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Posts Tagged ‘Sortu’

[por Álvaro Baraibar, en Diario de Noticias de Navarra, 7 de noviembre de 2011]

HEMOS superado ya el primer fin de semana de campaña de las elecciones generales, las undécimas de la democracia en este undécimo mes del año 2011. Las papeletas que se depositen en las urnas el próximo 20-N configurarán un Congreso y un Senado en su décima legislatura, undécima si tenemos en cuenta la constituyente de 1977. El destino (en forma de Junta Electoral Provincial) ha querido que en Navarra fueran también once las candidaturas aceptadas, de modo que tenemos un once, del once, del once elevado a la enésima potencia.

A pesar de los grandes pronunciamientos sobre momentos históricos o sobre posibles vuelcos electorales, los comicios suelen mostrar la imagen de una sociedad que cambia lentamente o que, incluso, se resiste a cambiar. Por tanto, ¿qué podemos esperar, qué es distinto en esta ocasión?

Con el permiso del CIS o sin él, el 20-N la ciudadanía dirá cómo de grande es la factura a pagar por el PSOE por su pésima gestión de la crisis económica y cuál será la mayoría con la que el PP podrá contar en los próximos cuatro años. A nivel de Euskal Herria, la cuestión estará en ver cómo se configura el reparto de escaños tras el abandono de la violencia por parte de ETA y ahora que la izquierda abertzale oficial puede presentarse a las elecciones y lo hace en la cresta de la ola gracias a la esperanza de la paz. Será interesante ver si Amaiur (¿o tal vez Sortu?) estará en condiciones o no de pelear con el PNV en las próximas elecciones autonómicas vascas la condición de fuerza nacionalista más votada. Y en cuanto a Navarra, más allá de otras cuestiones (también relevantes), tal vez el aspecto más importante a resolver el 20-N sea ver hasta qué punto la sociedad navarra está harta de una política antigua, una política de bloques como la que hemos vivido en el pasado y decide apostar por nuevas maneras de entender y de actuar en la vida pública, por explorar nuevas vías a la hora de construir un futuro diferente. La gran incógnita en Navarra, el próximo 20-N, es, en definitiva, Geroa Bai. Hamaika galdera, ¿zenbat erantzun?

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Tras el tiroteo entre gendarmes franceses y presuntos miembros de ETA hace unos días, todas las miradas se dirigieron a la Izquierda Abertzale Oficial. Había que ver cuál iba a ser la respuesta y las palabras de la IAO. Había que ver que decían, al menos, la tradicional Batasuna, la naciente Sortu y la coalición Bildu. Es curioso comprobar cómo a nadie le interesan ya las opiniones de ANV ni de quienes se presentaron (o, mejor dicho, no pudieron presentarse) por medio de Agrupaciones Electorales en 2007.

No es nueva la capacidad camaleónica de la IAO para presentarse con unas siglas u otras y para aprovechar y sacar réditos de los diferentes roles y discursos que cada una de esas siglas le puedan reportar. Sí es nuevo, sin embargo, o al menos a mí me lo parece, que Sortu y hasta la propia IAO (la tradicional, la que aparece como IA y no le importa que la identifiquen con Batasuna) utilicen en sus declaraciones términos que (sin llegar a la, por lo que parece, todavía imposible condena) rechacen una acción de ETA y la califiquen como “incompresible e inaceptable”. Y es nuevo, además, porque mientras, la supuesta marca blanca, en forma de coalición en este caso con EA y Alternatiba, se queda en un simple rechazo utilizando calificativos como “incidente” al referirse al tiroteo y que, al mejor estilo de Batasuna y de algunos comunicados de ETA, hablen de la “responsabilidad de todos los agentes dar pasos decididos y firmes hacia la normalización y pacificación de Euskal Herria” o de “la necesidad de que los Estados español y francés atiendan a las demandas establecidas en el Acuerdo de Gernika y colaboren activamente, de esta forma, en el proceso abierto”.

Me resulta imposible creer que EA y Alternatiba no hubieran pactado con Batasuna cuál tenía que ser la respuesta a un hipotético atentado de ETA o a cualquier tipo de acto violento. No creo que nadie sea tan ingenuo ni tan poco previsor. Así pues, creo que el texto publicado fue una respuesta pactada en la que EA y Alternatiba aceptaron utilizar una terminología ajena a ellos (totalmente ajena a su cultura política) y propia de tiempos pasados, incluso para Batasuna. La duda que surge inmediatamente es ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué renunciar a condenar que alguien haya intentado matar a otra persona?

La primera posibilidad que se me ocurre es que fuese un acto de autocensura, un texto redactado por quien cree que puede perder atractivo en un sector social que no es el propio, sino el que espera conseguir. Tal vez EA y Alternatiba pudieron temer que condenar lo ocurrido les alejara del caladero de votos de la IAO. Si este fuera el caso, no sé qué me preocuparía más, si comprobar la desesperación de dos fuerzas sin proyección ni futuro capaces de renunciar a algo elemental y tan interiorizado hasta ahora o la percepción que estas dos fuerzas tienen de cuáles siguen siendo las coordenadas políticas, ideológicas y morales de sus compañeros de aventura. La consecuencia es la misma en ambos casos.

Sin embargo, cabe una segunda posibilidad (y varias más, seguramente). Puede ocurrir que la respuesta se deba a un ejercicio de escenificación en el que la tibia respuesta de Bildu fuera sobrepasada claramente por Sortu y por la IAO. Sin embargo, no entiendo las razones que pudiera haber para ello, salvo un frío y simple cálculo electoral. Tal vez estos días encontremos una respuesta…

Más allá de las consecuencias que esta actitud pueda tener (no parece probable que se llegue a una ilegalización de Bildu), parece lamentable que algunos piensen que la manera de atraer a la IAO a la política y alejarla de la violencia de ETA (que es la excusa que se suele poner en estos casos) sea precisamente dejar de condenar la violencia de ETA. Justificar la violencia o justificar la no condena de la violencia como medio para acabar con la violencia es un camino equivocado y peligroso. Más aún si el objetivo real es sobrevivir como partido una legislatura más.

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Con motivo de la presentación de la coalición formada por Batasuna, EA y Alternatiba, Pello Urizar ha hecho unas declaraciones que me han hecho sonreír. Urizar ha afirmado respecto a la ilegalización de Sortu que considera que le va a ser “muy difícil” al Tribunal Constitucional emitir un voto contrario a la legalización del “nuevo” partido, y ha lamentado que si “no responde en tiempo, Sortu no pueda tener su propia candidatura para presentarse a las elecciones”.

Imaginemos, aunque solo sea un momento en un ejercicio de política ficción, que el Tribunal Constitucional permitiera que Sortu fuera inscrito en el Registro de Partidos Políticos y, en consecuencia, concurriera a las elecciones del próximo 22 de mayo. Desconozco el articulado concreto de los acuerdos firmados por EA con Batasuna, pero de lo que sí estoy convencido (porque es lo que todos estos años nos han enseñado y demostrado a sangre y fuego) es que Batasuna hará lo que más le interese y lo que más daño haga a los que la rodean. Siendo así, ¿sería descabellado pensar que Sortu decidiera presentarse en solitario a las elecciones? Y si esto llegara a suceder, ¿en qué posición quedaría EA?

En el caso de que Sortu fuera legalizado Batasuna podría jugar el doble papel de cosechar los votos por medio de un partido legalizado y denunciar al mismo tiempo un sistema que no le permite presentarse a las elecciones, mostrando con pruebas para ellos irrefutables la ausencia real de democracia (a la que ellos parecen no estar obligados) y la verdad absoluta de su mensaje. Mantendrían su pureza ideológica y su coherencia de pensamiento y acción desde su origen en 1979 o incluso más allá, conectando con los diferentes agentes que han prefigurado a la Izquierda Abertzale a lo largo de la historia del pueblo vasco. Y harían todo ello tratando de ocultar que en realidad participan de ese sistema, de sus lados oscuros y de sus muchos tonos de grises, como ya lo hicieron hace cuatro años cuando en muchos municipios, en una estrategia pensada, buscada y rentabilizada, presentaron dos listas (legal e ilegalizada) y las mismas personas lanzaron los dos discursos (victorioso y victimista) sin ver, ninguno de ellos, contradicción alguna en semejante actitud.

Si Sortu fuera legalizado podría sumarse al acuerdo firmado entre Batasuna, EA y Alternatiba, dice Urizar. No sé si es una afirmación que se hace a partir de la letra pequeña de los acuerdos, si se hace porque es lo que hay que decir para atraer votos y quedar bien o si se hace poniéndole una velita a Maritxu Kajoi. Es lo que tiene la política, que salvo que uno sea el dirigente mismo del partido no se sabe muy bien cuáles son las verdaderas razones de las decisiones.

Si Sortu se presentara en solitario a las elecciones EA habría hecho una jugada magistral rompiendo su acuerdo con NaBai para, finalmente, desaparecer de la vida pública en unas elecciones en las que más que probablemente no habría de conseguir un solo representante en ninguno de los cuatro Herrialdes. Así pues, EA necesita que Sortu no sea legalizado o que, de serlo, Batasuna cumpla sus acuerdos y sea leal con quienes hasta hace nada eran despreciados por ser de derechas y autonomistas. Sinceramente, no me gustaría estar en la piel de Urizar.

Sería interesante poder ver qué ocurriría en realidad si Sortu fuera legalizada: ver si el acuerdo con EA y Alternatiba se mantiene o si Batasuna decide ir por su cuenta, saber cuál es a día de hoy de verdad el peso de Batasuna y saber cuál es el peso real de EA. Como ya he dicho, Batasuna puede jugar, si los resultados no son los que les hubiera gustado, con el victimismo de que se ha legalizado a Sortu, pero no a Batasuna, pero ¿cuál iba a ser la excusa de EA?

Sin embargo, esto no era sino un ejercicio de política ficción, un entretenimiento de una mañana de domingo, entre el desayuno y la lectura de la prensa…

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Hace unos días podíamos leer en Diario de Noticias un artículo que no tiene desperdicio, como muestra del pensamiento y la reflexión de Batasuna sobre la realidad actual y sobre el papel que ha jugado la violencia en la historia de este país.

El autor pretende hacernos creer a quienes no pensamos como él que el rechazo de la violencia plasmado en los estatutos de Sortu no es lo que el sector duro de los batasunos dice (es decir, una bajada de pantalones) ni rompe con lo que Izquierda Abertzale Oficial ha defendido desde su nacimiento. En realidad, en opinión del autor del texto, Sortu no representa una contradicción para la Izquierda Abertzale Oficial, ni es una rendición ni un reconocimiento de los errores cometidos durante tantos años en los que la violencia ha sido comprendida, justificada y legitimada. Se trata de cambiar para que nada cambie.

La Izquierda Abertzale Oficial siempre tiene razón, eso es algo de lo que nunca se duda. Por tanto, quienes nunca apostaron por la violencia a la hora de hacer política o quienes hace ya 10 años reconocieron el error de haber creído que la violencia podía solucionar algún problema se equivocaron. No era ni el tiempo ni la forma correctas de dar el paso. Había que esperar a que a los dirigentes de la Izquierda Abertzale Oficial, Zumalacárreguis del presente, dieran la orden de dejar las armas. Mientras eso no llegara, el que rompiera la disciplina cometiendo el terrible pecado de pensar por sí mismo, era un traidor, un buitre, un vendido al poder, un mal patriota que se humilla ante la injusticia del Estado opresor, un cómplice de torturadores y represores que en lugar de luchar acepta leyes injustas, un aliado de Rubalcaba, y tantas y tantas lindezas como hemos podido escuchar en los últimos años.

La IAO pretende tener razón incluso cuando de la noche a la mañana pasa a decir lo contrario de lo que ha dicho siempre. Somos los demás los que, como de costumbre, estamos equivocados. Su mensaje tiene, además, la capacidad de dar forma e insuflar vida a las ideas en el momento en el que son verbalizadas por los profetas de la Izquierda Abertzale Oficial. Poco importa que alguien antes que ellos ya haya dicho que la violencia no conduce a nada o que alguien haya creado una alternativa política de izquierdas y abertzale (es decir, NaBai). Para un verdadero batasuno todas las ideas son falsas o carecen de utilidad hasta que son ellos quienes las proponen. A partir de ese momento se convierten en una verdad absoluta e incuestionable que todos debemos aplaudir, haciendo palmas con las orejas y agradeciendo el esfuerzo y la generosidad de la Izquierda Abertzale, frente al partidismo y el sucio interés del resto del mundo.

Batasuna no escucha la opinión de los demás, no piensa en llegar a acuerdos con los demás, no reconoce que haya nadie aparte de ellos porque no son capaces de respetar al diferente. La IAO carece de verdaderos principios democráticos y se dedica a hacer política desde el ejercicio de su particular violencia y eso es algo que no ha cambiado ni tiene pintas de que vaya a cambiar, pase lo que pase con ETA. Esa es la Izquierda Abertzale Oficial con la que algunos han pactado y a la que otros creen estar obligados a escuchar y mirar de reojo, dándole un protagonismo que ni tienen ni merecen.

Estoy convencido de que a medio plazo, tras la desaparición de la violencia terrorista, habrá un pequeño partido antisistema (como en todos los países del mundo occidental). Eso y no otra cosa es lo que representa Batasuna, distorsionado, cómo no, por la violencia terrorista (y todo lo que esa violencia ha provocado). El gran error que algunos están cometiendo y al que otros se ven impulsados por inercias o viejas querencias es pensar que el camino de la supervivencia está en Batasuna, sin darse cuenta de que Batasuna (o Sortu) son el pasado y no el futuro, sin comprender que la cultura política a la que responde Batasuna no tiene recorrido en la Europa del siglo XXI, sin comprender que Batasuna no es sino un callejón sin salida.

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Quede, en primer lugar, claro el concepto. La izquierda abertzale oficial (en adelante IAO) nunca debió ser ilegalizada. Es un deber democrático que Sortu sea legal, además de una medida absolutamente necesaria para la normalidad política de Euskal Herria.
Y porque además algunos queremos ejercer el derecho a no votarles. Efectivamente, celebraré su legalización y celebraré poder no votarles. Porque tan democrático es que se presenten como no votarles. Puede parecer obvio, pero después de la parafernalia de estos días parece que todos los que nos identificamos como abertzales les debemos pleitesía ya que su presunta opción exclusiva por las vías políticas es el paso definitivo a la independencia, y que quien no les vote impedirá llegar a la tierra prometida del cambio que se está iniciando.
Si el final de todo esto trae como consecuencia la desaparición de ETA, dicho cambio no será pequeño, sobre todo para las víctimas y personas amenazadas. Ahora, si creen que como reconocimiento a “este paso histórico” partidos como UNP, PP y PSOE van a caer del caballo y dejarles paso, pues entonces que esperen sentados. Basta leer las opiniones de algunos de sus portavoces habituales o de articulistas del periódico oficial de la IAO para saber que no pretenden ser uno más sino que vuelven por sus fueros a recuperar un espacio que consideran propio en exclusiva. Aunque sea a pesar de retrasar sine die la posibilidad de impulsar políticas de izquierda respetuosas con la pluralidad política, social, lingüística y cultural de Euskal Herria.
Y quiero ejercer mi derecho a no votarles porque sigue sin gustarme lo que transmiten y porque en casi todo lo que dicen siguen mostrando que lo suyo es aplicar la doble vara de medir.
Si se hace una manifestación en Bilbao en defensa de los derechos de los presos de ETA nos dicen que es justo lo que se denuncia (que lo es), pero si se hace en Madrid convocada por las víctimas del terrorismo entonces oímos que lo que se quiere es boicotear el proceso (que se quiere). Pero se quiere boicotear no porque sean la alternativa que este pueblo abrazará sin duda, sino porque evidenciará las carencias de un Estado que teme más a lo que el pueblo vasco democráticamente pueda decidir que a lo que las pistolas y el asesinato puedan pretender. Y las pistolas han sido mordaza para la expresión popular.
Si un medio de comunicación toma partido por las víctimas de ETA y su línea editorial critica la posible legalización de Sortu, se les acusa de extrema derecha (que muchos lo son) y de utilizar el dolor para entorpecer el proceso. Si un medio de comunicación cuenta la grave situación de los presos de ETA y otras personas detenidas por sus ideas políticas, entonces se está dando voz a los sin voz y se está haciendo justicia.
Si se habla de víctimas, la IAO dice que las dos partes han tenido víctimas. Pero olvidan algo básico. Las personas asesinadas por ETA no han elegido ser de un bando. Alguien les ha acusado y ejecutado sin derecho a juicio y sin posibilidad de vuelta atrás. Y debe quedar bien claro que ese alguien no actuaba en nombre del pueblo vasco. Habrá que perdonar y no imponer castigos añadidos al de los delitos cometidos. Pero alguien deberá reconocer que lo hizo y mostrar su arrepentimiento.
Que el Estado cometa excesos y actuaciones totalmente condenables no convierte en buena la actuación terrorista de ETA. Al igual que el terrorismo de ETA no puede ser excusa para no denunciar esos abusos. Porque para que un país sea democrático debe estar absolutamente excluida toda práctica que no sea democrática. No se pueden cerrar periódicos o detener personas por sus ideas o torturar a los detenidos.
Se dice que los partidos abertzales como PNV, Aralar o EA (aunque éste último ya no, de momento) son colaboradores necesarios en la estrategia de Rubalcaba al sustentar de hecho la Ley de Partidos. Ellos presentan unos estatutos impecables y totalmente ajustados a la Ley de Partidos y dicen que están en contra de la Ley de partidos, como lo estamos los demás. En ellos es coherencia en los demás es traición.
Cuando desde los partidos de Nabai se le dice a EA que decida dónde está se acusa de veto porque Aralar está vendido en Navarra al PNV. Pero cuando ellos vetan a otras personas es por higiene democrática y de izquierdas.
Y hablando del PNV. Hasta hace poco decían que Lokarri, igual que Elkarri en su momento, era una herramienta del PNV para debilitar a la IAO. Pero cuando Lokarri presta su imagen y recursos para presentar a Sortu, nadie se acuerda de esa conexión.
Están cerca los tiempos en que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Sortu… dejarán de ser tema de conversación y puede que sea objeto de estudio de historiadores. Está cerca la hora en que dejemos de hablar sobre ellos y de que empecemos a hablar con ellos. Se podrá hablar sobre lo que se comparte y sobre lo que se discrepa. Y se llegará a acuerdos en lo que se comparte y se buscarán puntos de encuentro en lo que no se comparte. Ése será el momento de mostrar el verdadero potencial. Ahora bien, el camino hasta ahí es largo y el tiempo que transcurra en recorrerlo dependerá de la disposición para asumir que son uno más y de la capacidad que tengan para respetar sin querer vencer o imponer.

P.S. Si alguien quiere un baño de realidad de la mentalidad que a día de hoy se respira en la IAO, puede leer el artículo de un cualificado intelectual del abertzalismo navarro publicado en Diario de Noticias el 16 de febrero de 2011, titulado Ahí se queda Lerín. Lo malo no está en que alguien exprese como algo actual mensajes del siglo XIX. El problema es que parece estar convencido de que por su pluma habla el pueblo y que expresa una idea compartida por el conjunto de la sociedad, quiera o no. ¿Hay que dejarles que ocupen un espacio que no les corresponde? Evidentemente no. Muchas personas están decepcionadas con la división de Nabai, pero lo que no es posible es que por el desencanto ocupen un espacio político mayor al que les corresponde. Nabai tiene dos responsabilidades ahora, hacer realidad el cambio político en Navarra e impedir que el nacionalismo más sectario consiga engatusarnos.

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