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Archive for 29 marzo 2010

Estos días se están produciendo interesantes movimientos políticos en Euskal Herria y aunque la frustración que han generado movimientos anteriores que quedaron truncados pueden hacer dudar a más de uno, y de dos, sobre la credibilidad de esta nueva apuesta de la izquierda abertzale tradicional, nadie puede discutir que es necesario dar la oportunidad a que se integren a la política diaria. Con todas las precauciones que se quiera, pero la sociedad, y la política, está obligada a ello. Lo cual no quiere decir que a cualquier precio.
Algunos de los aspectos interesantes vienen de la situación que originaría la interrupción definitiva del terrorismo por parte de ETA.
Las fuerzas abertzales están tanteando varias posibilidades. Se oye hablar de polos soberanistas, de aglutinar fuerzas, de acuerdo entre todos los independentistas, de la particularidad de Navarra, de la visión de país. Todas son vías que habrá que explorar. Pero será necesario que desaparezca la tutela de los terroristas porque para muchos abertzales resulta incompatible la estructuración a futuro de Euskal Herria con la tutela de las armas.
Las fuerzas nacionalistas españolas se sienten cómodas, políticamente hablando, con la situación actual de exclusión de una parte de los independentistas (con leyes antidemocráticas, pero en su mano está dar pasos para desactivar ese entramado jurídico) que les permite gobernar en Euskadi y Navarra. ¿tiene sentido que quieran cambiar las cosas si ya les va bien así? Eso sí, con la amenaza diaria del terrorismo, que no es algo baladí.
El día a día resulta muy frustrante, pero va siendo hora de hacer política real. Y dentro de esa política real será necesario dar pasos para superar la fractura social existente causada por la represión del Estado, por la negación del derecho a decidir y por la violencia terrorista.
Se ha pasado de una ocultación del sufrimiento de las víctimas del terrorismo a una exaltación que a veces equivoca lo que es reparar el dolor y reconocer la injusticia de esa pérdida de vidas con pretender que sus planteamientos ideológicos sean más legítimos que los de la mayoría de la ciudadanía de este pueblo. Además la brutalidad y el absurdo del terrorismo de ETA ha servido y sirve para justificar un sistema judicial español cada vez más represivo y castigador: intención de implantar de manera encubierta cadenas perpetuas, dispersión de presos que al castigo de la cárcel añade el castigo a las familias, ilegalizaciones, cierres de periódicos…
Tras la aparición del cadáver de Jon Anza se confirmó algo que se sospechaba que iba a suceder. Es necesario que se aclaren todos los hechos y que se depuren responsabilidades, caso de que las haya. Pero aún suponiendo que hubiera sido secuestrado, interrogado, torturado y asesinado, eso no convierte en legítimo el uso de la violencia. Es más, creo que demuestra lo contrario. Porque las posiciones que defienden que ha sido un crimen de Estado y las que defienden que no es así no buscan, en la mayoría de los casos, esclarecer los hechos, sino reforzar sus tesis. Pongo un ejemplo. Hace unos días Berria publicó un reportaje sobre la dura situación que sufren los familiares para visitar a presos de ETA y el otro día un emotivo artículo de opinión mostraba lo injusto de la dispersión y las situaciones que viven familiares y presos en una visita a la cárcel de Murcia. Pero ni el reportaje ni el artículo de opinión hacen una sola referencia a la causa por la que esas personas están en la cárcel. No sabemos si mataron a alguien, o lo secuestraron o lo extorsionaron. No sabemos si quemaron un cajero o insultaron a alguien. No sabemos si pasaban por allí o son víctimas de una acusación injusta. Y conste que la atrocidad del crimen por el que puedan estar en la cárcel no justifica en ningún caso que se deban imponer castigos añadidos al de estar en la cárcel.
Mientras todos sigan viendo la responsabilidad del otro en la situación que toca vivir a cada uno y se nieguen a reconocer las consecuencias, a menudo irreparables, de sus actos, este pueblo seguirá estando preso de estas circunstancias que le impiden avanzar hacia el objetivo común de la mayoría social, esto es, que se reconozca el derecho de la ciudadanía vasca a decidir. La decisión de ETA de abandonar las armas no traerá la independencia a Euskal Herria, pero no cabe duda de que ayudaría a abrir la agenda de las soluciones.

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El hipotético escenario en el que la Izquierda Abertzale Oficial se viera obligada a reaccionar frente a ETA no ha tardado en llegar. Poco importa que la muerte del gendarme francés no fuese una acción premeditada o que los miembros de la banda terrorista que cometieron el asesinato sean personas jóvenes y con un escaso entrenamiento. Lo que realmente importa es que ETA ha vuelto a matar.

Frente a ello lo deseable hubiera sido que la Izquierda Abertzale Oficial se hubiera desmarcado con claridad no del “grave hecho”, sino de la organización que lo cometió. Sin embargo, lejos, muy lejos de ello, la IAO ha emitido un comunicado en el que pretende diluir (aunque diga lo contrario) la gravedad de la muerte de una persona presentándola como un lamentable y fortuito incidente dentro de un conflicto en el que, además, parece haber una guerra limpia (la de ETA) y otra sucia (la de los Estados francés y español). Evidentemente, la muerte de Anza no tiene nada que ver con un intento de robo de varios coches de lujo por presuntos miembros de ETA y que terminó con un gendarme francés muerto, pero puestos a poner el ventilador, mejor que la mierda salpique a todos, para que la propia parezca menos.

No sé si el proceso que dice haber abierto la IAO es sincero o no, pero lo que sí parece es que no lo han impulsado por convicciones éticas y democráticas, sino como mucho por necesidades tácticas. Sólo de esa manera se puede entender que para la IAO lo acontecido haya sido algo achacable a la mala suerte. ¿Acaso creen que el robo a punta de pistola era un hecho justificable o que no debiera ser igualmente condenado?

Nada de todo esto es realmente nuevo, aunque los emplazamientos de la IAO a ETA a apoyar su iniciativa puedan hacernos creer que sí. Lo que ha cambiado es la necesidad de la IAO de que algo sea o pueda ser distinto. Sin embargo, la iniciativa sigue siendo débil y sigue dependiendo de lo que ETA decida hacer. Mientras no haya una condena firme, clara y sin excusas, nada habrá cambiado realmente. El tratar de diluir la importancia del hecho, el no condenar la muerte ni el robo me recuerdan demasiado a otras situaciones anteriores en que se terminó hablando de violencia de baja intensidad, un tipo de violencia que debía ser aceptado y tolerado por la sociedad mientras no hubiese muertes. Como ya dije en otra ocasión, la violencia ha impregnado totalmente las actitudes, las ideas, las posiciones ideológicas, las acciones tácticas, las maneras, las formas y el día a día de la izquierda abertzale oficial.

ETA sigue actuando por medio de la extorsión y del robo y la IAO parece que quiere mirar hacia otro lado. Pero, además, cuando se ha dado un caso de muerte, para ellos lo ocurrido no es sino un hecho lamentable. El comunicado de la IAO concluye con una frase que no tiene desperdicio: “Todos los agentes, especialmente Euskadi Ta Askatasuna y los Estados español y francés han de tomar compromisos claros y concretos respecto a dicho proceso”, es decir, a ese “proceso democrático” impulsado por la izquierda abertzale y que es democrático porque es el suyo, claro está.

Así pues, ya sabemos, todos deberíamos dar la razón a la IAO y aceptar su proceso, ya que si no lo hacemos todos tendremos parte de culpa cuando se produzca otro nuevo episodio que lamentar. Es increíble, además de otras muchas cosas. Sin embargo, hace ya mucho que se acabó el crédito de la IAO. Ya no sirven medias verdades ni medias condenas, no al menos en mi caso.

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Este próximo mes de agosto el Amejoramiento del Fuero navarro cumplirá 28 años. Tal vez para celebrarlo o tal vez por pura necesidad, el Gobierno de Navarra ha impulsado una reforma pequeña, breve y concisa, como corresponde —pensarán ellos— a la más amplia y más antigua autonomía de España.

Lo importante en este caso no es el qué, sino el cómo de la reforma, ya que nos muestra el verdadero rostro del navarrismo. El procedimiento llevado a cabo para la presente reforma, ya en pleno siglo XXI, ha seguido las mismas pautas, rancias y obsoletas, de hace 20 años.

Ahora, como entonces, se ha vetado la participación de un importante sector de la sociedad en las negociaciones. A principios de los años 80 el consenso alcanzado por UCD, PSOE, UPN y EKA dejó fuera de la comisión negociadora navarra a todos aquellos que no comulgaran con la versión oficial de Navarra (a quienes no compartieran la idea de Navarra consensuada por ellos, según la versión pública). A quien se excluyó realmente fue al nacionalismo vasco y, aprovechando el asunto FASA para resolver problemas internos en la UCD navarra) a Jaime Ignacio del Burgo.

En este año 2010, quienes se han sentido excluidos de la negociación representan a un abanico más amplio de sensibilidades políticas: NaBai, IUN, CDN y PP (donde, caprichos del destino, milita hoy en día Jaime Ignacio del Burgo).

El Gobierno de Navarra, sobre todo si es de UPN, se ve a sí mismo como único intérprete cualificado de la navarridad. El proceso de negociación de la reforma del Amejoramiento no era, según ha explicado García Adanero, el lugar ni el momento apropiados para que se manifestaran los partidos políticos. Estos podrán intervenir en la aprobación (por vía de lectura única) en las Cortes Generales y en el Parlamento de Navarra, dando un sí o un no a lo ya cocinado por otros.

Pero las similitudes del proceso actual con el que se siguió hace 20 años no acaban aquí. Hoy también el Amejoramiento (en este caso la reforma) se aprobará en las Cortes Generales en lectura única tratando de simular ese supuesto pacto sellado entre Navarra y España en 1841, un pacto de naturaleza —según afirman— jurídica, refrendado por la institución en que reside la soberanía popular (las Cortes) como mero formalismo, ya que el Pacto, el de verdad, se habría llevado a cabo entre los verdaderos sujetos históricos: Navarra y España, no el pueblo navarro y el pueblo español o la ciudadanía navarra y la ciudadanía española.

Hoy, como hace 28 años, el navarrismo (donde ya por entonces se había instalado el socialismo navarro) ha escenificado cuál es LA IDENTIDAD de Navarra y quiénes son sus intérpretes, obviando y marginando a quienes piensan diferente y, por si acaso, también a quienes piensan parecido.

El bien de Navarra debe prevalecer incluso contra el criterio de los navarros y navarras. Para evitar que éstos puedan equivocarse el Oráculo foral (el Gobierno de Navarra) debe permanecer a salvo, lejos del nacionalismo vasco. Ésta, y no la libertad, ha sido siempre y desde siempre la regla básica de todo buen navarrista. El respeto a la voluntad de los navarros se puede sacrificar cuando de lo que se habla es del ser de Navarra.

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Una semana más hemos asistido a un espectáculo lamentable ofrecido por los partidos integrantes de NaBai, especialmente EA y Aralar, ya que Batzarre y PNV al menos saben ser más discretos. Los dos principales partidos de NaBai se están empeñando en demostrar que son los únicos que realmente creen en el proyecto y tienen que pelear por mantener la coalición frente a la deslealtad del resto de compañeros de viaje. Es evidente que si todos los integrantes de NaBai quisieran seguir adelante no habría problema alguno y que si lo hay es porque lo que dicen no es verdad o porque son incapaces de llegar a un punto de entendimiento, lo cual diría muy poco de su capacidad de gestión y de negociación. Lo que se percibe desde fuera de los ámbitos de decisión de los partidos políticos es que el coste personal (ya que no sería cierto hablar en este caso de coste político) es tan alto a la hora de funcionar como un grupo de verdad que quienes dirigen esas fuerzas políticas prefieren tirar la toalla y que cada cual siga por su lado. De ese modo, la gestión política se simplificaría enormemente a la hora de que cada cual defendiera su particular punto de vista sobre la vida (aunque no fuese más allá de posiciones testimoniales sin opción alguna de modular la política navarra). Como resulta muy difícil vender esa realidad a la ciudadanía navarra, el problema se magnifica y se viste de insalvables discrepancias ideológicas.

El problema para los partidos es que el coste político está precisamente en no ir juntos. El coste político está en romper NaBai y concurrir a las elecciones de 2011 con cualquier otra formulación. La pelea de los partidos políticos de NaBai parece estar en ver cómo esquivar la factura que la ciudadanía navarra va a pasar al partido que se vea como responsable de haber destruido la única manera de cambiar Navarra. Aquí las acusaciones que se hacen entre ellos son las acostumbradas. Batzarre estaría por la labor de unirse a IU y a los descontentos del PSN para formar un “bloque de izquierdas” sin tener que ceder en cuestiones identitarias. La acusación en el caso de EA es la de haberse echado en brazos de Batasuna trabajando por la conformación de un “polo soberanista” que le saque del pozo en el que se encuentra en la CAV y de paso hacerle la pinza a Aralar, aunque para ello tenga que sacrificar NaBai. Aralar, tras los excepcionales resultados de la CAV y ante encuestas que le dirían que la mayor parte del voto nacionalista de NaBai se identifica con ellos, estaría tensando la cuerda para poder presentarse en solitario y ser “la fuerza nacionalista por excelencia en Navarra” con hasta 8 parlamentarios. Y en cuanto al PNV, como son pocos y de derechas, casi ni hace falta acusarles de nada.

Poco o nada importará el grado de verdad que exista tras cada una de estas acusaciones. La sensación de decepción instalada en tanta gente que creyó y apostó por NaBai empieza a convertirse en cabreo, un gran enfado para con los responsables de que Nafarroa Bai pueda desaparecer: los dirigentes políticos en su conjunto. Se habla ya desde hace mucho tiempo del distanciamiento de la clase política con respecto a la ciudadanía y la cada vez mayor desconexión existente entre unos líderes metidos en su pequeña burbuja del debate político y la sociedad real. Nunca hubiera creído que eso podía suceder en el nacionalismo vasco en Navarra y, desde luego, no en mi partido.

Tal vez alguien en Aralar, EA, PNV y Batzarre esté haciendo números respecto al coste electoral que pueda tener la ruptura de NaBai. Tal vez alguien esté haciendo encuestas para ver hasta dónde puede llegar la factura política en mayo de 2011. Evidentemente, el coste va a ser mayor para quien peor gestione la responsabilidad del fracaso, pero, ojo, va a ser grande para todos los integrantes de NaBai y va a ser demoledor para el proyecto nacionalista en Navarra y para las esperanzas que tantos teníamos de vivir en una Navarra mejor. Basta con salir a la calle y hablar con la gente para constatar este hecho y para ver que comienza a tomar forma con claridad una idea: que NaBai funciona y lo que no carbura son los partidos políticos.

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