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Posts Tagged ‘Izquierda abertzale oficial’

Valle del BaztánEn estas tierras en las que todo tiene un fuerte simbolismo y altas dosis de carga política, un nombre es más que importante, especialmente para la izquierda abertzale. Un nombre tiene que recoger toda la carga simbólica de la historia, de un pasado mítico y glorioso y de un presente de lucha y reivindicación contra viento y marea. En la Izquierda Abertzale un nombre tiene que transmitir mucho, de modo que ya casi todo quede dicho y no haga falta preparar un programa político, ni un mensaje para la ciudadanía.

Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Sortu, Bildu y otros tantos nombres han querido condensar todo un relato de lo que ha sido, lo que es y lo que será la histórica lucha del pueblo vasco. El nombre elegido en cada caso ha podido tener más o menos éxito, pero la idea es siempre la misma: apelar a los símbolos del pasado para pulsar las emociones y convertir ese pasado en presente, entendiendo que todo es un continuo y que la batalla política actual no es sino un capítulo más de la lucha del pueblo vasco por su independencia. Desde que la memoria se pierde en la niebla de los siglos ha habido héroes del pueblo vasco que han defendido su independencia: en la antigüedad frente a la invasión romana, a lo largo de la Edad Media, frente a la conquista castellana, en las carlistadas, la guerra civil, el franquismo y la democracia. La verdad es que los conflictos en cada período histórico tuvieron significados y realidades diferentes, pero poco importa esto a la hora de construir el mito, de inventar la tradición para que todo tenga sentido en el discurso político.

El nuevo nombre con el que la izquierda abertzale se presentará a las elecciones será Amaiur. El nombre mira otra vez al pasado, a la batalla de unos pocos navarros frente a las tropas castellanas, en el castillo de esta localidad baztanesa. En este sentido, dentro del discurso esencialista abertzale, Amaiur representa el independentismo (vasco), el valor guerrero de quienes llegaron hasta el final defendiendo la independencia del Reino de Navarra, entendido como Estado vasco, en este caso. Visto así, el nombre podría parecer oportuno.

Sin embargo, Amaiur representa también algo más: el esfuerzo de unos vascos (guipuzcoanos y vizcaínos) en la conquista de Navarra, al servicio de Castilla. Como es sabido, la mayor parte de las tropas castellanas que se enfrentaron a los navarros en Amaiur estaba integrada por guipuzcoanos y vizcaínos. En este sentido, Amaiur simboliza también el “imperialismo” (utilizando terminología y anacronismos tan típicos de la izquierda abertzale) vasco en su esfuerzo por conquistar a Navarra.

No sé si el consciente, el subconsciente o el inconsciente de la izquierda abertzale les ha jugado una mala pasada en esta ocasión. Su intento por utilizar un nombre navarro como forma de llegar a los corazoncitos de los súbditos (no ciudadanos) del viejo Reino no ha hecho sino poner en evidencia cuál es su visión de Navarra. Porque yo me pregunto, cuando pensemos en Amaiur, en cómo han actuado con EA y Aralar en su frustrado intento por acabar con NaBai y en su nulo respeto a Navarra como sujeto, ¿no estamos viendo a aquellos guipuzcoanos y vizcaínos que ya participaron en 1521 en la conquista de Navarra?

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Nada cambio si tú no cambiasNavarra vive desde hace ya unas décadas un peculiar sistema político basado en el enfrentamiento y la exclusión de una parte de su ciudadanía. Como si de una reedición del régimen de la Restauración se tratara (salvando ciertas distancias, evidentemente), existen fuerzas perfectamente instaladas en el sistema, que controlan todos los resortes del poder (con su dosis de caciquismo foral), que excluyen a quienes piensan de forma diferente, y que refuerzan su posición gracias también a la acción radical (y violenta en algunas de sus manifestaciones), de determinadas fuerzas políticas antisistema. La necesidad de defender a Navarra que esgrimen unos o la autoidentificación de los otros como vanguardia de la lucha contra el régimen son ideas que les permiten justificar, sin necesidad de más explicación, el papel que desempeñan los primeros (UPN, PP y, desde hace un tiempo, también PSN) y los segundos (Batasuna y ahora Bildu). El resultado de este enfrentamiento no es otro que la perpetuación del sistema, del régimen de exclusión de la Navarra plural, de la Navarra real, cansando, desmovilizando y desilusionando a quienes quieren construir en lugar de destruir, convivir en lugar de convertir.

Dentro de esas reglas de juego, unos y otros quieren perpetuar el status quo para que nada cambie: los primeros porque están muy cómodos gestionando el poder y gobernando desde, por y para su propio espacio político, para sus navarros y navarras de bien; y los segundos porque para defender su propio chiringuito y su propia razón de ser necesitan un enemigo al que enfrentarse, que les responda con dureza y contra el que seguir dirigiendo (en su papel de vanguardia) al “pueblo oprimido”. Lo de siempre, vaya, la ya conocida (y fracasada, por cierto), acción-represión-acción, que tanto daño nos ha hecho.

Unos y otros quieren impedir que la ciudadanía vea como una fuerza útil a quienes trabajan por cambiar realmente la situación. Más de una vez, durante la pasada legislatura, ANV votó junto a UPN en el Ayuntamiento de Pamplona (y lo hemos vuelto a ver en la presente con motivo, por ejemplo, de la dirección del Gayarre). A Bildu no le interesa que se vea que NaBai (buscando el acuerdo con PSN e I-E) es una herramienta útil para un cambio real, para la esperanza en un futuro distinto.

UPN y Bildu se necesitan y darán muestras públicas de su respectivo odio porque es la mejor forma de llamar la atención de los medios de comunicación y del electorado, la mejor manera de lanzar un mensaje sencillo que llegue a las tripas y que oculte a la ciudadanía el hecho de que el cambio no llegará de ese enfrentamiento estéril que cuenta ya con décadas de fracasos para el abertzalismo y el vasquismo navarros, sino del entendimiento y respeto entre diferentes, desde la búsqueda de puntos de encuentro en los problemas reales de la población.

Bildu enarbola ahora el mensaje de la “unidad abertzale” e invita a participar en una nueva coalición a Aralar y PNV (sí, también a ese PNV que si va con otros es despreciable, pero si va con ellos es estupendo). La oferta no se ha dirigido a NaBai porque el objetivo de Bildu en mayo y ahora es destruirla, acabar con la única fuerza que puede hacer que las cosas y la manera de hacer política cambien en Navarra. En mayo Bildu convenció a algunos líderes de EA de Navarra y ahora ha hecho lo mismo con unos pocos (¿dos?) líderes de Aralar de Navarra.

La IAO, Batasuna, representa un proyecto diferente, que responde a una cultura política muy suya (y muy vieja, por cierto), que no está dispuesta a debatir y que simplemente exige a los demás que acepten sus planteamientos y se sumen a su último proyecto con sus condiciones, pasando por el aro. La pregunta es evidente: juntos, ¿para qué? Y la respuesta, aún lo es más. Grandes afirmaciones vacías como las de Urizar de «vamos a ir a Madrid para decirles que queremos dejar de ir» son una muestra clara del para qué de Bildu: para volver a los años 80 y 90 y que nada cambie (salvo quemar a EA y Aralar por el camino); para seguir con políticas antiguas que han dado lugar a muchos momentos históricos, pero sin resultado alguno. Volver a pasar por lo mismo no parece una buena idea, menos aún en esta situación de crisis. Por ello, como decía un amigo hace poco, NaBai (con el nombre que haya que darle ahora) es más necesaria que nunca.

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[Por Koldo Martínez, Patxi Leuza y Álvaro Baraibar, miembros de Zabaltzen-NaBai. Publicado en Diario de Noticias de Navarra el 17 de septiembre de 2011, http://www.noticiasdenavarra.es/2011/09/17/opinion/tribuna-abierta/navarra-como-sujeto-y-no-como-objeto]

Cuando el 1 de septiembre Zabaltzen celebró su asamblea constituyente aprobó una breve declaración política con cuatro puntos fundamentales por medio de los cuales quería expresar por qué, para qué y cómo nacía esta Asociación que reúne y organiza a algunos de los independientes de NaBai. El primero de esos cuatro puntos —”Navarra como Sujeto y no como Objeto”— reafirmaba la vocación de Zabaltzen de continuar un trabajo ya iniciado por NaBai a la hora de trabajar por, para y desde Navarra, desde la especificidad y, al mismo tiempo, desde el pluralismo propios de Navarra.

Pero, ¿qué significan y qué suponen esas palabras? Es importante explicarlo porque en la actual coyuntura son precisamente la clave y el elemento diferenciador de Zabaltzen y NaBai frente al resto de fuerzas políticas.

“Navarra como Sujeto” es una afirmación rotunda de democracia. Significa reivindicar el derecho de la ciudadanía navarra a expresar su opinión y a que ésta sea respetada. Significa olvidarnos de todo tipo de apriorismos y esencialismos en los que uno u otro creen saber qué es Navarra y cuál es el camino que Navarra debe seguir, sencillamente porque nosotros penamos que los futuros posibles son muchos y variados, no uno único que nos viene dado por lo que fuimos -o no- en el pasado. Sólo desde la aceptación de la pluralidad de Navarra, de sus varias identidades, se puede pensar en Navarra como Sujeto.

Para el nacionalismo del todo o nada, del conmigo o contra mí, sea del signo que sea (español o vasco), Navarra es poco más que un símbolo, una pieza del puzzle sin la cual la imagen no puede estar completa. Los nacionalismos excluyentes han hecho mucho daño a la Navarra real porque la han tratado como objeto, como ofrenda a causas que se creían superiores, y no como el verdadero sujeto de decisión que es y debe seguir siendo.

Sigue habiendo personas convencidas de que las naciones son sujetos históricos con vida propia al margen de lo que piensen sus ciudadanos. Sigue habiendo quien cree que uno es vasco o español porque sí, de la misma manera que se es rubio o moreno: uno podrá teñirse y camuflarse, pero seguirá siendo lo que es por naturaleza y nada podrá hacer para cambiarlo. Según éstos, la única opción es aceptarse sin más, y si no lo hacemos es porque no sabemos quiénes somos o porque nos negamos a aceptar la verdad. No pueden ser otros los que, desde fuera, nos digan a los navarros lo que tenemos que ser. Pero tampoco podemos ser algunos de nosotros quienes nos erijamos en defensores exclusivos y excluyentes de la Navarra real.

La afirmación de “Navarra como Sujeto” implica también un ejercicio de sinceridad con la ciudadanía a la hora de actuar en política. El sujeto político navarro es un sujeto adulto al que difícilmente se le puede engañar cuando alguien afirma hacer algo por Navarra y en realidad lo está haciendo por su propio interés partidista, por legítimo que sea. En este sentido, no es sincero quien dice defender Navarra y respetar a los navarros y navarras, pero exige nuestra Comunidad a cambio del fin de la violencia, como si la ciudadanía no tuviera nada que decir al respecto. Como tampoco es sincero quien dice defender Navarra, pero se olvida de su régimen foral y su autonomía fiscal como forma de facilitar el camino hacia un cambio de alianzas políticas en Madrid o quiere impedir que los navarros y navarras expresen cuál debe ser su relación con la Comunidad Autónoma Vasca.

La afirmación de Zabaltzen ha sido respondida con el silencio por parte de UPN (no quieren darnos cancha porque es NaBai y no Bildu quien asusta a UPN) y ha suscitado distintas descalificaciones desde las filas de la Izquierda Abertzale Oficial. Se nos ha dicho que nacemos desde la renuncia a Euskal Herria, como una especie de navarrismo de izquierdas más cercano a UPN que al nacionalismo vasco. Son afirmaciones que buscan la descalificación, pero que son totalmente falsas y lo saben. Es Bildu quien se parece realmente a UPN en su manera de entender la cuestión nacional, desde posiciones predemocráticas y desde la ausencia de respeto a lo que significa defender Navarra como Sujeto. Unos y otros, UPN y Bildu, desde su particular visión de una Navarra-objeto ajustada a sus respectivos intereses, buscan el enfrentamiento en lugar del diálogo y la exclusión y marginación del “otro” frente a la integración, y de todo esto ya hemos tenido suficiente en Navarra en estos largos años de invierno democrático.

Como decíamos al inicio, Navarra como Sujeto y no como Objeto es un elemento diferenciador de la propuesta de Zabaltzen y de NaBai, que se reafirma no sólo en el papel, sino en la práctica política, llevando a Madrid la voz de la Navarra real para hacer política real.

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En más de una ocasión me he referido —más allá de lo que diga, haga y decida ETA— a mi particular decepción por la actitud que ha exhibido la Izquierda Abertzale Oficial sobre la cuestión de la violencia. Y no estoy hablando de la Izquierda Abertzale de los años 80 ó 90, sino a la propia Bildu en este año 2011. La violencia ha impregnado de tal manera las actitudes, las ideas, las posiciones ideológicas, las acciones tácticas, las maneras, las formas y el día a día de la Izquierda Abertzale Oficial que se niegan a aceptar que las cosas pueden no ser como ellos las quieren ver.

Más allá de ETA, la violencia o una cultura de la violencia está muy presente en la IAO. La violencia está, por ejemplo, en no aceptar la legitimidad de los planteamientos de los demás, en descalificar o insultar al que simplemente piensa de manera distinta. Desde el punto de vista de la IAO el sistema, las instituciones y las organizaciones que en él participan son, por naturaleza, impuestas y adolecen de una manifiesta falta de legitimidad. Absolutamente nada en este planeta es democrático y popular hasta que son ellos quienes lo controlan (puede verse ). Es una constante con todo tipo de organizaciones y lo hemos visto en movimientos sociales y también en celebraciones de carácter cultural, político y social a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país. Son ellos los que, con su gloriosa presencia, reparten valores democráticos allí por donde pasan, aunque los demás no quieran.

La violencia está también en los insultos, la presión amenazante o las amenazas explícitas a quienes piensan de otro modo o militan en otras organizaciones. Somos muchos los que hemos visto a compañeros y amigos en carteles con el calificativo de “robasillas”, “buitres” y otras lindezas mucho peores, o quienes hemos recibido directamente esas amenazas, en el pasado y hace tan solo unos días.

La violencia está presente en las reiteradas descalificaciones lanzadas en muchos pueblos contra cargos municipales navarros por ser unos “traidores”, “vendidos” y “cobardes” al no “atreverse” a poner la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. ¿Alguien ha notado un cambio real sobre esta cuestión cuando han gobernado ANV o Bildu, más allá de actos de su particular precampaña como los de Leiza, Alsasua, etc…? Han estado exigiendo a otras fuerzas políticas con dureza y contundencia gestos simbólicos y actitudes de democracia radical y de transparencia a la hora de facilitar información al “pueblo” y ahora, allí donde gobiernan todo lo que era imprescindible para otros ha dejado de ser necesario para ellos.

Pero la violencia está también, desde luego, en pretender obtener algo a cambio de decir que ahora sí, ahora se va a apostar por vías única y exclusivamente políticas. ¿Acaso no es este el punto de partida exigible a todos? La violencia está en exigir a los demás que para que la paz sea posible en nuestra tierra hay que seguir el camino que ellos nos trazan. Cuando la Izquierda Abertzale Oficial decida que quiere hacer política, única y exclusivamente política, sin esas otras violencias que existen más allá de lo que haga ETA, le daremos la bienvenida y buscaremos los puntos que podamos compartir, pero en tanto en cuanto siga actuando de la misma forma que en los años 80 y 90, será difícil colaborar, porque eso ya lo hemos vivido y sabemos a dónde conduce. La cultura de la violencia, de la imposición y la confrontación, del conmigo o contra mí, está muy lejos de la convivencia y el respeto que siempre ha defendido y representado NaBai (en el pasado y también en el futuro).

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Los resultados de las últimas elecciones han colocado a Aralar en una situación difícil. Es, a mi entender, una situación injusta con un partido político que ha aportado muchas cosas positivas en sus menos de 10 años de vida y que tiene mucho que ver en los pasos dados por Batasuna en los últimos tiempos. Sin embargo, como alguien me dijo una vez, la política no suele ser justa con sus protagonistas ni acostumbra conceder la razón a quien la tiene.

Batasuna ha jugado muy bien sus cartas y ha aprovechado una vaga promesa de paz junto a un discurso victimista para conseguir una vez más que una parte importante de la ciudadanía de este país (más en la CAV que en Navarra) volviera a confiar en ellos y sienta una cierta borrachera con el triunfalismo que transmiten (como si hubieran llegado a la meta y no a la línea de salida). Ante esta situación, a Aralar le quedan dos alternativas.

La primera de ellas supone, en realidad, echarse en brazos de Batasuna. Esta es, al parecer, la postura defendida mayoritariamente por los dirigentes de Aralar. La decisión se basaría, en realidad, en la prevalencia de la CAV en la toma de decisiones políticas del partido y sacrificaría, una vez más (como antes lo hicieron otras formaciones políticas) a Navarra y al abertzalismo navarro. A cambio de un pequeño espacio en esa Izquierda Abertzale dirigida por los de siempre (un espacio demasiado pequeño como para ser digno siquiera), Batasuna ha exigido a Aralar, como antes lo hiciera con EA, dinamitar NaBai.

En mi opinión, es más que evidente que si Aralar decide ir con Bildu quedará a los pies de los caballos, sin la ayuda de nadie y totalmente expuesto al momento en que Batasuna decida dar la puntilla final a su gran enemigo, una vez lo haya laminado y exprimido definitivamente y ya no le sea útil. La división de la militancia al respecto debe ser importante cuando la Ejecutiva de Aralar de Navarra, en una actitud sectaria más propia de Batasuna que de un partido democrático, una semana antes de celebrarse la Asamblea ha aparecido en prensa con un comunicado en el que se adelanta y arrebata a la militancia la decisión sobre estrategias y pactos electorales. Dando por rota NaBai, la Ejecutiva de Aralar de Navarra (no su militancia, sino su Ejecutiva) habla de buscar “otras fórmulas de colaboración con Bildu para comparecer de forma conjunta” y no parece que contemple la posibilidad de comparecer a las elecciones generales en Navarra como NaBai, sin Bildu, ni parece que vayan a preguntar a la militancia a este respecto.

¿Acaso hemos olvidado lo que Batasuna piensa de Aralar?

La segunda alternativa a la que me refería es volver al origen, regresar a una situación que ya se dio en el nacimiento de Aralar, con una importante implantación en Navarra y escasa en la CAV. Esta decisión sería coherente con los principios que impulsaron Aralar (y que nos sedujeron a muchos), con el respeto a la especificidad y la voz de Navarra (que nunca se dará en Batasuna, como queda claro en la última entrevista realizada a Txelui Moreno el grupo Noticias) y con la necesidad de una nueva cultura política que cambie de verdad, y no con un mero maquillaje de conveniencia, la Izquierda Abertzale. Aralar puede seguir jugando un papel importante en NaBai siempre y cuando no decida abandonar ese espacio para regresar a un lugar al que, en realidad, ya no pertenece, olvidando y despreciando, además, el dolor que Batasuna ha provocado en tantos y tantos aralarkides durante los últimos años.

Como dice Macaco, “volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber”.

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Floren Aoiz dedicó en GARA del pasado sábado un áspero y desmedido artículo titulado “La banda de los resentidos”, dedicada a los independientes de Nafarroa Bai que van a crear en la asamblea del 1 de septiembre la asociación Zabaltzen. Ahora publicamos la respuesta abierta que le da Juanako Aoiz, ex-trabajador de Luzuriaga y transportista jubilado, miembro del Foro Gerinda.
El anuncio del nacimiento el próximo 1 de septiembre de la asociación Zabaltzen con el objetivo de defender el proyecto político fundacional de Nafarroa Bai ha despertado los lógicos recelos de todos los que por unas u otras razones quisieran ver enterrado dicho espíritu. Desde la derecha gobernante hasta la izquierda abertzale mayoritaria.
La actitud de estos últimos había evolucionado desde la coacción, como cuando se concentraron ante un acto que NaBai Tafalla celebró en la campaña de las municipales de 2007 en el Hotel Beratxa, hasta la actual estrategia, más educada, de fagocitación con la unidad abertzale como bandera. Por eso me ha sorprendido la virulencia y el tono insultante de Floren Aoiz en GARA (6-8-2011), en el que tras denominarnos “banda de resentidos” ya desde el título de su artículo, nos acusa de estar poseídos por “el revanchismo, el odio, las obsesiones y los sectarismos”. Ese estilo agresivo de encarar la discusión política ya delata, Floren, que acaso seas tú el que no está libre de algún rasgo de esas patologías.
Zabaltzen no va a surgir contra nadie ni para preservar ningún privilegio, sino para defender una forma de hacer las cosas que hasta el momento se ha manifestado como la más efectiva para sacar al vasquismo y al abertzalismo de la testimonialidad a la que estaban condenados por las estrategias del órdago a lo grande que vosotros habéis practicado.
Dices que es tiempo de reunir fuerzas y sumar voluntades. Estaremos plenamente dispuestos si es para avanzar por las vías que nosotros consideramos adecuadas. Porque caminar mucho es bueno si se toma el camino correcto y es pésimo si se va por el contrario. Nosotros queremos ayudar a desarrollar un proyecto plural e integrador, con respeto a las lealtades identitarias existentes en nuestra sociedad, queremos plantearnos objetivos graduales, construyendo puentes, sin sectarismos y analizando la realidad navarra en su especifidad y en su entroncamiento con la de toda Euskal Herria, pero sin dejar que se diluya en el marco de una estrategia soberanista uniforme que para nada quita el sueño a la derecha navarra.
Sospecho, Floren, que lo que te pone nervioso es ver que la reintegración de Aralar con el resto de la izquierda abertzale, si se produce, pueda acaso no ser suficiente para dar por clausurado el espíritu y el impulso nabaizale. Ni siquiera para que lo que permanezca sea tan sólo el PNV y un grupo satélite de independientes, como nos vais a tratar de acusar de ser, porque en Zabaltzen va a estar mucha gente como yo, quien como tú bien sabes, he militado siempre en la izquierda, e incluso fui interventor de Herri Batasuna como miembro del EMK. En cualquier caso, Zabaltzen no nace porque nos sobre Aralar, como dices, sino en todo caso para evitar que se vaya. Ni nace por impulso del PNV, sino en todo caso para condicionar lo que éste pueda hacer.
Terminas tu artículo lleno de insultos diciendo que en ese gran bloque que queréis construir, incluso nosotros tenemos un sitio. No es buena táctica ofender para luego invitar. A ver si vas corrigiendo ese talante porque es un lastre para este “tiempo nuevo e ilusionante” que preconizáis. Ese “impresionante cambio en el escenario político” que dices que se está produciendo requiere de actitudes nuevas. Las de toda la vida que en tu artículo reaparecen son nocivas tanto para el cambio político en Navarra como para la pacificación y normalización en Euskal Herria.
Juanako Aoiz (Tafalla)
[Texto tomado de http://indpnabai.blogspot.com/)

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Antes del 22 de mayo comentaba la necesidad de apoyar NaBai, desde mi punto de vista, como única manera de construir algo que nos permitiera tener esperanzas de un futuro mejor. Desde este mismo punto de vista, me gustaría comentar algunas ideas acerca de los resultados del pasado domingo.

Debo reconocer que los resultados generales en el Estado no son muy alagüeños, pero tampoco podíamos esperar otra cosa. En la CAV está claro que el PSE ha pagado no solo el desgaste de Zapatero, sino también su pacto con el PP, fórmula de gobierno que no hace sino demostrar un estado de excepcionalidad en la política vasca (y navarra, con su versión UPN-PSN). Se trata de una peculiar concreción del hecho diferencial de nuestra tierra. Pero lo que muestran con rotundidad las elecciones en la CAV es qué ocurre cuando determinadas fuerzas deciden hacer seguidismo a Batasuna (con acuerdos como el de Gernika), en lugar de apostar por marcar un discurso propio, nuevo y alejado de las posiciones tradicionales de la Izquierda Abertzale Oficial. Cuando se deja que Batasuna esté en el centro del debate, poco importa que no tengan mucho más que ofrecer que una vaga promesa del fin de la violencia, porque pasan por encima de todo. El efecto de la legalización, el voto útil al que se percibe como fuerza en ascenso o incluso el voto de castigo al sistema tal vez se hubiera llevado por delante a todos de todos modos, pero al menos se hubiera podido intentar algo. Se hubiera podido sentar las bases de algo necesario como la construcción de un nuevo referente para quienes, incluso aunque hayan votado Bildu, no quieren ir de la mano de Batasuna.

La situación en Navarra es algo diferente. Mi primera reacción no fue precisamente de alegría, debo reconocerlo, ya que esperaba un mejor resultado de NaBai en el Parlamento. Sinceramente, había apostado por un 10 para NaBai y un 5 para Bildu. No soy de los que cree que en estos momentos 8+7 sea igual a 15. Lo que hay ahora mismo son 8 parlamentarios con ganas de trabajar por Navarra en positivo y otros 7 que tendrán que demostrar qué quieren hacer.

De todos modos, a pesar de ello, hay una lectura positiva, no sólo por los resultados de Pamplona, de los que alguno tendrá que sacar evidentes consecuencias. Más allá de Pamplona, NaBai puede haber dado un paso importante en su consolidación. NaBai ha resistido contra viento y marea, a pesar de todas las decepciones de los últimos meses y de las maniobras de Batasuna con el apoyo de EA. NaBai ha sacado un resultado importante, por delante de Bildu, para cabreo de los dirigentes de Batasuna, dejando claro que el futuro del nacionalismo en Navarra pasa claramente por Nafarroa Bai. Es triste y hasta duele ver cómo hemos perdido una oportunidad inigualable y ni siquiera por razones que respondan a problemas o realidades de Navarra. Habrá que curar heridas y reconstruir la confianza entre sus integrantes, pero quizás el hecho de que fuera de NaBai haga tanto frío ayudará a los partidos políticos a concentrarse en esta tarea.

Los integrantes de NaBai, en mi humilde opinión, debieran centrarse en una buena labor de oposición, en consolidar el consenso interno y en construir una NaBai como pieza clave en lo estratégico, no solo como un acuerdo táctico provisional. Tenemos 4 años para avanzar en este camino si hay voluntad para ello.

¡Ah!, y simplemente por preguntar. ¿Renunciarán los cargos electos de Bildu a aquellos puestos que hubieran correspondido a Sortu si hubiera sido legalizada? Pueden utilizar como cifra a tener en cuenta los votos nulos de hace 4 años o los que respaldaron a ANV allí donde fue legalizada…

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