Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Pamplona’

conde_rodeznoHoy hemos tenido noticia de la sentencia del TAN en que se desestiman los recursos interpuestos por tres fuerzas políticas contra la decisión de la alcaldesa de Pamplona de llamar Plaza Conde de Rodezno a la Plaza del Conde de Rodezno. En marzo de 2009 NaBai, PSN y los ediles no adscritos elegidos por ANV votaron a favor del cambio de nombre de la Plaza de Pamplona que homenajeaba a Tomás Domínguez Arévalo. Ante esta situación, Yolanda Barcina decidió ese pequeño cambio de nombre argumentando que la plaza recordaría en adelante no a un conde en particular, sino al título nobiliario en general. Este argumento ha sido refrendado, por tanto, por el Tribunal Administrativo de Navarra.

El Tribunal no ha considerado que se trate de un fraude de Ley y la jugada le ha salido “bien” a la señora Barcina. Puedo imaginarme perfectamente la sonrisa de algunos al pensar en lo ocurrido y hasta la risa socarrona de otros, acompañada por algún chiste sobre los rojos durante la guerra. Podríamos considerar que se trata de una cuestión anecdótica. Sin embargo, se trata de algo que tiene un fondo más que preocupante.

La triquiñuela es en realidad una típica alcaldada que dice mucho del respeto que ella parece sentir por la opinión de los demás, incluso cuando es una opinión mayoritaria. De todos es conocido lo poco que le gusta que le lleven la contraria, incluso dentro de sus propias filas (la decisión de cuándo y cómo expulsar a Cristina Sanz del grupo municipal de UPN frente a las declaraciones de sus compañeros de partido es otro ejemplo reciente).

Pero en el caso de la denominación de la plaza Conde de Rodezno, más allá de una decisión que podría interpretarse como una afirmación de autoridad, lo preocupante de la cuestión es que el gesto en sí simboliza a la perfección precisamente lo que la mayoría del Ayuntamiento quiso eliminar del callejero pamplonés: el autoritarismo de un régimen recordado y homenajeado en la figura de uno de sus ministros. Aunque puedan argumentarse cuestiones competenciales o de otra índole la decisión de la alcaldesa es un tic autoritario y va contra el sentir mayoritario de la población de Pamplona, expresada en el Pleno de la Corporación.

No quiero repetir lo que en su momento ya dije sobre la cuestión de la memoria histórica o sobre la diferencia que existe entre la historia y la memoria. Sin embargo, considero que es más que preocupante esa suerte de franquismo vergonzante que se puede vislumbrar tras algunas decisiones de formaciones políticas que pretenden dar lecciones de democracia. Desde que a finales del siglo XX se comenzara a hablar sobre la recuperación de la memoria de los perdedores de la guerra civil y sobre la manera de resarcir a los represaliados durante la guerra y la dictadura franquista, ha habido varias ocasiones en que este debate ha llegado a las instituciones. En todos los casos UPN ha evitado apoyar acciones o textos que condenaran la dictadura del general Franco, absteniéndose o negándose a participar en la votación. En algunos casos incluso se ha llegado a poner como excusa la violencia terrorista.

La plaza seguirá llamándose Plaza Conde de Rodezno. Oficialmente será un recuerdo al título nobiliario y no a Tomás Domínguez Arévalo, aunque en todos nosotros la denominación siga simbolizando y representando lo mismo que hasta ahora. Formalmente se habrán cubierto los requisitos legales y habrá que respetar la decisión del Tribunal, pero en el fondo no se trata sino de una burla con unos tintes autoritarios que lo dicen todo.

Read Full Post »

En este mundo donde cada vez es más importante la imagen para vender toda clase de productos, la clase política ha sido –hace ya muchos años- una de las primeras en darse cuenta de la importancia que aquélla tiene. Claro que la mayoría de empresas y entidades financieras les llevan mucha ventaja (impagable fue la campaña de Caja Navarra presentando la nueva “revolución”), pero -sin llegar a los shows que organizan en Estados Unidos, donde cualquier campaña se asemeja a un gran espectáculo o un macroconcierto- en nuestro entorno se cuidan cada vez más esos detalles de marketing que, según los expertos, pueden llevar a ganar o perder elecciones. Me parece bien que los principales políticos cuiden su imagen pública, aunque a veces no sean muy creíbles (sobre todo cuando tratan de hacerse los graciosos, ahí la sensación de vergüenza ajena es irremediable). También es legítimo que se recurra a todo tipo de “trucos”, como el de ser avisados en los mítines del momento en que las televisiones conectan en directo, para llevar el discurso a puntos preestablecidos, de forma que los minutos estrella coincidan con el mensaje que más se quiere publicitar (si bien además de legítimo, también me parece bastante superficial y frívolo). De igual modo, cada vez se potencia más el marketing a través de los nuevos medios de comunicación (y de hecho éste parece ser uno de los principales tantos que se anotó Obama en su campaña presidencial, al inundar a los estadounidenses mediante correos electrónicos). Todo esto, con sus matices, está muy bien si va respaldado por verdaderas y oportunas propuestas, y las campañas electorales no se convierten en meros escaparates donde los consumidores nos deleitamos con los “preciosos” modelos y embalajes que nos ofrecen, al igual que sucede con el resto de productos cotidianos de consumo.

Sin embargo, el hecho de vivir hoy en día en una permanente pre-campaña electoral, además de provocar el hartazgo y cansancio de los ciudadanos ante la saturación a la que nos someten los políticos, hace que nuestras autoridades se empeñen constantemente en aparecer ante la opinión pública como adalides de cualquier-cosa-que-esté-de-moda-o-nos-pueda-hacer-quedar-bien, olvidándose a menudo del verdadero (o teórico) fin para el que han sido elegidos, esto es, dedicarse a solucionar los problemas de los ciudadanos, y no sólo fingir que lo hacen y publicitarlo. Más pronto que tarde, aquél que sólo busca aparecer en la foto sin tratar de resolver los problemas de modo sincero y duradero queda en evidencia.

En las últimas semanas, me han llamado la atención tres hechos que vienen a confirmar mis sospechas de que muchos políticos no se creen del todo sus propias actuaciones, pero que cualquier cosa es bienvenida si les lleva a protagonizar una primera página:

La semana pasada, un potente medio de comunicación español lanzaba una campaña alertando de la situación de cierto barrio de Barcelona, donde la prostitución sin control ni pudor traía de cabeza a los vecinos. Como anteriormente se ha hecho en otras ciudades, a los dos días una macro-redada policial “solucionaba” el problema (como siempre, poniendo el foco en la parte más siniestra y poderosa, como son las pobres inmigrantes sin papeles que ejercen la prostitución), y las autoridades lucían cara dura en televisión anunciando su fin. Problema que, por supuesto, se reproducirá en otro barrio más temprano que tarde, tal y como ha sucedido en otras tantas ciudades.

Qué decir de la enorme campaña mediática, según la cual el nuevo Gobierno Vasco, en su empeño por achicar “espacios de impunidad” a los amigos de los terroristas, ha dado un paso más hacia el recorte de libertades y el establecimiento de un pensamiento único. Lo cierto es que se han exhibido más fotos de presos y pancartas que nunca (y cientos de personas identificadas o peligrosos actos como partidas de mus o triki-poteos prohibidos) pero la sensación que queda en España es la de que “a estos abertzales se les ha acabado el chollo”.

Lo del carril-bici en Pamplona sería de risa, si no fuera porque afecta a decenas de cicloturistas que ven con impotencia cómo sus intentos de utilizar el medio de transporte más ecológico existente en la actualidad chocan una y otra vez contra la demagogia y el cinismo de los “responsables” municipales. Con tal de salir en los medios de comunicación publicitando que en Pamplona existen no sé cuántas decenas de kilómetros de carril-bici, no tienen ningún reparo en pintar, en medio de una acera normal y corriente, unas líneas blancas discontinuas que se supone que deben delimitar algo. El resultado: hay zonas donde a uno de los lados de la línea delimitadora no queda espacio ni para un peatón (lógicamente, menos todavía para una bicicleta); supuestos “carriles-bici” que van a morir a un paso de cebra o carretera, sin ningún tipo de continuidad; enfrentamientos entre peatones y ciclistas… A modo de ejemplo, las aceras a ambos lados de la cuesta del Labrit son de traca, dignas de monumento o incluso calificación como ciudad europea de la cultura, a ver si el miedo a la vergüenza ajena remedia lo que la responsabilidad propia no hace…

carril_bici[1]

Una cosa tienen en común las tres actuaciones mencionadas: ninguna de ellas sirve absolutamente de nada para solucionar el problema preexistente. Así, nuestros responsables políticos se empeñan en hacer buena esa máxima de que un político piensa en las próximas elecciones, mientras que un estadista lo hace en la próxima generación. Me parece que si veo un estadista no lo sabré reconocer, por la falta de costumbre y ejemplos donde comparar…

Read Full Post »

20090905_no_adscritosYolanda Barcina se ha tomado su tiempo, pero finalmente ha aceptado la decisión de Miguel Sanz de expulsar del grupo municipal de UPN a Cristina Sanz, concejala de Pamplona que se pasó al PP. La alcaldesa de Pamplona y Presidenta de UPN ha dejado que pasara el verano para que la decisión se distanciara en el tiempo de aquellas rotundas declaraciones de Miguel Sanz y del malestar mostrado por un sector de miembros de su partido con el goteo de bajas de cargos públicos regionalistas que se estaban pasando al PP.

Desde el primer momento de la ruptura de UPN con el PP Yolanda Barcina se ha mostrado dialogante y cercana a los populares. Sin embargo, parece que en UPN se ha impuesto finalmente la opinión de quienes creían que había que dar un golpe encima de la mesa marcando distancias con el partido de Mariano Rajoy. La expulsión de la edil pamplonesa hace pensar en lo que pueda ocurrir en el resto de ayuntamientos navarros en los que también hay concejales que fueron en su día de UPN y que están hoy en el PP. No parece que las mayorías en estos ayuntamientos vayan a sufrir grandes cambios. En Egüés UPN seguiría teniendo mayoría absoluta incluso sin los dos ediles del PP. En Barañáin (al igual que en Pamplona) el PSN está más que dispuesto a apoyar a UPN, con o sin la concejal del PP, aunque de vez en cuando los socialistas lancen alguna advertencia a UPN para que se aleje del PP. Sin embargo, aunque en la práctica nada cambie, las disputas entre regionalistas y populares pueden endurecerse si dejan de compartir grupo municipal y tienen que pelear por un mismo espacio político desde el gobierno y la oposición dentro de un mismo municipio.

Sea como fuere, el caso es que a Cristina Sanz la han puesto en una situación un tanto comprometida, ya que tras ser expulsada del grupo municipal de UPN pasa a ser concejal no adscrito, compartiendo condición con los dos ediles de ANV. Son 3, pues, los concejales no adscritos en el Ayuntamiento de la capital navarra y seguro que es algo que no ha sentado nada bien en el PP.

Diario de Navarra en la edición de hoy se esfuerza por mostrar cómo se trata de una expulsión bastante llevadera, ya que la concejala del PP mantendrá “su asignación de 1.750 euros netos mensuales”, seguirá asistiendo como “miembro de pleno derecho a la comisión de Presidencia y Cuentas”, y en los Plenos podrá intervenir, “además de presentar mociones y enmiendas”. Probablemente la preocupación de este rotativo no sea la situación en que queda Cristina Sanz. La noticia parece querer mostrar más bien a una Yolanda Barcina amable y generosa incluso cuando expulsa de la casa de Gran Hermano a una antigua compañera (y paisana, por añadidura). Pero por muchos paños calientes que se quieran poner sobre lo sucedido, lo cierto es que Cristina Sanz va a compartir condición con los concejales de ANV y no creo que sea plato de su gusto. Veremos cómo van quedado las relaciones entre los dos partidos de la derecha navarra, ya que no parece que la propuesta de los convergentes de unir a UPN-PP-CDN vaya a ir más allá de alguna que otra carcajada.

Mientras, el PSN, cómodamente instalado en el gobierno desde la oposición, colgándose medallas o lanzando dardos a la acción de gobierno de UPN según le conviene, quiere aprovechar esta disputa en la derecha para postularse como gran partido de centro, convencido al parecer de que eso lo convertirá nuevamente en la segunda fuerza en Navarra (aunque tal vez haya algún infeliz que crea que pueden volver a ser la primera). Sin embargo, con frases como que el PSN pretende liderar “un bloque social progresista, una alternativa a la derecha que gobierna en la Comunidad Foral”, siendo precisamente el PSN el partido que permite ese gobierno de la derecha, la credibilidad de los socialistas es inexistente.

Read Full Post »

20090717_PPN_PamplonaPasados los Sanfermines, aprovechando los tiempos más tranquilos del verano, Cristina Sanz, concejala de Pamplona, ha decidido hacer firme una decisión ya esperada: su baja en UPN para pasarse al PP. Como en otros casos similares, ella también mantendrá su acta de concejala de modo que el PPN pasa a tener representante también en el Ayuntamiento de la capital navarra. Tal vez no sea el único caso ya que hace no mucho tiempo se habló de otras dos concejalas que podrían estar pensando en segur el mismo camino.

Cristina Sanz, burgalesa al igual que Yolanda Barcina, responde a un perfil más popular que regionalista y ella misma ha asegurado que si se afilió a UPN fue porque no existía el PP en Navarra. Según ha afirmado, cuando se rompió el pacto ella se veía en el partido de Mariano Rajoy, pero no había dado el paso hasta ahora porque no había encontrado el momento político adecuado. Había preferido apoyar a Yolanda Barcina en los momentos clave que ha vivido en los últimos meses: su elección al frente de UPN o la posible reprobación y la polémica con el PSN en el ayuntamiento pamplonés. Lo que parece más bien es que a Cristina Sanz se le ha acabado la paciencia, esperando a ver si Yolanda Barcina daba los pasos necesarios, tras ser elegida Presidenta de UPN, para recomponer el pacto con el PP.

El escenario que se abre en el Ayuntamiento de Pamplona no es sustancialmente distinto del que había hasta el momento, pero sí tiene un pequeño matiz interesante: si la concejala del PP se mantiene en el equipo de gobierno, el consistorio estaría dirigido de facto por un pacto UPN-PSN-PPN. Si sale del equipo de gobierno y del grupo municipal de UPN, pasando al Grupo Mixto, UPN quedaría con 12 concejales, exactamente la suma de Na-Bai y PSN. No soy de los que creen que el PSN puede cambiar de actitud tal y como están las cosas. Sin embargo, forzaron la ruptura del pacto entre UPN y PP para apoyar a los regionalistas en el Gobierno. Tendría su gracia que después de tantas vueltas, el PSN acompañara al PP como socio de los regionalistas, y no a un PP integrado en UPN, sino a un PP como partido independiente. ¿Cómo hará el PSN para explicar esto a su electorado de izquierdas y republicano?

La estrecha colaboración existente entre UPN y PSN está agotando la paciencia de más de uno. El giro al centro de UPN buscando un espacio en el que confluir con el PSN es tan falso como lo fue el giro al centro liderado por José María Aznar hace unos años. No se trata de un cambio motivado por convicciones, sino forzado y obligado por las ganas de mantenerse en el gobierno. UPN ha sido históricamente una formación que en muchos aspectos ha representado a la derecha más reaccionaria del Estado, con un aporte nada desdeñable de la extrema derecha y el tradicionalismo navarro. Ahora, de la noche a la mañana, ha abandonado en cierta medida el espacio político en el que se sentía más cómoda y algunos de sus cargos públicos y habrá que ver en qué medida su electorado no le ha seguido en ese viaje.

Pero, además, el paso de Cristina Sanz al PP nos hace pensar en qué puede ocurrir en el Parlamento. Si este verano se hace efectivo también el paso de algún parlamentario de UPN al PP, manteniendo el acta como viene siendo la norma en los populares navarros, el otoño puede ser algo más entretenido de lo que parecía en un primer momento. El Congreso del PP navarro, anunciado para el otoño, puede animar a alguien más a buscar un buen puesto en la parrilla de salida de los populares.

Tal vez Don Miguel cuando forzó la ruptura con el PP pensó que tenía todo atado y bien atado, que la suma de UPN y PSN siempre controlaría el viejo Reino. Tal vez siga pensando lo mismo o tal vez no…

Read Full Post »

20090622_violenciaEste pasado viernes 19 de junio tenía pensado haber escrito algo sobre el cruce de acusaciones entre UPN y PSN en el Ayuntamiento de Pamplona, sobre la amenaza del PSN de recusar a Yolanda Barcina si no destituía en el plazo de dos meses a Simón Santamaría.

Tenía pensado haber escrito algo sobre la indecencia de ciertos argumentos de UPN que insiste en utilizar la excusa violencia terrorista para atacar en este caso a los socialistas (y a todo el que pase por ahí) por haber cometido el pecado mortal de votar o estar pensando en votar algo en el mismo sentido que ANV (curiosamente cuando ANV vota con UPN no hay problema alguno o cuando Yolanda Barcina es elegida alcaldesa con la excusa de que los votos de ANV están contaminados tampoco hay ningún tipo de problema).

Tenía pensado haber escrito algo haciendo constar los usos de la violencia en algunos argumentos de los regionalistas cuando parecen defender no sé si un mayor grado de profesionalidad de una persona por el simple hecho de estar amenazado: como si el ser sujeto de amenazas terroristas le diera a uno un label de calidad.

Tenía pensado haber escrito algo para mostrar mi desacuerdo con el hecho de que un partido político se esconda tras burdas excusas de alineamientos con estrategias dirigidas por partidos que no condenan la violencia cuando lo que hace no es sino defender la alcaldía de una de sus militantes en el Ayuntamiento de Pamplona.

Sin embargo, el viernes 19 de junio ETA volvió a matar a una persona y todo lo que tenía pensado se me caía de las manos. ¿Qué importaba la mayor o menor altura de unos argumentos en el debate político? ¿Cómo defender la necesidad de desterrar del espacio público argumentos que llevan la violencia al centro del debate político? Qué poco sentido tenían todas las ideas que habían ido tomando cuerpo mientras leía las noticias en uno y otro periódico, ante un nuevo asesinato de ETA, ante el dolor de unos hijos y una mujer a los que habían destrozado la vida.

Cada vez que ETA comete un asesinato lo que consigue en el plano personal es muerte, dolor, indignación, rabia… Pero los atentados terroristas tienen también un efecto evidente sobre el debate político, al llenar de argumentos a quienes, de una manera fácil y simple, descalifican y meten en el mismo saco a todos los nacionalistas, a todos los que defienden una idea cultural o política de lo vasco por el simple hecho de coincidir en algunos aspectos con aquello por lo que dicen estar luchando los terroristas. Pero, es que además, un asesinato de ETA deja sin argumentos y sin fuerza a todos los abertzales que trabajan de verdad en el día a día, en la política y en los movimientos sociales y culturales, por construir cada día un país mejor. Son tantas las explicaciones que hay que dar, tanto el esfuerzo que hay que hacer para marcar distancias con la sinrazón del terrorismo que para cuando uno llega a defender las ideas propias lo hace agotado y casi sin la convicción necesaria.

Cada vez que ETA actúa la causa del nacionalismo vasco es más difícil. ETA lo sabe pero le da igual porque a estas alturas, cuando ni tan siquiera muchos de los suyos le apoyan, ya nada tiene sentido. Parece que el período “reflexivo y asambleario” previo al verano que anunciaron recientemente ha concluido y ETA vuelve a dejar la reflexión en el cajón. Y mientras, habrá quien insista en sus remedios milagrosos. Triste, muy triste.

Read Full Post »

20090619_UPN_PPN_PSN

Parece que los resultados de las elecciones europeas en Navarra siguen teniendo sus secuelas. El apoyo mayoritario de los votantes de UPN a la lista del PP no ha sentado nada bien en el seno del partido regionalista. Mientras Miguel Sanz trataba de hacer un análisis peculiar del castigo navarro al PP, Yolanda Barcina debía estar pensando que se había equivado al optar por UPN como caballo ganador en la carrera hacia la presidencia del Gobierno de Navarra.

Era difícil calcular la fuerza que podía tener un partido como el Popular en Navarra disputándose un espacio con una fuerza consolidada como UPN. Sigue siéndolo, pues no está nada claro cuántos de los votos cosechados el 7-J mantendrá el PPN en unas elecciones locales y forales donde el componente identitario de la navarridad y la foralidad promete ser protagonista de primer orden.

Tras muchos años de entendimiento entre regionalistas y populares, UPN decidió romper con el PP y pactar con el PSN. Todo con tal de mantenerse en el poder. Tal vez pensaron que controlaban Navarra de tal modo que un partido como el PP tenía escaso recorrido. Tal vez se sintieron seguros visto el ascenso de UPN desde 1978, frente al estancamiento de la antigua AP, así como el fracaso de otros intentos como la UDF… Lo que está claro es que no valoraron suficientemente los peligros de no presentarse a unas elecciones dejando huérfano a su electorado y no se dieron cuenta del todo de la capacidad de arrastre del bipartidismo, del enfrentamiento entre derechas e izquierdas, entre PP y PSOE a nivel del Estado.

En esta situación, la actual directiva del PSN ha visto la oportunidad de ganar protagonismo. Ante el estancamiento de los socialistas, incapaces de crecer y atraerse a más votantes hacia sus siglas (por culpa en buena medida del entreguismo a la derecha en la presente legislatura así como en las anteriores), el PSN confía en parecer más grande a base de debilitar a UPN. Posiblemente esperen que la división del centro-derecha navarro genere un escenario en el que el PSN supere en votos a UPN y que sean los regionalistas los que les devuelvan el favor colocando a un socialista como presidente del Gobierno de Navarra.

Sin embargo, los resultados de las elecciones europeas y las declaraciones de Yolanda Barcina hacían pensar en que los regionalistas podían estar replanteándose la recomposición del pacto con los populares. Es la lectura que parecía hacer Yolanda Barcina, aunque la interpretación de Miguel Sanz fuese distinta.

Por ello, para los socialistas, el rival a batir es Yolanda Barcina, y no solo en las elecciones, sino también en la disyuntiva interna que pueda plantearse en UPN entre los que sean más partidarios de recomponer el pacto con el PP y no arriesgarse a ver la fuerza que puedan tener regionalistas y populares presentándose por separado y quienes quieran romper definitivamente con la formación dirigida por Rajoy y jugar el partido en casa, entre regionalistas y socialistas, confiando en que el PP no sea más de lo que han sido otras formaciones como AP, UCD, CDS o CDN.

En ese contexto es donde hay que interpretar el acuerdo al que han llegado NaBai y PSN para reprobar a Yolanda Barcina si en el plazo de dos meses no destituye al jefe de la policía local, Simón Santamaría. A lo largo de los últimos días ha habido varias comparecencias de cargos del PSN advirtiendo a Barcina de que si seguía haciendo guiños al PP estaría poniendo en serio peligro el acuerdo UPN-PSN. Veremos hacia dónde nos conducen estos movimientos de unos y otros a la hora de marcar terreno en el reparto del voto navarrista. De momento todo indica que no son sino avisos para que nada cambie y todo siga igual. No parece que el acuerdo de gobierno corra peligro, el margen de maniobra de Yolanda Barcina en UPN ya es otra cosa.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: