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Archive for 25 abril 2010

Tras varias décadas de conflicto, con cientos de muertes, personas encarceladas, torturadas, miles de kilómetros recorridos inútilmente por culpa de la dispersión, miles de personas amenazadas de muerte por el terrible delito de pensar diferente, y en definitiva mucho odio esparcido a lo largo y ancho de Euskal Herria, parece ser que el actual momento, éste y no otro, es el más adecuado para optar, definitivamente y sin vuelta atrás, por las vías exclusivamente políticas para resolverlo.

Leo textualmente en el comunidado de la izquierda abertzale oficial: “El análisis de los últimos 30 años y de la actual situación nos permite afirmar con contundencia que gracias a nuestro esfuerzo y lucha hemos creado las condiciones objetivas para abordar con garantías una apuesta decidida por el cambio político y social, lo que instala el proceso de liberación nacional y social en una nueva fase política a la que los y las independentistas de izquierda debemos hacer frente, otra vez, con responsabilidad histórica.” “El instrumento para este cambio de fase es el Proceso Democrático. La lucha y acumulación de fuerzas, la negociación y el acuerdo son los ejes sobre los que se debe afianzar, desarrollar y concluir el Proceso Democrático”

Como es habitual, una sincera autocrítica –“gracias a nuestro esfuerzo y lucha”- precede a unas conclusiones tremendamente novedosas, como es la revolucionaria idea de “negociación y acuerdo, en una fase de proceso democrático”. Gracias por enseñarnos el camino, nunca se nos hubiera ocurrido. De haber llegado a esas conclusiones unos años antes, nos hubiéramos ahorrado mucho sufrimiento, pero claro, todavía no se daban las “condiciones objetivas”. Por eso, cuando hace ya unos cuantos años otros partidos tomaron el mismo camino que ell@s ahora “eligen” eran unos “traidores” y “poltroneros”, mientras que ell@s siguen siendo referentes en la lucha nacional hacia la libertad gracias a su novedosa y valiente iniciativa.

Pero: ¿cuáles son esas “condiciones objetivas”, que gracias a su esfuerzo y lucha posibilitan que ahora –y no antes- se den esas garantías por el cambio político y social?

¿Quizás un nacionalismo vasco excluido del poder en los dos principales órganos de gobierno de Hego Euskal Herria, por primera vez en la reciente historia parlamentaria, y amenazado en otros tantos ámbitos de poder, por mor de las ilegalizaciones?

¿Puede ser la evidente desunión de las fuerzas nacionalistas vascas, con constantes enfrentamientos internos y entre sí? ¿Será su atomización, quizás? (salvo en Nafarroa, con una Nafarroa Bai constantemente criticada por Batasuna, por cierto) ¿O a lo mejor la sólida unión del frente españolista es una de las “condiciones objetivas”?

¿Tal vez un euskara amenazado ante políticas lingüísticas cuya prioridad es asegurar exclusivamente el conocimiento del castellano y, aquí en Nafarroa, del inglés?

¿Es posible que sea la situación económica, con constantes pérdidas de derechos por parte de los y las trabajadoras a cambio de concesiones al gran capital multinacional?

¿Una ETA en condiciones de exigir tremendas contrapartidas al Gobierno Español, debido a su situación de fortaleza? No lo acabo de ver…

¿Una ilegalización que está llevando a Batasuna a la marginalidad, por muchos esfuerzos que hagan por evitarlo? ¿La reacción de la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que mira las barbaridades y atropellos que Batasuna está sufriendo por parte del gobierno español como las vacas al tren? ¿A qué es debida esta pasividad social? ¿Hubiera pasado lo mismo hace venticinco años?

Me inclino por esta última, aunque comprendo que los y las responsables de la izquierda abertzale oficial no puedan admitirlo, porque significaría reconocer la victoria de la estrategia –tan injusta y antidemocrática como eficaz- del PSOE y PP. Pero –aun comprendiendo esta negativa- lo que me parece más indignante es comprobar cómo siguen dando lecciones al resto… Que lo tengan en cuenta en EA (y allí donde estén interesados en llegar a acuerdos a corto plazo), porque en cuanto se sientan con fortaleza volverán a erigirse en genuinos representantes de la “lucha” o “movimiento independentista”, y los demás pasaremos a ser de nuevo “traidores”, “poltroneros” o “tibios”. ¿La izquierda abertzale no tiene ninguna responsabilidad en la actual situación? Sé que nunca hablan de ETA, con el argumento de no formar parte de la misma (aunque tampoco lo hacen del gobierno español o del PNV, Aralar, etc, y está constantemente en su boca) pero, ¿qué responsabilidad tiene ETA en esta situación? ¿Únicamente el “esfuerzo y lucha que ha creado las condiciones objetivas”?

Sin un cambio nítido de actitud ante el pensamiento divergente, y algo de autocrítica, no les veo compartiendo ningún tren con nadie, salvo con aquellos que necesiten imperiosamente a gente para echar leña al fuego porque se van quedando sin brazos…

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El control de NaBai

En el ya largo periodo de tiempo que llevamos d polémicas en torno a la continuidad de NaBai en 2011, parece que tras la escenificación de un desencuentro ideológico, hemos llegado al verdadero debate, a lo que realmente preocupa a los partidos políticos. Las diferencias ideológicas pueden ser entendidas y hasta compartidas por la ciudadanía, por lo que era el momento de mostrarse contundente y crítico con el funcionamiento de NaBai. Sin embargo, los partidos saben que los votantes de NaBai no tolerarían que la coalición pudiera romperse por algo tan escasamente ideológico como la cuota de poder que cada partido pueda tener en NaBai, Sin embargo, la dura, fría y poco glamourosa realidad es que la distancia que separa a los partidos radica en cuánto va a representar cada cual y en qué medida van a poder controlar la coalición.

Hasta ahora la formación política más crítica con el presente de NaBai ha sido Aralar. Sin embargo, en la Asamblea celebrada el pasado sábado Aralar aprobó un documento que ciertamente cambia al menos el discurso de la formación abertzale con respecto a NaBai. De dicho documento parece desprenderse que Aralar abandona esa actitud crítica y escéptica que ha mantenido en los últimos meses, se olvida del ultimatum que dio en su momento y se muestra a favor de la continuidad de NaBai (cosa que siempre ha dicho, cierto, pero en un contexto y con unas condiciones diferentes y no podemos olvidar que el contexto ayuda a entender el texto).

Tal vez todo haya sido una puesta en escena de una posición negociadora para cuando llegase el momento de la verdad. El problema es que en la calle la percepción que se tiene de Aralar no es la misma que era. La dureza de algunas declaraciones de sus líderes, las acusaciones al resto de compañeros de viaje de tener la culpa de las dificultades que atraviesa la coalición y el haber dado un ultimatum son aspectos que hacen que haya quien de aquí en adelante mire con recelo a Aralar. Es cierto que sus pretensiones son legítimas y que los dirigentes de la formación abertzale creen ser la fuerza mayoritaria de NaBai. Es, desde luego, normal defender los propios intereses. Lo que ocurre es que es realmente difícil transmitir a la ciudadanía que todo se pueda ir al garete por algo tan legítimo pero tan poco importante para el ciudadano medio como el porcentaje de representación de cada partido en los órganos de Nafarroa Bai.

Mientras tanto EA ha adoptado una posición mucho más práctica. Tal vez su punto de partida sea más cómodo, dado que el actual reparto de poder le beneficia siendo como es un partido a la baja. Sus últimos resultados electorales en la CAV así como la escisión que ha sufrido hacen que dejar las cosas como están no le vaya tan mal. Mientras, se deja querer por Batasuna a la espera de que estos hagan lo que nunca antes han hecho: condenar la violencia. Si finalmente Batasuna da el paso EA tendría que posicionarse claramente sobre su apuesta en Navarra más allá de bonitas palabras. Sin embargo, una vez más, el último anuncio de Batasuna parece enfriar un poco las cosas, de modo que el polo soberanista puede volver al congelador.

Así pues, seguiremos deshojando la margarita a la espera de nuevos anuncios. Algunos sugieren que la cosa podría estar resuelta para los Sanfermines. Habrá que ver.

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Se había elucubrado mucho con la posibilidad de que ETA emitiera un comunicado histórico (de los que tanto le gustan y que tan poco históricos suelen resultar) coincidiendo con el Aberri eguna, el pasado domingo, 4 de abril. Tal vez a ETA ya no le gustan los simbolismos religiosos tan arraigados en el pueblo vasco, pero el caso es que no quiso que este domingo de resurrección fuera también el día de una posible resurrección de la izquierda abertzale.

Lejos de anunciar el cese de la lucha armada o de comunicar el inicio de una tregua o de aportar algo serio y constructivo al debate, ETA hizo lo que mejor sabe hacer: culpar a los demás de todos los males y exigir que los demás den el primer paso y las garantías necesarias para avanzar. Parece que ETA se resiste a abandonar las armas si antes, no se le da seguridad de que ese acto servirá para conseguir lo que ellos quieren. Mala señal.

La cuestión es que el comunicado, tal y como fue emitido, exigiría un gesto bastante serio, a mi modo de ver, por parte de la izquierda abertzale oficial (IAO) si quiere que alguien se crea que su apuesta esta vez va en serio. Si la IAO pretende caminar por la senda de la política, en un escenario de total ausencia de violencia, ha llegado el momento de emplazar a ETA a algo más que a ser prudente y no meter la pata.

El problema parece estar en la debilidad o, al menos, la escasa fortaleza todavía del sector de la IAO que vería con buenos ojos un cese unilateral y definitivo de la violencia ya. Hay que tener en cuenta que la apuesta por el abandono de la lucha armada no se hace por parte de la IAO por convicciones democráticas y éticas, sino respondiendo a motivaciones de carácter táctico. Así pues, el argumento es débil y cuestionable a nivel interno, ya que se entenderá y será visto por la militancia como positivo en la medida en que también lo sean los resultados obtenidos en una hipotética negociación.

Parece que en la IAO dentro de los que estarían dispuestos a dar ese paso hay quienes quieren ir poco a poco, obteniendo garantías por parte del Gobierno español de que los gestos que se den por un lado serán correspondidos por el otro con acercamiento de presos o moderación de la presión policial tanto para con los miembros de ETA como para con la propia IAO. Si esto fuese finalmente así, poco o nada habría cambiado y quienes condenamos la violencia (todo tipo de violencia, si se quiere) no tendríamos seguridad alguna a la hora de creer que esta vez sí va en serio y se puede avanzar.

El Aberri eguna sirvió para que la IAO y EA escenificaran su acercamiento y voluntad de construir un polo soberanista y el gesto hubiera podido tener una trascendencia mayor si se hubiera llevado a cabo junto a un pronunciamiento de ETA que generase ese escenario de ausencia de violencia que la propia IAO supuestamente reclama. Sin embargo, ese paso no se ha dado. Es más, ETA ha dejado claro que no parece previsible que se dé pronto porque quiere algo a cambio. Mientras la situación sea la que es, la IAO seguirá estando atada y no creo que nadie entre las fuerzas abertzales cometa la estupidez de llegar a acuerdos con quienes no son dueños de sus actos y decisiones. El pasado reciente al menos habrá servido para eso. A ETA le puede parecer que con culpar a los demás cuando se produce una muerte queda libre de toda culpa y responsabilidad, pero todos sabemos que eso no es así.

Mientras la IAO no se desmarque de ETA con rotundidad o ETA no abandone las armas y esto sea verificado y comprobado, dudo mucho de que se pueda avanzar. Hacerlo sería un farol muy arriesgado y no parece que ninguna fuerza política esté tan desesperada.

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