Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Navarrismo’

Por Álvaro Baraibar, Fernando Mikelarena, Gregorio Monreal y Peio Monteano, publicado en Diario de Noticias de Navarra
[http://www.noticiasdenavarra.es/2011/08/27/opinion/tribuna-abierta/recuperar-navarra] 

EL discurso abertzale y vasquista en Navarra ha estado marcado en los últimos decenios por un llamativo abandono de elementos muy arraigados en el imaginario colectivo navarro. Desde los años de la transición a la democracia, en el proceso de concreción del Estado de las autonomías, las formaciones aber-tzales han interpretado, en cierta medida, que el fortalecimiento de lo navarro implicaba necesariamente un debilitamiento de las aspiraciones nacionalistas de cara a constituir un sujeto político común a las cuatro provincias. Si bien esta fórmula en virtud de la cual más Navarra era igual a menos Euskadi pudo tener tal vez su razón de ser a finales de los años setenta y principios de los ochenta, en el marco de los debates en torno a los Estatutos de autonomía, no parece que en pleno siglo XXI, con 30 años de andadura del Amejoramiento y del Estatuto de Gernika, esta correlación tenga la misma fuerza.

Durante todos estos años, el interés del abertzalismo se ha centrado en rescatar o construir imágenes identitarias netamente vascas que pudieran ser enarboladas frente a los símbolos de la navarridad oficial. El proceso de identificación de algunos de dichos elementos con una imagen esencialista de España durante el franquismo, unido al antivasquismo de determinadas formaciones políticas, han colmado de razones a quienes han defendido esta estrategia política y discursiva. El nacionalismo ha renunciado en cierta medida a debatir sobre las lecturas e interpretaciones que se han hecho desde el antivasquismo al respecto de qué era y qué significaba ser navarro y sobre cuáles eran las señas de identidad de la navarridad, llevando el debate, en algunos casos, o permitiendo que se llevara, en otros, a un enfrentamiento entre identidades contrapuestas.

Nunca han faltado argumentos para alejarse de lo que oficialmente se ha identificado como lo navarro debido a que quienes se han erigido como intérpretes de la navarridad han centrado su labor en construir Navarra frente a Euskadi, en oposición y negación de lo vasco. Sin embargo, ese proceso de monopolización de la identidad de Navarra por parte de determinadas formaciones políticas ha sido posible precisamente por la decisión del vasquismo y el abertzalismo de reivindicar Navarra desde una lógica y una dinámica propias, en muchos casos, de la Comunidad Autónoma Vasca. Esto ha sido así también (y se podría decir que especialmente) cuando se ha pretendido cambiar la mirada hacia una supuesta centralidad navarra, afirmando que la solución no estaba en que los navarros tomáramos conciencia de nuestra identidad de vascos sino en que los alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos comprendieran que son, en realidad, navarros.

Desde la transición a la democracia, el discurso y la acción política del abertzalismo y el vasquismo en Navarra se han llevado a cabo desde ópticas más centradas en Bizkaia, en un caso, y en Gipuzkoa, en otros. Ni tan siquiera el origen y componente netamente navarro de dos formaciones políticas que han liderado durante los últimos decenios el espacio abertzale en Navarra como EA y Aralar han conseguido frenar este hecho en la práctica, por mucho que sobre el papel haya habido avances importantes en cuanto al reconocimiento de la especificidad navarra.

Es evidente que el proceso de institucionalización de Navarra durante la Transición tiene importantes déficits de fondo y forma. La exclusión en las negociaciones de las fuerzas políticas ajenas al consenso navarrista, por un lado, y el esencialismo que se esconde en el hecho de que el Amejoramiento no se sometiera a referéndum, por otro, no son cuestiones menores. El proceso de aprobación del Amejoramiento evidencia cómo ciertos sectores políticos navarros creen que la identidad queda fuera del ámbito de lo político, de la opinión, y lo llevan al mundo de las esencias, de lo inmutable, de lo que no es opinable ni se puede someter a un referéndum. Sin embargo, no es menos cierto que el Amejoramiento garantiza también el respeto de la foralidad navarra por parte del Estado y que esa foralidad no es o no tiene que ser necesariamente la que afirma ese antivasquismo, vestido de navarrismo.

Si queremos avanzar no podemos seguir cometiendo el mismo error que achacamos a otros. No podemos negar la realidad y excluir de nuestra idea de la navarridad aquellos elementos que también la conforman y de los que se ha apropiado el llamado navarrismo. Llevemos el debate sobre la navarridad a claves democráticas de respeto a la voluntad de la ciudadanía navarra y saquémoslo de una estéril espiral de negaciones que a lo único a lo que lleva es a mantener la actual situación de exclusión de una parte de los navarros y navarras.

Esa recuperación de la navarridad a la que nos referimos no debería limitarse a aspectos meramente simbólicos como la exhibición de la bandera de Navarra en actos culturales y políticos del abertzalismo navarro (una bandera, por otro lado, convenientemente modificada para evidenciar el rechazo de la oficial, todavía contemplada como un símbolo españolista). Sin despreciar para nada el valor de los símbolos, el verdadero cambio de perspectiva requeriría situar a la Navarra real en el centro del discurso y de la acción, sin renuncias, sin dejar de trabajar por esa o esas Navarras imaginadas y deseadas, pero entendiendo que habrá ocasiones en que lo más conveniente para los intereses de nuestra comunidad seguirá caminos diferentes de los de la Comunidad Autónoma Vasca.

La realidad sociológica y política de Navarra exige esfuerzos importantes a la hora de tender puentes y buscar puntos de encuentro entre diferentes. Ese es el reto que la ciudadanía navarra ha lanzado en las últimas elecciones forales, y en él el abertzalismo y el vasquismo navarros tienen mucho que aportar desde la voluntad de confluir y de construir desde la diversidad. Es necesario aceptar la pluralidad de Navarra y su especificidad dentro de Euskalherria como punto de partida. Mientras la respuesta a nuestros problemas siga centrada en dinámicas ajenas a Navarra y mientras se busque la solución en el alejamiento entre diferentes y la concentración de los abertzales y vasquistas frente a los que no lo son, el cambio en nuestra comunidad no será posible.

Read Full Post »

Hace unos días, Yolanda Barcina hizo unas declaraciones sobre los festejos taurinos que le han supuesto algún que otro tirón de orejas incluso de medios cercanos como el propio Diario de Navarra. La alcaldesa de Pamplona y líder de UPN se permitió afirmar que quien no defienda la tradición taurina de Navarra “no defiende verdaderamente nuestra tierra”. Creo que puede ser excesivo pensar que se trate de unas declaraciones medidas que pretendan dar a Barcina una mayor notoriedad (por aquello de que una por una que hablen de mí, aunque sea bien) visto que no recupera la ventaja que tiene Uxue Barkos en todas las encuestas del CIS y previendo que tampoco su recorrido por las fiestas patronales de las distintas localidades navarras le vaya a dar demasiados réditos.

Siempre ha creído que la identificación de las corridas de toros con cuestiones identitarias de la idea de España, y de Navarra en este caso (de las “tradiciones de la tierra” como dicen algunos), respondía más a intereses del nacionalismo español que a necesidades del nacionalismo catalán, y es ahí donde hay que ubicar las palabras de Barcina. Ella, como dirigente de UPN, y candidata a ser la Presidenta de la Comunidad tiene claro qué es lo que deben pensar los navarros y navarras de bien y cuáles son las tradiciones buenas y cuáles las no tan buenas o contaminadas. No es algo nuevo en Barcina, sino que responde a una manera de pensar muy propia del navarrismo, muy aficionado desde hace muchas décadas a fijar cuál es el discurso oficial sobre la identidad de Navarra marcando una frontera entre buenos navarros y malos navarros, entre personas de bien y “revolvedores”.

Se trata de una actitud muy propia de viejos nacionalismos y que el navarrismo (como buen nacionalismo español excluyente que es) ha perfeccionado desde sus años de gloria bajo el régimen franquista. Las palabras de Barcina me volvían a traer a la cabeza algo que escribí con motivo de la última reforma del Amejoramiento que se ha llevado a cabo:

“Hoy, como hace 28 años, el navarrismo […] ha escenificado cuál es LA IDENTIDAD de Navarra y quiénes son sus intérpretes, obviando y marginando a quienes piensan diferente y, por si acaso, también a quienes piensan parecido.

El bien de Navarra debe prevalecer incluso contra el criterio de los navarros y navarras. Para evitar que éstos puedan equivocarse el Oráculo foral (el Gobierno de Navarra) debe permanecer a salvo, lejos del nacionalismo vasco. Ésta, y no la libertad, ha sido siempre y desde siempre la regla básica de todo buen navarrista. El respeto a la voluntad de los navarros se puede sacrificar cuando de lo que se habla es del ser de Navarra”.

Estas palabras sirven para explicar las declaraciones de Barcina porque lo que ella ha dicho no es sino un ejemplo más del verdadero sentido que el navarrismo da a la palabra “libertad”: hacer lo que se debe hacer siguiendo las directrices que marca la verdadera y única identidad de Navarra (y/o España). Más vale que les tenemos a ellos para decirnos qué, cómo y cuándo hacer, no fuese que, perdido el rumbo, nos diera por cometer el tremendo pecado de pensar algo distinto.

Read Full Post »

El Mundial de Fútbol ha ido más allá del carácter deportivo y se ha convertido en un acto atávico que ha sacado a la calle al nacionalismo español más rancio de los últimos años. Escuchar la rabia con la que se ha celebrado por muchos la victoria deportiva ha resultado muy ilustrativa. Ser la mejor selección de fútbol nos ha devuelto al estatus de nación universal. Que el G20 se prepare a los regates españoles y que los alemanes y franceses dejen de tocarnos las narices con sus imposiciones económicas, porque en fútbol les hemos meado al ojo.

¿Exagero?

Vivimos días de exaltación nacionalista. Resulta que el Tribunal Constitucional en lugar de la toga se ha vestido con la camiseta de la roja y cual forofo periodista deportivo de la SER ha decidido que Cataluña no es una nación y que el catalán como mucho es igual al castellano, que es la lengua única de toda la nación española.

La próxima virreina de Navarra ha decidido alterar el programa oficial de las fiestas de Sanfermin y ha autorizado, ¿y financiado?, que en el corazón de la ciudad se instale una pantalla gigante para ver la semifinal y la final del Mundial. Aparte de la falta de respeto al programa y a la propia fiesta, el objetivo claro ha sido convertir la fiesta popular en una exaltación nacionalista. Todos sabemos que era posible ubicar dicha pantalla en otro lugar, como por ejemplo la plaza del Baluarte, cerca de su amado Corte Inglés. Y ya veis que no soy tan malicioso como las autoridades municipales que sin ningún rubor ubican la fiesta de la escuela pública en euskera en Trinitarios.

Un político del PP vasco decía en una radio que la victoria española ha supuesto una especie de salida del armario de muchos ciudadanos vascos que no se atrevían a exponer su identidad española y su bandera en público. Habrá que decir que tienen más suerte que muchos ciudadanos navarros que tienen prohibido exhibir en las instituciones una de sus banderas, la ikurriña, y que en la calle es perseguida, tal y como se pudo ver que les sucedió a unos jóvenes que intentaron sacar la ikurriña en la plaza consistorial el día del Txupinazo, o el veto a un grupo de danzas de Altsasu por portar una ikurriña. Ya se sabe, no hay que politizar la fiesta

¿Hay que celebrar que España haya ganado el Mundial de Fútbol? Pues sí, ha jugado bien y se lo ha merecido. Ahora bien, el resto del lote está haciendo infumable la situación. La E de PSOE hace referencia a Español, pero un partido que argumenta que en la sociedad el referente es la ciudadanía y no la lengua o la nación o la bandera acaba de quitarse la careta. La crisis le está jugando una mala pasada a un Gobierno débil y sumiso al capitalismo más salvaje. Pero en lugar de buscar el apoyo en sus bases sociales parece que ha decidido pasar al PP por la derecha.

¿Es posible parar esta marea rojigualda, en lo que va más allá del deporte? En el conjunto de España la verdad es que no lo sé pero en Euskal Herria sí es factible. En primer lugar hay que aceptar esta realidad y empezar a hacer política de emergencia. Es necesario que todos aquellos que vemos Euskal Herria como una nación abierta, solidaria y respetuosa con todos los derechos humanos y defensora de la legitimidad de todos los proyectos políticos, nos pongamos las pilas y hagamos nuestros deberes. Una alternativa política estructurada en la pluralidad, el respeto a la vida y que aceptando la realidad institucional defienda un proyecto político integrador tiene alguna posibilidad de liberarnos de este corsé que cada vez ahoga más.

Una alternativa política que se centre en la diferencia, en la construcción de polos soberanistas sin que se haya clarificado aún qué pasa con la violencia, tiene su clientela, tal y como se ha podido ver en la manifestación de San Sebastián del 10 de julio. Pero su margen de maniobra ya lo conocemos. No hay más que leer el escrito publicado en Diario de Noticias y firmado por tres representantes de la izquierda abertzale tradicional. Aunque mucho de lo que dicen pueda ser razonable, siguen con sus castillos en el aire y dando lecciones a los demás. Pero mientras no den todos los pasos previos el resto de planteamientos queda neutralizado. Y, en lugar de potenciar sus planteamientos políticos, debilitan las posibilidades de cambio y refuerzan a los de siempre.

Read Full Post »

Este próximo mes de agosto el Amejoramiento del Fuero navarro cumplirá 28 años. Tal vez para celebrarlo o tal vez por pura necesidad, el Gobierno de Navarra ha impulsado una reforma pequeña, breve y concisa, como corresponde —pensarán ellos— a la más amplia y más antigua autonomía de España.

Lo importante en este caso no es el qué, sino el cómo de la reforma, ya que nos muestra el verdadero rostro del navarrismo. El procedimiento llevado a cabo para la presente reforma, ya en pleno siglo XXI, ha seguido las mismas pautas, rancias y obsoletas, de hace 20 años.

Ahora, como entonces, se ha vetado la participación de un importante sector de la sociedad en las negociaciones. A principios de los años 80 el consenso alcanzado por UCD, PSOE, UPN y EKA dejó fuera de la comisión negociadora navarra a todos aquellos que no comulgaran con la versión oficial de Navarra (a quienes no compartieran la idea de Navarra consensuada por ellos, según la versión pública). A quien se excluyó realmente fue al nacionalismo vasco y, aprovechando el asunto FASA para resolver problemas internos en la UCD navarra) a Jaime Ignacio del Burgo.

En este año 2010, quienes se han sentido excluidos de la negociación representan a un abanico más amplio de sensibilidades políticas: NaBai, IUN, CDN y PP (donde, caprichos del destino, milita hoy en día Jaime Ignacio del Burgo).

El Gobierno de Navarra, sobre todo si es de UPN, se ve a sí mismo como único intérprete cualificado de la navarridad. El proceso de negociación de la reforma del Amejoramiento no era, según ha explicado García Adanero, el lugar ni el momento apropiados para que se manifestaran los partidos políticos. Estos podrán intervenir en la aprobación (por vía de lectura única) en las Cortes Generales y en el Parlamento de Navarra, dando un sí o un no a lo ya cocinado por otros.

Pero las similitudes del proceso actual con el que se siguió hace 20 años no acaban aquí. Hoy también el Amejoramiento (en este caso la reforma) se aprobará en las Cortes Generales en lectura única tratando de simular ese supuesto pacto sellado entre Navarra y España en 1841, un pacto de naturaleza —según afirman— jurídica, refrendado por la institución en que reside la soberanía popular (las Cortes) como mero formalismo, ya que el Pacto, el de verdad, se habría llevado a cabo entre los verdaderos sujetos históricos: Navarra y España, no el pueblo navarro y el pueblo español o la ciudadanía navarra y la ciudadanía española.

Hoy, como hace 28 años, el navarrismo (donde ya por entonces se había instalado el socialismo navarro) ha escenificado cuál es LA IDENTIDAD de Navarra y quiénes son sus intérpretes, obviando y marginando a quienes piensan diferente y, por si acaso, también a quienes piensan parecido.

El bien de Navarra debe prevalecer incluso contra el criterio de los navarros y navarras. Para evitar que éstos puedan equivocarse el Oráculo foral (el Gobierno de Navarra) debe permanecer a salvo, lejos del nacionalismo vasco. Ésta, y no la libertad, ha sido siempre y desde siempre la regla básica de todo buen navarrista. El respeto a la voluntad de los navarros se puede sacrificar cuando de lo que se habla es del ser de Navarra.

Read Full Post »

20091027_antivasquismoDesde las posiciones políticas defendidas por personas como Víctor Pradera y otros, el navarrismo se ha ido consolidando como una variante del nacionalismo español con una fuerte dosis de anti-vasquismo. Podríamos poner numerosos ejemplos de los años 20 y 30, antes de la Guerra Civil; muchos más todavía de los años 40, 50, 60 y 70, en pleno franquismo; de los 80 y 90, ya en plena democracia; o también de esta primera década del siglo XXI.

El último ejemplo lo podemos encontrar en las críticas vertidas desde Navarra, concretamente desde el PP navarro y desde UPN, al acuerdo alcanzado entre PSOE y PNV para que las Ikastolas navarras se beneficien de 2 millones de euros ante el anunciado recorte de fondos para este fin del Gobierno Vasco de Patxi López. Es curioso ver cómo quienes afirman defender a los navarros critican que otros consigan fondos que ellos ni han podido ni han querido pelear en Madrid.

La crítica podría ser justificable en el caso del PP porque se trata de una fuerza enfrentada al PSOE en todo, especialmente cada vez que llega el debate en torno a los Presupuestos Generales del Estado. Pero es cuando menos curioso ver cómo la crítica llega también desde UPN, en boca, sobre todo, de su diputado, Carlos Salvador (y también de su portavoz en el Parlamento de Navarra, Carlos García Adanero, aunque con matices forales).

A pesar de la supuesta colaboración existente entre UPN y PSN-PSOE (evidente para tantas cosas) ha tenido que ser una fuerza como el PNV la que ha negociado y conseguido 2 millones de euros destinados a mejorar la educación en Navarra. El PNV, una fuerza política que ha sido enviada a la oposición por el PSE-PSOE, ha tenido la capacidad de negociar con los socialistas en Madrid, mientras que UPN, que se mantiene en el poder en Navarra gracias al PSN-PSOE no ha tenido los mismos reflejos y se contenta con poder sacar adelante sus presupuestos en Navarra. Es más, quien ha alcanzado el acuerdo ha sido el PSOE de Madrid, porque si hubiera sido por el PSN tampoco se habría conseguido nada. Para dar un toque de color al tema, Miguel Sanz, el gran defensor dentro de UPN de los acuerdos con el PSN, se alegraba de la noticia a pesar de lo que su compañero decía en Madrid.

Sin embargo, la actitud de PP y UPN al respecto de la enmienda pactada por PNV y PSOE evidencia algo más que la total falta de interés de ambas formaciones por el euskera, por la educación en euskera y por los navarros que optan por este modelo educativo. La crítica a la enmienda se ha vestido con el ropaje navarrista de una injerencia del nacionalismo de la CAV sobre competencias forales como la Educación pero, en realidad, no es sino una muestra de ese sentimiento anti-vasco de un navarrismo que prefiere perder los 2 millones de euros antes de que estos se destinen a las Ikastolas navarras.

Un sentimiento anti-vasco (alimentado por el terrorismo durante décadas) que ha dirigido la política navarra de UPN en las últimas legislaturas, que ha servido de excusa para la expulsión de CDN del Gobierno Foral y que UPN no consigue maquillar a pesar de que se ha puesto de manifiesto que la sociedad navarra no le sigue por ese camino. Un sentimiento que, no obstante, parece que puede todavía dar votos y decantar a un cierto sector de votantes hacia PP o UPN.

Read Full Post »

20091003_hojaderuta_navarri

Como se suele decir, en esta vida más que casualidades lo que hay son causalidades y en política especialmente. En lo que llevamos de legislatura estamos asistiendo a lo que podría considerarse como la hoja de ruta del navarrismo o del regionalismo navarrista para blindar a Navarra o más bien para blindarse a sí mismos. En estos dos años se han ido sucediendo una serie de acontecimientos que nos llevan a pensar en una perfecta puesta en escena de un amplio acuerdo entre UPN y PSN.

El primer encargado de generar ese nuevo escenario político en Navarra fue UPN. Primero llegó la ruptura con el PP, hace escasos días la expulsión de CDN del Gobierno Foral y, al mismo tiempo, pudimos oír cómo UPN acusaba a NaBai de una supuesta radicalización, utilizando nuevamente la excusa de la violencia terrorista. En el segundo acto de esta tragi-comedia el papel protagonista le correspondió al PSN, fiel cumplidor de ese seguidismo que le ha caracterizado desde hace muchos años. Así, en un intento de marcar distancias con NaBai, lanzó la misma acusación de radicalismo y advirtió de que la actitud de la coalición traería consecuencias.

No soy de los que creen en las teorías de la conspiración porque no suelen ser sino explicaciones simplistas y facilonas de realidades siempre mucho más complejas. Por otro lado, dudo mucho de la capacidad de los dirigentes de UPN y PSN para trazar un plan de este tipo a medio y largo plazo. Sin embargo, da la sensación de que todo esto lleva a un tercer acto, un desenlace trágico (o cómico, según se mire) en el que, tras una ruptura formal del PSN con NaBai en los Ayuntamientos en que todavía no se ha producido el divorcio, UPN y PSN se prometan amor eterno y fidelidad, en lo bueno y en lo malo, siempre y cuando los próximos resultados electorales no tengan nada que decir.

Parece claro que la ruptura de UPN con PP y CDN no se debe a ningún calentón de nuestro Presi ni son tampoco medidas suicidas dirigidas a descomponer la derecha navarra. Se trata más bien de daños colaterales en una estrategia dirigida a seguir en el poder y a impedir que los nacionalistas lleguen al Gobierno de Navarra. A Miguel Sanz la suma de UPN+PP+CDN no le daba para seguir gobernando y no le quedaba otra que buscar al PSN para, al mismo tiempo, evitar que éste pudiera tener la tentación de acceder al Palacio de Diputación apoyándose en NaBai.

El mapa político en Navarra ha cambiado completamente con respecto a lo que cada cual defendió en 2007 (salvo en los casos de NaBai e IU) y tanto cambio exige que cada partido explique a su electorado la nueva situación. UPN tiene que reafirmar a sus votantes con la mirada puesta en dos rivales. Por un lado, debe cuidar a la derecha antinacionalista, anti-Zapatero y anti-todo lo que no sea lo que ellos afirman. Se trata de un sector que no ve con buenos ojos la colaboración con los socialistas. Pero, por otro lado, debe cuidar a un electorado de centro que puede verse atraído por un PSN alejado de tentaciones filo-nacionalistas. Un excesivo cuidado de UPN para con unos puede debilitarle en el otro flanco.

Al PSN, por su parte, le ocurre algo similar. Toda su apuesta parecía basarse en debilitar a UPN para pasar a ser la primera fuerza forzando la ruptura de la derecha navarra y ganándose al sector moderado y de centro que pudiera quedar en CDN y UPN. Sin embargo, un giro al centro y, sobre todo, el seguidismo de las políticas de la derecha pueden reactivar a los socialistas descontentos que habían iniciado un movimiento de regeneración del socialismo.

PSN necesita, en este escenario, argumentos para defender la imposibilidad de llegar a acuerdos con NaBai, única alternativa real para un gobierno sin los regionalistas. El guión se lo ha escrito una vez más UPN y de ahí las acusaciones de radicalización de NaBai, tal y como ya dijeron hace un tiempo Sayas y compañía.

Habría que pedirle a Miguel Sanz que volviera a darnos una clase magistral sobre el reparto del pastel navarrista ahora que las fuerzas que se lo disputan son 4, más aún, teniendo en cuenta que dos de ellas eran hasta hace poco sus compañeras de viaje y tal vez estén un tanto molestas por haber sido borradas de la foto de los elegidos.

Read Full Post »

20090619_UPN_PPN_PSN

Parece que los resultados de las elecciones europeas en Navarra siguen teniendo sus secuelas. El apoyo mayoritario de los votantes de UPN a la lista del PP no ha sentado nada bien en el seno del partido regionalista. Mientras Miguel Sanz trataba de hacer un análisis peculiar del castigo navarro al PP, Yolanda Barcina debía estar pensando que se había equivado al optar por UPN como caballo ganador en la carrera hacia la presidencia del Gobierno de Navarra.

Era difícil calcular la fuerza que podía tener un partido como el Popular en Navarra disputándose un espacio con una fuerza consolidada como UPN. Sigue siéndolo, pues no está nada claro cuántos de los votos cosechados el 7-J mantendrá el PPN en unas elecciones locales y forales donde el componente identitario de la navarridad y la foralidad promete ser protagonista de primer orden.

Tras muchos años de entendimiento entre regionalistas y populares, UPN decidió romper con el PP y pactar con el PSN. Todo con tal de mantenerse en el poder. Tal vez pensaron que controlaban Navarra de tal modo que un partido como el PP tenía escaso recorrido. Tal vez se sintieron seguros visto el ascenso de UPN desde 1978, frente al estancamiento de la antigua AP, así como el fracaso de otros intentos como la UDF… Lo que está claro es que no valoraron suficientemente los peligros de no presentarse a unas elecciones dejando huérfano a su electorado y no se dieron cuenta del todo de la capacidad de arrastre del bipartidismo, del enfrentamiento entre derechas e izquierdas, entre PP y PSOE a nivel del Estado.

En esta situación, la actual directiva del PSN ha visto la oportunidad de ganar protagonismo. Ante el estancamiento de los socialistas, incapaces de crecer y atraerse a más votantes hacia sus siglas (por culpa en buena medida del entreguismo a la derecha en la presente legislatura así como en las anteriores), el PSN confía en parecer más grande a base de debilitar a UPN. Posiblemente esperen que la división del centro-derecha navarro genere un escenario en el que el PSN supere en votos a UPN y que sean los regionalistas los que les devuelvan el favor colocando a un socialista como presidente del Gobierno de Navarra.

Sin embargo, los resultados de las elecciones europeas y las declaraciones de Yolanda Barcina hacían pensar en que los regionalistas podían estar replanteándose la recomposición del pacto con los populares. Es la lectura que parecía hacer Yolanda Barcina, aunque la interpretación de Miguel Sanz fuese distinta.

Por ello, para los socialistas, el rival a batir es Yolanda Barcina, y no solo en las elecciones, sino también en la disyuntiva interna que pueda plantearse en UPN entre los que sean más partidarios de recomponer el pacto con el PP y no arriesgarse a ver la fuerza que puedan tener regionalistas y populares presentándose por separado y quienes quieran romper definitivamente con la formación dirigida por Rajoy y jugar el partido en casa, entre regionalistas y socialistas, confiando en que el PP no sea más de lo que han sido otras formaciones como AP, UCD, CDS o CDN.

En ese contexto es donde hay que interpretar el acuerdo al que han llegado NaBai y PSN para reprobar a Yolanda Barcina si en el plazo de dos meses no destituye al jefe de la policía local, Simón Santamaría. A lo largo de los últimos días ha habido varias comparecencias de cargos del PSN advirtiendo a Barcina de que si seguía haciendo guiños al PP estaría poniendo en serio peligro el acuerdo UPN-PSN. Veremos hacia dónde nos conducen estos movimientos de unos y otros a la hora de marcar terreno en el reparto del voto navarrista. De momento todo indica que no son sino avisos para que nada cambie y todo siga igual. No parece que el acuerdo de gobierno corra peligro, el margen de maniobra de Yolanda Barcina en UPN ya es otra cosa.

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: