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Archive for 21 febrero 2011

Hace unos días podíamos leer en Diario de Noticias un artículo que no tiene desperdicio, como muestra del pensamiento y la reflexión de Batasuna sobre la realidad actual y sobre el papel que ha jugado la violencia en la historia de este país.

El autor pretende hacernos creer a quienes no pensamos como él que el rechazo de la violencia plasmado en los estatutos de Sortu no es lo que el sector duro de los batasunos dice (es decir, una bajada de pantalones) ni rompe con lo que Izquierda Abertzale Oficial ha defendido desde su nacimiento. En realidad, en opinión del autor del texto, Sortu no representa una contradicción para la Izquierda Abertzale Oficial, ni es una rendición ni un reconocimiento de los errores cometidos durante tantos años en los que la violencia ha sido comprendida, justificada y legitimada. Se trata de cambiar para que nada cambie.

La Izquierda Abertzale Oficial siempre tiene razón, eso es algo de lo que nunca se duda. Por tanto, quienes nunca apostaron por la violencia a la hora de hacer política o quienes hace ya 10 años reconocieron el error de haber creído que la violencia podía solucionar algún problema se equivocaron. No era ni el tiempo ni la forma correctas de dar el paso. Había que esperar a que a los dirigentes de la Izquierda Abertzale Oficial, Zumalacárreguis del presente, dieran la orden de dejar las armas. Mientras eso no llegara, el que rompiera la disciplina cometiendo el terrible pecado de pensar por sí mismo, era un traidor, un buitre, un vendido al poder, un mal patriota que se humilla ante la injusticia del Estado opresor, un cómplice de torturadores y represores que en lugar de luchar acepta leyes injustas, un aliado de Rubalcaba, y tantas y tantas lindezas como hemos podido escuchar en los últimos años.

La IAO pretende tener razón incluso cuando de la noche a la mañana pasa a decir lo contrario de lo que ha dicho siempre. Somos los demás los que, como de costumbre, estamos equivocados. Su mensaje tiene, además, la capacidad de dar forma e insuflar vida a las ideas en el momento en el que son verbalizadas por los profetas de la Izquierda Abertzale Oficial. Poco importa que alguien antes que ellos ya haya dicho que la violencia no conduce a nada o que alguien haya creado una alternativa política de izquierdas y abertzale (es decir, NaBai). Para un verdadero batasuno todas las ideas son falsas o carecen de utilidad hasta que son ellos quienes las proponen. A partir de ese momento se convierten en una verdad absoluta e incuestionable que todos debemos aplaudir, haciendo palmas con las orejas y agradeciendo el esfuerzo y la generosidad de la Izquierda Abertzale, frente al partidismo y el sucio interés del resto del mundo.

Batasuna no escucha la opinión de los demás, no piensa en llegar a acuerdos con los demás, no reconoce que haya nadie aparte de ellos porque no son capaces de respetar al diferente. La IAO carece de verdaderos principios democráticos y se dedica a hacer política desde el ejercicio de su particular violencia y eso es algo que no ha cambiado ni tiene pintas de que vaya a cambiar, pase lo que pase con ETA. Esa es la Izquierda Abertzale Oficial con la que algunos han pactado y a la que otros creen estar obligados a escuchar y mirar de reojo, dándole un protagonismo que ni tienen ni merecen.

Estoy convencido de que a medio plazo, tras la desaparición de la violencia terrorista, habrá un pequeño partido antisistema (como en todos los países del mundo occidental). Eso y no otra cosa es lo que representa Batasuna, distorsionado, cómo no, por la violencia terrorista (y todo lo que esa violencia ha provocado). El gran error que algunos están cometiendo y al que otros se ven impulsados por inercias o viejas querencias es pensar que el camino de la supervivencia está en Batasuna, sin darse cuenta de que Batasuna (o Sortu) son el pasado y no el futuro, sin comprender que la cultura política a la que responde Batasuna no tiene recorrido en la Europa del siglo XXI, sin comprender que Batasuna no es sino un callejón sin salida.

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Hainbat kolektibok eskaera hau egin dute, euskaldunak bizitza publikoan euskaraz bizi behar duela eta medioetan elkarrizketak egiten bazaizkie euskaraz hitz egin behar dutela euskaldunak direlako. Jarrera hau positiboa da euskara agerian agertzeko aukera bakarra baita. Bestela euskaldunaren elebitasunak euskara ikustezin bilakatzen du. Apostu sendoa eta epe luzera eraginkorra. Eta euskaldunok bigarren erronka dugu, euskaraz ez dakienaren aurrean normaltasuna transmititzea, bere jarrera aurkakoa bilaka ez dadin.

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Quede, en primer lugar, claro el concepto. La izquierda abertzale oficial (en adelante IAO) nunca debió ser ilegalizada. Es un deber democrático que Sortu sea legal, además de una medida absolutamente necesaria para la normalidad política de Euskal Herria.
Y porque además algunos queremos ejercer el derecho a no votarles. Efectivamente, celebraré su legalización y celebraré poder no votarles. Porque tan democrático es que se presenten como no votarles. Puede parecer obvio, pero después de la parafernalia de estos días parece que todos los que nos identificamos como abertzales les debemos pleitesía ya que su presunta opción exclusiva por las vías políticas es el paso definitivo a la independencia, y que quien no les vote impedirá llegar a la tierra prometida del cambio que se está iniciando.
Si el final de todo esto trae como consecuencia la desaparición de ETA, dicho cambio no será pequeño, sobre todo para las víctimas y personas amenazadas. Ahora, si creen que como reconocimiento a “este paso histórico” partidos como UNP, PP y PSOE van a caer del caballo y dejarles paso, pues entonces que esperen sentados. Basta leer las opiniones de algunos de sus portavoces habituales o de articulistas del periódico oficial de la IAO para saber que no pretenden ser uno más sino que vuelven por sus fueros a recuperar un espacio que consideran propio en exclusiva. Aunque sea a pesar de retrasar sine die la posibilidad de impulsar políticas de izquierda respetuosas con la pluralidad política, social, lingüística y cultural de Euskal Herria.
Y quiero ejercer mi derecho a no votarles porque sigue sin gustarme lo que transmiten y porque en casi todo lo que dicen siguen mostrando que lo suyo es aplicar la doble vara de medir.
Si se hace una manifestación en Bilbao en defensa de los derechos de los presos de ETA nos dicen que es justo lo que se denuncia (que lo es), pero si se hace en Madrid convocada por las víctimas del terrorismo entonces oímos que lo que se quiere es boicotear el proceso (que se quiere). Pero se quiere boicotear no porque sean la alternativa que este pueblo abrazará sin duda, sino porque evidenciará las carencias de un Estado que teme más a lo que el pueblo vasco democráticamente pueda decidir que a lo que las pistolas y el asesinato puedan pretender. Y las pistolas han sido mordaza para la expresión popular.
Si un medio de comunicación toma partido por las víctimas de ETA y su línea editorial critica la posible legalización de Sortu, se les acusa de extrema derecha (que muchos lo son) y de utilizar el dolor para entorpecer el proceso. Si un medio de comunicación cuenta la grave situación de los presos de ETA y otras personas detenidas por sus ideas políticas, entonces se está dando voz a los sin voz y se está haciendo justicia.
Si se habla de víctimas, la IAO dice que las dos partes han tenido víctimas. Pero olvidan algo básico. Las personas asesinadas por ETA no han elegido ser de un bando. Alguien les ha acusado y ejecutado sin derecho a juicio y sin posibilidad de vuelta atrás. Y debe quedar bien claro que ese alguien no actuaba en nombre del pueblo vasco. Habrá que perdonar y no imponer castigos añadidos al de los delitos cometidos. Pero alguien deberá reconocer que lo hizo y mostrar su arrepentimiento.
Que el Estado cometa excesos y actuaciones totalmente condenables no convierte en buena la actuación terrorista de ETA. Al igual que el terrorismo de ETA no puede ser excusa para no denunciar esos abusos. Porque para que un país sea democrático debe estar absolutamente excluida toda práctica que no sea democrática. No se pueden cerrar periódicos o detener personas por sus ideas o torturar a los detenidos.
Se dice que los partidos abertzales como PNV, Aralar o EA (aunque éste último ya no, de momento) son colaboradores necesarios en la estrategia de Rubalcaba al sustentar de hecho la Ley de Partidos. Ellos presentan unos estatutos impecables y totalmente ajustados a la Ley de Partidos y dicen que están en contra de la Ley de partidos, como lo estamos los demás. En ellos es coherencia en los demás es traición.
Cuando desde los partidos de Nabai se le dice a EA que decida dónde está se acusa de veto porque Aralar está vendido en Navarra al PNV. Pero cuando ellos vetan a otras personas es por higiene democrática y de izquierdas.
Y hablando del PNV. Hasta hace poco decían que Lokarri, igual que Elkarri en su momento, era una herramienta del PNV para debilitar a la IAO. Pero cuando Lokarri presta su imagen y recursos para presentar a Sortu, nadie se acuerda de esa conexión.
Están cerca los tiempos en que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Sortu… dejarán de ser tema de conversación y puede que sea objeto de estudio de historiadores. Está cerca la hora en que dejemos de hablar sobre ellos y de que empecemos a hablar con ellos. Se podrá hablar sobre lo que se comparte y sobre lo que se discrepa. Y se llegará a acuerdos en lo que se comparte y se buscarán puntos de encuentro en lo que no se comparte. Ése será el momento de mostrar el verdadero potencial. Ahora bien, el camino hasta ahí es largo y el tiempo que transcurra en recorrerlo dependerá de la disposición para asumir que son uno más y de la capacidad que tengan para respetar sin querer vencer o imponer.

P.S. Si alguien quiere un baño de realidad de la mentalidad que a día de hoy se respira en la IAO, puede leer el artículo de un cualificado intelectual del abertzalismo navarro publicado en Diario de Noticias el 16 de febrero de 2011, titulado Ahí se queda Lerín. Lo malo no está en que alguien exprese como algo actual mensajes del siglo XIX. El problema es que parece estar convencido de que por su pluma habla el pueblo y que expresa una idea compartida por el conjunto de la sociedad, quiera o no. ¿Hay que dejarles que ocupen un espacio que no les corresponde? Evidentemente no. Muchas personas están decepcionadas con la división de Nabai, pero lo que no es posible es que por el desencanto ocupen un espacio político mayor al que les corresponde. Nabai tiene dos responsabilidades ahora, hacer realidad el cambio político en Navarra e impedir que el nacionalismo más sectario consiga engatusarnos.

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El penúltimo paso

Que los de EA no se aclaran está cada día más claro. La justificación para estar en la procesión y repicando es cercana a lo inverosímil. Resulta difícil argumentar que para Navarra su lugar es Nabai y al mismo tiempo pretender configurar un polo soberanista con Batasuna con unos objetivos que cuestionan la existencia de Nabai y que vuelven a la tabla rasa de proyectos nacionales que no toman en consideración la realidad política y social de Euskal Herria y su pluralidad.
Por otra parte, la apuesta política de Aralar para crear una propuesta política, civil y democrática ha sido uno de los pilares de la revisión por parte de Batasuna de su estrategia. Además, junto con los demás integrantes de Nabai, ha realizado un ejercicio de realidad, esto es, solo es posible conseguir cambios políticos desde el reconocimiento de la realidad y llegando a acuerdos con los agentes políticos que tienen presencia en Euskal Herria.
Pero el miedo de EA a la desaparición y el miedo de Aralar a perder su posición, pueden ser la antesala de un harakiri anunciado. EA debe asumir que Batasuna aún no está preparada ya que además de obtener la legalización que en justicia le corresponde, debe contrastar su proyecto político ante la sociedad y debe asumir que son uno más en el juego político. Aralar debe asumir que le sigue tocando ser generoso y debe evitar a todo trance querer capitalizar Nabai y sobre que se convierta en una propuesta al uso, esto es que caiga en manos de políticos profesionales que buscan más su proyección personal que la consecución de un deseo mayoritario en la sociedad.
La tentación de dejar fuera a EA puede ser razonable, pero sería un grave error, porque queramos o no se presentarán a las elecciones y a día de hoy la división del voto entre los integrantes de Nabai sería un error de repercusiones muy negativas.
Aunque quién sabe, igual sirve para poner a cada uno en su sitio. Lamentablemente la ciudadanía volverá a pagar en sus carnes tanta ineptitud y egocentrismo. Y del cambio nunca más se supo.

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