento de Pamplona. Terminan diciendo que en 2008 pudo compatibilizarlo porque detrás de ambas listas estaban los mismos grupos.
Pero resulta que en mayo de 2011 sí pudo ser candidata al ayuntamiento siendo parlamentaria. Y entonces no estaban ni EA ni Batzarre. Curiosa manera de aplicar criterios según convenga.
Pero lo que realmente clama al cielo es leer la nota de prensa de 5 de octubre en la que Txentxo Jiménez critica que Geroa bai se atribuya el espíritu de Nabai porque la mayoría de los que participan en Geroa Bai no estuvieron en la fundación de Nabai y no conoció en primera persona ese espíritu.
La verdad es que no sé a qué Txentxo prefiero, al que va al Himalaya y tiene la jeta de sostenerla y no enmendarla o al Txentxo que transmite esa autoridad barriobajera de tener la sartén por el mango y recordar a todos que Aralar, su ejecutiva, es dueña de la marca y de su espíritu. Podía haber aprendido algo de la espiritualidad tibetana…
Porque hay dos cosas claras:
La primera es que Geroa bai mantiene como propio el programa de Nabai en la defensa de que todos los proyectos son defendibles por vías políticas exclusivamente, la exigencia a ETA a que desaparezca, la necesidad de ganar la paz entre todos, la defensa de la transversalidad como vía para generar un cambio político en profundidad desde la realidad del pluralismo político y el ejercicio político aceptando la realidad en la que existen diferentes ámbitos de decisión.
La segunda es que Aralar ha decidido iniciar un camino con la Izquierda Abertzale Oficial sin que ETA haya desaparecido y sin una verdadera regeneración política de esa IAO. El acuerdo logrado para integrarse en Amaiur es la muestra palpable de ello: se renuncia a los diferentes ámbitos de decisión, se acudirá a Madrid en representación de Euskal Herria y sólo en los momentos en que los temas afecten a nuestro pueblo, no se exige la desaparición de ETA, tan solo se espera que ocurra… Y resulta que le mosquea que el conjunto de Nabai y parte de su militancia no hagan la ola.
Dice Txentxo que muchos de Geroa Bai no estuvieron en la fundación de Nafarroa Bai, repartiendo así carnet de buenos y de no tan buenos. Tal vez antes de pedir cuentas debiera explicar él dónde estaba cuando se fundó Aralar y qué esperaba de tal fundación. Cuando alguien acaba convirtiéndose en un profesional de la política suele llevar bastante mal que otros hagamos política desinteresadamente sin esperar nada a cambio. Ahora bien, lo verdaderamente llamativo de su afirmación es que defiende clases dentro de los partidos, esto es, los socios fundadores, poseedores de sus esencias, y los que se incorporan después, que mientras asientan y voten son bien recibidos. Y yo pensaba que de eso se trata cuando alguien acude al juego electoral, recibir el mayor respaldo electoral para poder hacer realidad las propuestas del programa sometido al electorado. Ahora me han descubierto que eso es secundario y que lo verdaderamente importantes es conseguir quedar como un buen rival, inoperativo porque queda anulado en su papel de opción fuera de los ámbitos de decisión más votada. Pero qué narices, luce mucho y no cansa.

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Hace ya más de un año (concretamente el 26 de septiembre de 2010) publiqué un texto en el que me refería al Acuerdo de Gernika y la oportunidad o no de buscar atajos en la resolución del problema de la violencia. Aunque el texto se centra en aquel momento y el tiempo pasa muy rápido, más en política, creo que lo fundamental del texto sigue teniendo vigencia. Por ello, he querido rescatarlo y volverlo a traer aquí, en este nuevo contexto político.

Parece que el movimiento iniciado por Batasuna sigue avanzando y hace pensar en que esta vez sí puede ser la de verdad. Ayer Aralar se sumaba al acuerdo entre EA y Batasuna y fijaban un texto por un “Escenario de paz y soluciones democráticas”.

Entiendo los esfuerzos que se quieren hacer para que esta sea la definitiva y dejemos atrás la época en la que había unos iluminados que creían tener licencia para matar en nombre de unas ideas y de un pueblo. También entiendo que hay que estar en la foto, si esta vez es la de verdad, para no quedarse relegado en el nuevo escenario que se abra tras el abandono de las armas por parte de ETA. Sin embargo, no me gusta ver cómo nuevamente es la Izquierda Abertzale Oficial la que marca el ritmo, el contexto y hasta los términos empleados en un Acuerdo.

Intuyo que lo que se ha valorado es que para animar a la banda terrorista a dar el paso que todo el mundo espera había que hacer alguna concesión o dar algún paso desde las fuerzas nacionalistas. El texto acordado recoge un timing muy claro, en el que un gesto de ETA es seguido por otro del Estado. Puede parecer razonable y hasta puedo compartir el hecho de que habría que derogar la Ley de Partidos y que el trato a algunos presos condenados por delitos de terrorismo roza situaciones de escasa humanidad. Sin embargo, creo que hemos vuelto a caer en la trampa de admitir que existen violencias y violencias y que abandonada la Violencia con mayúsculas, los asesinatos, se puede avanzar en una primera concesión (la derogación de la Ley de Partidos para que Batasuna pueda presentarse a las elecciones de 2011), y eso es un error. No me parece que acordar algo con Batasuna simplemente con la esperanza de que el proceso vaya a salir bien sea un acierto. Porque, ¿qué pasaría si el Estado no entra al trapo y no legaliza a Batasuna? ¿Mantendría ETA la “tregua”? ¿Seguiría el proceso adelante? ¿Y qué haría Batasuna si ETA abandonara la “tregua”?

“La desaparición de todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones, y torturas contra toda persona por razón de su actividad o ideología política” y hablar de presos y exiliados de un “conflicto político” son expresiones e ideas, a mi modo de ver, que suponen una excesiva concesión a ETA. El texto está redactado de modo que las acciones violentas de ETA y las acciones del Estado se ponen al mismo nivel, como parte de un conflicto en el que hay dos bandos enfrentados en una lucha ya histórica. Se trata de la fantasía del conflicto vasco elaborada por Batasuna y que ha sido refrendada por EA y Aralar en el presente Acuerdo. Analizar el problema de la violencia de ETA desde posiciones de conflicto político entre dos pueblos es algo que está totalmente fuera de la realidad hoy en día.

ETA considera, afirma hoy la prensa, que el “escenario básico para que el proceso sea viable” es “que se tomen las medidas necesarias para que todos los agentes puedan actuar en igualdad de condiciones, que se establezcan los derechos civiles y políticos, que se desactiven los castigos añadidos impuestos a los presos políticos vascos y que, en general, se desactive toda situación de presión, injerencia y violencia”. ETA se retira, pero sigue ahí hasta que se den las condiciones que ellos estiman “básicas” para que el proceso siga adelante. Por tanto, ¿qué ha cambiado, me pregunto yo, salvo la urgencia de Batasuna por concurrir a las elecciones de 2011?

Hace no mucho escuchaba a un líder político de Aralar hablar de que ETA debía anunciar un cese de la violencia, de manera unilateral y “sin contrapartidas”. Sin embargo, el texto acordado con Batasuna contempla importantes contrapartidas al abandono de la violencia por parte de ETA, algunas de las cuales no esperan siquiera al cese de todo tipo de violencia. Me ilusiona pensar que el fin del terrorismo está cerca porque el fin de la violencia permitirá que podamos expresar libremente nuestras opiniones y nuestros proyectos de futuro, pero creo que acordar algo antes de tener ningún tipo de garantía ha sido un error.

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Valle del BaztánEn estas tierras en las que todo tiene un fuerte simbolismo y altas dosis de carga política, un nombre es más que importante, especialmente para la izquierda abertzale. Un nombre tiene que recoger toda la carga simbólica de la historia, de un pasado mítico y glorioso y de un presente de lucha y reivindicación contra viento y marea. En la Izquierda Abertzale un nombre tiene que transmitir mucho, de modo que ya casi todo quede dicho y no haga falta preparar un programa político, ni un mensaje para la ciudadanía.

Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Sortu, Bildu y otros tantos nombres han querido condensar todo un relato de lo que ha sido, lo que es y lo que será la histórica lucha del pueblo vasco. El nombre elegido en cada caso ha podido tener más o menos éxito, pero la idea es siempre la misma: apelar a los símbolos del pasado para pulsar las emociones y convertir ese pasado en presente, entendiendo que todo es un continuo y que la batalla política actual no es sino un capítulo más de la lucha del pueblo vasco por su independencia. Desde que la memoria se pierde en la niebla de los siglos ha habido héroes del pueblo vasco que han defendido su independencia: en la antigüedad frente a la invasión romana, a lo largo de la Edad Media, frente a la conquista castellana, en las carlistadas, la guerra civil, el franquismo y la democracia. La verdad es que los conflictos en cada período histórico tuvieron significados y realidades diferentes, pero poco importa esto a la hora de construir el mito, de inventar la tradición para que todo tenga sentido en el discurso político.

El nuevo nombre con el que la izquierda abertzale se presentará a las elecciones será Amaiur. El nombre mira otra vez al pasado, a la batalla de unos pocos navarros frente a las tropas castellanas, en el castillo de esta localidad baztanesa. En este sentido, dentro del discurso esencialista abertzale, Amaiur representa el independentismo (vasco), el valor guerrero de quienes llegaron hasta el final defendiendo la independencia del Reino de Navarra, entendido como Estado vasco, en este caso. Visto así, el nombre podría parecer oportuno.

Sin embargo, Amaiur representa también algo más: el esfuerzo de unos vascos (guipuzcoanos y vizcaínos) en la conquista de Navarra, al servicio de Castilla. Como es sabido, la mayor parte de las tropas castellanas que se enfrentaron a los navarros en Amaiur estaba integrada por guipuzcoanos y vizcaínos. En este sentido, Amaiur simboliza también el “imperialismo” (utilizando terminología y anacronismos tan típicos de la izquierda abertzale) vasco en su esfuerzo por conquistar a Navarra.

No sé si el consciente, el subconsciente o el inconsciente de la izquierda abertzale les ha jugado una mala pasada en esta ocasión. Su intento por utilizar un nombre navarro como forma de llegar a los corazoncitos de los súbditos (no ciudadanos) del viejo Reino no ha hecho sino poner en evidencia cuál es su visión de Navarra. Porque yo me pregunto, cuando pensemos en Amaiur, en cómo han actuado con EA y Aralar en su frustrado intento por acabar con NaBai y en su nulo respeto a Navarra como sujeto, ¿no estamos viendo a aquellos guipuzcoanos y vizcaínos que ya participaron en 1521 en la conquista de Navarra?

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