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El Navarrómetro

20091109_NavarrometroDebo reconocer que en esta ocasión el Navarrómetro me dejó un tanto indiferente. No sentí ni frío ni calor ante unos números, en cuanto a la composición del Parlamento, que mantienen a grandes rasgos la foto actual. A veces esperamos que una encuesta o unas elecciones den un vuelco a la realidad, pero ésta se resiste y no se deja así como así.

Pensé en esperar a ver cómo valoraba los resultados cada cual. Tal y como ocurre después de una jornada electoral también en el Navarrómetro todos, o casi todos, salían, en su opinión, bien parados.

UPN, en una de esas salidas facilonas a las que nos tiene acostumbrados, afirmó que lo que realmente importaba era que ellos seguían siendo la primera fuerza en Navarra. No sé, tal vez es que lo habían llegado a dudar en algún momento después de ver el éxito cosechado por el PP en las elecciones europeas.

Algún líder de NaBai afirmó sentirse “ilusionado” con los resultados, ya que sólo ellos conseguían subir en número de representantes, aparte del PP, claro está. Los datos del Navarrómetro no hacían sino confirmar que la fórmula de NaBai funcionaba.

En cuanto al PSN, uno de los que en mi opinión salían peor parados en la foto, aseguraba que el Navarrómetro arrojaba “datos positivos y grandes expectativas” como fuerza política “en crecimiento”. A pesar de ello, seguía como tercera fuerza política en Navarra, demostrando que su política de acercamiento y seguidismo de UPN no le lleva a luchar con los regionalistas por ser la primera fuerza de Navarra. El proyecto de lograr la alternancia con UPN en 2011 al mejor estilo del bipartidismo liberal del siglo XIX se venía abajo, reservándoles para el futuro el papel de segundón.

CDN, partido que veía como se confirmaban sus peores expectativas, reconocía que aunque no fuese más que una encuesta más, lo cierto era que no arrojaba “buenos resultados”. La formación iba a “hacer una reflexión sobre la situación que se abre a partir del Navarrómetro” con la intención de “seguir trabajando por una opción centrista, moderada y defensora de Navarra”.

IUN dijo estar “moderadamente satisfecha” por mantener los resultados de 2007, tal vez porque confiaban en que tras más de dos años y medio desde los últimos comicios ya se hubiera olvidado que fueron unos muy malos datos electorales, tras perder la mitad de los apoyos logrados en 2003.

En cuanto al PP, tal vez fuese el partido que lo tenía más fácil, ya que sólo podía subir, al no tener presencia en el Parlamento navarro. En declaraciones de sus líderes, tras resaltar ese hecho, consideraban que los 5 parlamentarios que les adjudicaba el Navarrómetro eran “un buen resultado” que les reafirmaba “en la creencia de que tenemos un importante apoyo dentro de la sociedad navarra”. Crecidos como están, creían que los 5 parlamentarios eran el “suelo” a partir del que crecer.

Reacciones, en general, esperables y poco originales donde cada cual afirma ver lo que quiere que los que les escuchamos creamos que creen.

Hoy lunes un medio digital claramente alineado con la derecha navarra (navarraconfidencial.com) publica su valoración y análisis de lo que según ellos se desprende del Navarrómetro. Curiosamente (o no) ha sido el primer texto que me ha provocado una sonrisa. La razón no es otra que ver cómo un medio como este se dedica a destacar en el primer párrafo de su análisis “el absoluto ‘bluff’ del posible castigo electoral al PSN (o premio para Nabai) a consecuencia del denominado ‘agostazo’. Nabai crece apenas un 0,2% en intención de voto y el PSN no sólo no es castigado, sino que es levemente premiado al crecer incluso por encima de la coalición nacionalista (un 0.7%)”.

Cuando el vocero del rival se dedica a decirte que estás haciendo las cosas bien es cuando más motivos hay para pensar que las estás haciendo realmente mal.

Navarra 2011

20090923_NaBaiA diferencia de lo que podría parecer, en el futuro cercano de Navarra el escenario que importan realmente a la ciudadanía navarra no es el que se dé en 2012, centenario de la conquista de Navarra por Castilla y de la batalla de Las Navas de Tolosa. 2012 dará para que unos y otros digan lo de siempre sobre lo que somos o dejamos de ser, tan seguros como están de ello sin preocuparse por preguntarnos al respecto. Algo hablé ya sobre este tema hace unos meses: “1512: un nuevo discurso”.

Lo que realmente la importará a la ciudadanía navarra será quién, cómo y en qué condiciones gobernará nuestra comunidad tras las elecciones de mayo de 2011. Por primera vez después de muchos años de gobierno de la derecha donde la duda era si se conseguiría o no la mayoría absoluta por parte de UPN, nos acercamos a una cita electoral donde existen varias incertidumbres.

El crecimiento espectacular de NaBai en 2007 se debió a la participación de muchas personas desencantadas de la dinámica de los partidos políticos y también, qué duda cabe, al hecho de que la coalición se hizo atractiva para un importante número de votantes de centro-izquierda que en otras circunstancias habrían optado por el PSN o por IUN, pero que decidieron apostar por un proyecto novedoso e ilusionante que hablaba de una nueva manera de hacer política. El atractivo de NaBai sigue intacto a pesar de todo, como se puede comprobar en los sondeos publicados recientemente, donde se nos daba hasta 14 parlamentarios.

Sé que no estoy diciendo nada que no haya sido dicho con anterioridad, pero creo que es importante recordar estas cosas cuando se oye y se lee cómo uno de los partidos de la coalición parece estar convencido de sacar 8 ó 9 parlamentarios si fuera en solitario a las elecciones en 2011, mientras otro de los partidos se siente tentado por los cantos de sirena de Batasuna y valora la posibilidad de coaligarse con quienes todavía no han condenado la violencia y siguen con las manos atadas por una organización terrorista a la hora de hacer política.

No sé cuánto habrá de real en todo ello y tal vez tanto los unos como los otros puedan esgrimir cuestiones ideológicas irrenunciables a la hora de defender ambas posiciones. Lo que parece seguro es que ambos saben que públicamente lo único que pueden hacer es presentarse como grandes defensores de NaBai. Ambos saben que salirse de NaBai y negar el futuro a NaBai tiene un coste político muy importante. Si Nafarroa Bai no se presenta a las siguientes elecciones forales habrá un castigo social y político (ojala no haga falta ver de qué alcance) que afectará a todas las fuerzas nacionalistas. Tendríamos que olvidarnos, no sólo de los 14 posibles parlamentarios, sino también de los 12 y los 10 y volveríamos a los tiempos en que podíamos presumir de llevar al Parlamento 8 flamantes representantes que eran ninguneados y olvidados por quienes gobernaban y trazaban las líneas políticas de Navarra.

Frente a ello, Nafarroa Bai nos da la posibilidad, difícil, pero no imposible, de acercarnos a la primera fuerza de Navarra. Mientras NaBai se mantenga en el escenario político navarro el PSN tendrá realmente difícil recuperar el espacio de la izquierda, absolutamente desilusionado con su apoyo a UPN. En cuanto a los regionalistas, habrá que ver en qué medida ven reducida su representatividad como consecuencia de la aparición del PP en escena. Si NaBai se presenta en 2011 se puede dar la circunstancia de que UPN no tenga mayoría absoluta ni con los votos del PP, ni con los del PSN y sería realmente complicado ver un gobierno de UPN, PSN y PP.  Tal vez se podría dar un gobierno de UPN y PSN con el apoyo externo del PP, pero ¿cuál sería el coste político de esa fórmula para los socialistas?

En definitiva, jugar con NaBai es jugar en primera división, es influir de verdad en la política de Navarra. Ir por separado nos vuelve a convertir en una minoría que da color al arco parlamentario pero poco más.

Navarrismo antivasquista

20091027_antivasquismoDesde las posiciones políticas defendidas por personas como Víctor Pradera y otros, el navarrismo se ha ido consolidando como una variante del nacionalismo español con una fuerte dosis de anti-vasquismo. Podríamos poner numerosos ejemplos de los años 20 y 30, antes de la Guerra Civil; muchos más todavía de los años 40, 50, 60 y 70, en pleno franquismo; de los 80 y 90, ya en plena democracia; o también de esta primera década del siglo XXI.

El último ejemplo lo podemos encontrar en las críticas vertidas desde Navarra, concretamente desde el PP navarro y desde UPN, al acuerdo alcanzado entre PSOE y PNV para que las Ikastolas navarras se beneficien de 2 millones de euros ante el anunciado recorte de fondos para este fin del Gobierno Vasco de Patxi López. Es curioso ver cómo quienes afirman defender a los navarros critican que otros consigan fondos que ellos ni han podido ni han querido pelear en Madrid.

La crítica podría ser justificable en el caso del PP porque se trata de una fuerza enfrentada al PSOE en todo, especialmente cada vez que llega el debate en torno a los Presupuestos Generales del Estado. Pero es cuando menos curioso ver cómo la crítica llega también desde UPN, en boca, sobre todo, de su diputado, Carlos Salvador (y también de su portavoz en el Parlamento de Navarra, Carlos García Adanero, aunque con matices forales).

A pesar de la supuesta colaboración existente entre UPN y PSN-PSOE (evidente para tantas cosas) ha tenido que ser una fuerza como el PNV la que ha negociado y conseguido 2 millones de euros destinados a mejorar la educación en Navarra. El PNV, una fuerza política que ha sido enviada a la oposición por el PSE-PSOE, ha tenido la capacidad de negociar con los socialistas en Madrid, mientras que UPN, que se mantiene en el poder en Navarra gracias al PSN-PSOE no ha tenido los mismos reflejos y se contenta con poder sacar adelante sus presupuestos en Navarra. Es más, quien ha alcanzado el acuerdo ha sido el PSOE de Madrid, porque si hubiera sido por el PSN tampoco se habría conseguido nada. Para dar un toque de color al tema, Miguel Sanz, el gran defensor dentro de UPN de los acuerdos con el PSN, se alegraba de la noticia a pesar de lo que su compañero decía en Madrid.

Sin embargo, la actitud de PP y UPN al respecto de la enmienda pactada por PNV y PSOE evidencia algo más que la total falta de interés de ambas formaciones por el euskera, por la educación en euskera y por los navarros que optan por este modelo educativo. La crítica a la enmienda se ha vestido con el ropaje navarrista de una injerencia del nacionalismo de la CAV sobre competencias forales como la Educación pero, en realidad, no es sino una muestra de ese sentimiento anti-vasco de un navarrismo que prefiere perder los 2 millones de euros antes de que estos se destinen a las Ikastolas navarras.

Un sentimiento anti-vasco (alimentado por el terrorismo durante décadas) que ha dirigido la política navarra de UPN en las últimas legislaturas, que ha servido de excusa para la expulsión de CDN del Gobierno Foral y que UPN no consigue maquillar a pesar de que se ha puesto de manifiesto que la sociedad navarra no le sigue por ese camino. Un sentimiento que, no obstante, parece que puede todavía dar votos y decantar a un cierto sector de votantes hacia PP o UPN.

Tregua encubierta

Si no fuera por las consecuencias que ha traído la última Garzonada uno se podría tomar a risa algunas de las cosas que ha leído en prensa. Pero la detención de 10 personas, su incomunicación durante días y la decisión de encarcelar a 5 de ellos tiene la suficiente gravedad como para no hacer chistes.
La defensa de que todas las ideas tienen derecho a ser expresadas y a ser defendidas y la ciudadanía refrendará, o no, libremente la viabilidad de los diferentes proyectos políticos debería ser uno de los motores de la democracia. También parece claro que en nuestra sociedad la vía más efectiva es la utilización exclusiva de las vías políticas para la defensa de los proyectos políticos y de su desarrollo.
Y creo no equivocarme al considerar que la mayoría de las personas que acudimos este sábado a la manifestación convocada en San Sebastián por la mayoría sindical fuimos con esa convicción. No es de recibo lo que está sucediendo en España. Se están pervirtiendo las instituciones y las leyes para beneficio de opciones políticas. En cuanto aparece una discrepancia se le acusa de connivencia con el terrorismo. Si alguien se abstiene en una votación de condena de un asesinato porque no comparte que esa condena vaya unida al apoyo incondicional a las fuerzas de seguridad del Estado se le pone en la picota. Y resulta ofensivo tener que escuchar esas acusaciones. Porque son dos cosas muy distintas. La actuación policial es necesaria para detener a los terroristas, pero no podemos olvidar que la legislación antiterrorista española (incomunicación, excepcionalidad…) ha abierto la puerta a denuncias de torturas y malos tratos, a la indefensión de los detenidos, a exigir al acusado a demostrar su inocencia cuando debería ser el sistema policial y el judicial el que debe demostrar la culpabilidad…
Además toda esta situación de ilegalizaciones, detenciones poco claras, difusa división de poderes también sirve a quienes deberían condenar la violencia de argumento para perpetuarse en sus posturas.
La manifestación del sábado quiso denunciar todas estas arbitrariedades y gritó silenciosamente por la defensa de la palabra, el derecho de reunión y el derecho de un pueblo a poder hacer realidad un proyecto sustentado por la mayoría social.
Pero tampoco debemos ser ingenuos porque en anteriores procesos de negociación que no concluyeron bien la frustración posterior ha quemado a mucha gente. Por eso también es necesario transmitir a ETA que la sociedad defiende los derechos políticos de todos pero desde la política y sin la utilización de la violencia. Una buena manera de mostrar inequívocamente esta postura sería que la mayoría sindical que convocó la manifestación en San Sebastián fuese igual de contundente ante una posible futura acción de la banda terrorista.

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En la cultura del Estado del Bienestar, se considera que todos los ciudadanos (no sólo los trabajadores, como venía siendo habitual anteriormente) tienen los mismos derechos a lograr unas determinadas cotas de bienestar. Por ello, cuando se perciben colectivos que no pueden acceder a esas cotas, se establecen una serie de mecanismos correctores para tratar de solucionar esas situaciones, actuando no sólo sobre las necesidades, sino también sobre las causas de ellas. A grandes rasgos, algunas de las principales características del Estado de Bienestar son: derechos de seguridad social, como las pensiones, sanidad o desempleo; derecho a la educación y la cultura; derecho a la igualdad de oportunidades, con actuaciones centradas en conseguir que todo el mundo pueda partir de un mínimo común.

Esta semana han coincidido varias noticias que me han hecho plantearme la pregunta del encabezado:

En el autobús, una mujer del pueblo, de las de la “derechona” de toda la vida, se quejaba amargamente de que a su marido le habían dado dos meses de espera para realizarle una prueba médica, ante lo cual no había tenido más remedio que acudir a la sanidad privada (Opus), con el consiguiente coste. Extrañamente, en su opinión toda la culpa de esa situación era del médico, que sin ningún tipo de sensibilidad le hacía postergar durante todo ese tiempo el análisis, dando por hecho que se podría realizar con anterioridad. Yo, que ingenuamente creía que algo de crítica habría también para el Sistema Navarro de Salud y las listas de espera, me quedé algo desconcertado.

El miércoles 21 de octubre, leo en el Diario de Noticias la denuncia que realiza NaBai, criticando que el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Pamplona haya rescindido los contratos de los servicios de atención a la infancia, a mujeres en dificultad social, asistencia a las personas sin hogar y viviendas comunitarias. Sé de primera mano que no ha habido ninguna queja por parte de l@s usuari@s, e incluso los responsables de Bienestar Social felicitaron a la adjudicataria ahora perjudicada –la cooperativa Kamira- por su magnífica labor. Sin embargo, ahora se propone una “reestructuración”, que podemos imaginar en qué consistirá, teniendo en cuenta que se va a dotar de mucho menos dinero. Además de las 25 personas que se quedan en el paro, nos podemos figurar la situación de esos usuarios.

Por otra parte, leo que la UPNA se verá obligada a prescindir de algunos servicios en caso de confirmarse la caída presupuestaria propuesta por el Gobierno de Navarra para el año próximo. Ya el año pasado, la universidad tuvo que acudir a todo el remanente que tenía de tesorería (8 millones de euros) para cubrir la carencia presupuestaria. Los servicios perjudicados podrían ser algunos másteres, much@s de los profesor@s asociad@s –que conforman un significativo porcentaje del total de profesorado del centro-, determinados servicios de biblioteca e incluso la viabilidad de la UPNA en Tudela estaría en peligro, entre otras áreas perjudicadas.

Sanidad, Servicios Sociales y Educación, tres pilares del Estado del Bienestar que UPN-PP, con el visto bueno del PSN, están empeñados en derribar. ¿A quién beneficia esto?

20091022_PresupuestosUPN y PSN siguen desarrollando la hoja de ruta del navarrismo, a la que me refería hace unas semanas. Tras la ruptura de UPN con el PP y la expulsión del CDN del gobierno le llegó el turno al PSN y los acuerdos a los que había llegado con NaBai en varios ayuntamientos navarros fueron abandonados. Eso sí, lo que el PSN no dejó fueron las alcaldías logradas gracias a los votos de NaBai. Toda una lección de ética política, sí señor.

Lo que toca ahora es hablar del Proyecto de Presupuestos Generales de Navarra para el año 2010. Estoy convencido de que, como ocurrió el año pasado, las cifras están acordadas y tanto UPN como PSN tienen claro cómo van a ser los Presupuestos del aó próximo. Ahora lo que toca es escenificar el acuerdo acaparando el mayor número posible de portadas de periódicos y transmitiendo, al mismo tiempo, el gran esfuerzo que unos y otros han hecho por la tan cacareada gobernabilidad de Navarra, especialmente en momentos de crisis como el actual. Por otro lado, tampoco interesa que parezca que ambas fuerzas son una, así que hay que dejar claro el desacuerdo inicial y la distancia de unos y otros en cuanto a las posiciones ideales que cada cual defiende. Cuanto mayor sea la distancia inicial más mérito tendrá el acuerdo alcanzado al final.

Como si de un guión preescrito se tratara (y en buena medida así es), en estas próximas semanas el PSN se rasgará las vestiduras por la actitud de UPN ante los Presupuestos Generales del Estado y amenazará con romper el acuerdo (de hecho ya está advirtiendo de una posible enmienda a la totalidad de los Presupuestos navarros). Criticará duramente un Proyecto de Presupuestos que no contempla aspectos sociales irrenunciables para una fuerza progresista y pedirá o incluso exigirá cambios y mejoras de calado si UPN quiere contar con su apoyo.

Los socialistas elaborarán un importante número de enmiendas a los Presupuestos, pero serán enmiendas parciales y no a la totalidad. Las propuestas de los socialistas estarán dirigidas a incrementar el montante final de los Presupuestos y, especialmente, a mejorar partidas sensibles para la izquierda de modo que aparezcan ante la opinión pública como los grandes defensores del gasto social. Producto del debate parlamentario unas cuantas de dichas enmiendas serán aceptadas por UPN, a consecuencia de lo cual el PSN decidirá votar a favor de los Presupuestos de Navarra. Aunque las Cuentas no sean las que el PSN hubiera deseado, dirán con estas palabras o con otras similares, había que hacer un esfuerzo en estos momentos y el PSN sabe sacrificarse por Navarra y mantener una postura responsable frente a la radicalidad de otros.

UPN cederá en varios aspectos para que el PSN pueda salvar la cara ante su electorado de izquierdas y ante lo que la sociedad espera de un partido “socialista” cuando finalmente vote los presupuestos de la derecha. Y, ¿qué habrá conseguido UPN? Pues, nada más y nada menos que sacar adelante los Presupuestos un año más sin el desgaste político que supondría tener que funcionar con unos Presupuestos prorrogados a causa de no haber logrado los apoyos necesarios en el Parlamento.

Algunos pensarán que todo es una farsa y un engaño a la sociedad y no les faltará razón. Otros argumentarán que todo es algo normal en el juego de la política. Pero en realidad, esto no es sino una manera muy concreta de entender la política basada en gestos huecos y vacíos, algo que comparten, como tantas otras cosas, UPN y PSN, pero que no es la única forma y, desde luego, no la mejor de hacer política.

El PP y el aborto

20091017_PP_abortoLa manifestación contra la Ley del aborto convocada para hoy en Madrid va a contar con el respaldo y la presencia de la Iglesia católica y de varias organizaciones pro-vida, además de algunos representantes y dirigentes del PP, con José María Aznar y Esperanza Aguirre como figuras destacadas. No me interesa entrar a valorar la cuestión de la propia Ley, sino que quiero fijarme en otros aspectos colaterales, podríamos decir, pero que creo que políticamente tienen su importancia.

Por lo que sé de algunas de las organizaciones convocantes, no se trata únicamente de una llamada a manifestarse contra el actual Proyecto de Ley, sino que más bien éste es una excusa o el detonante para manifestarse nuevamente contra la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. La razón de la oposición de estas asociaciones no es la nueva Ley, sino la propia idea del aborto. Se trata de una postura totalmente respetable, como todas, pero en la que sus defensores han caído en ciertas contradicciones al unir sus reivindicaciones a las del Partido Popular.

El PP gobernó España en mayoría absoluta desde el año 2000 al 2004 y en ningún momento se planteó la derogación de la Ley del aborto. Podría haberse elaborado un proyecto de Ley más restrictivo, haber regulado de mejor manera las prácticas que se estaban llevando a cabo en muchos lugares o incluso, como digo, haber derogado la Ley, pero ni José María Aznar ni nadie de su gobierno hizo nada al respecto. Mientras tanto, ¿dónde estaban las organizaciones pro-vida o cuál era el peso real de dichas asociaciones en la acción política del gobierno de Aznar?

La derecha política española ha actuado a lo largo de todos estos años con grandes dosis de hipocresía en aspectos relacionados con la moral católica. La palabra y la acción política en el PP no han ido en el mismo sentido y han sido incluso contradictorias. Es evidente que en el PP hay una derecha/derecha y hay una derecha/centro, pero eran los representantes del ala más conservadora del PP los que gobernaban con José María Aznar a la cabeza en una mayoría absoluta entre el 2000 y el 2004. Lo que ocurre es que aspectos tan sensibles como este se exhiben públicamente rasgándose las vestiduras en la oposición, pero cuando lo que toca es la acción de gobierno se guardan en una cajón, se silencian y se mira para otro lado.

José María Aznar y Esperanza Aguirre ya han dicho que acudirán a la manifestación. En su derecho están, faltaría más. Pero tal vez alguien deba pedirles explicaciones de lo que hicieron o, mejor, de lo que no hicieron cuando tuvieron ocasión. Porque esa misma hipocresía achacable a quien desde el gobierno dice defender algo pero hace otra cosa, será aplicable a quien, a pesar de ello, le sigue votando (como mal menor o por el motivo que sea). La coherencia es algo exigible a todos, no sólo a algunos.

Pero es que además, la presencia del ala más conservadora del PP en la manifestación puede tener también otra lectura: un baño de multitudes de Esperanza Aguirre en su lucha con Mariano Rajoy por hacerse con las riendas del partido, arropada y acompañada por el legado de Aznar. Una pugna en la que también cuestiones morales como el aborto, el matrimonio gay y otras tienen su importancia. Hay una desafección no sé si creciente, pero que se puede palpar con claridad, de gentes del ala más conservadora de la derecha española que nada quieren saber del PP mientras lo dirija Mariano Rajoy, al que acusan de gris (o lila) en estos temas. Sería muy feo hacer un uso político partidista o personalista, incluso, de una cuestión como el aborto, ¿no?

20091010_RajoyLa trayectoria política de Mariano Rajoy podría describirse de muchas maneras distintas. “A quien cierne y amasa de todo le pasa” es una frase de la sabiduría popular que podría resumirla bastante bien. Sin embargo, hay otra, “hay hombres que nacen con estrella y otros que nacen estrellados” que también podría explicar lo que le ocurre a don Mariano.

En política, una larga trayectoria puede aportar experiencia y recursos a la hora de resolver situaciones difíciles, pero también implica desgaste y, a veces, un lastre importante, sobre todo si no se consiguen buenos resultados en el corto plazo. Mariano Rajoy será recordado por algunos por los hilillos del Prestige, otros lo asociarán al legado de José María Aznar y no faltará algún funcionario que lo tenga como el responsable de haber congelado su sueldo en otros momentos de crisis.

Mariano Rajoy es el cabeza de lista de un PP que se había acostumbrado a ganar tras una larga travesía en el desierto y que ha perdido dos elecciones después de que José María Aznar quisiera retirarse teniendo la mayoría absoluta, tras ocho años de gobierno, en la cresta de la ola pasando a la posteridad como José María I de España.

El Partido Popular, en una soledad ganada a pulso desde la segunda legislatura de Aznar, no hubiera podido gobernar ni aunque hubiera ganado las elecciones, pero es que, en 2008 volvió a perderlas. Rajoy, como Aznar, había caído en manos de ese no poco numeroso sector ultra que “esconde” el PP, pero a diferencia de don José María, don Mariano no se sentía del todo cómodo en esa situación. No sin dificultades consiguió afianzar algo su posición dentro del partido frente a quienes pedían un relevo y una total lealtad a los principios de ultranacionalismo español y neo-liberalismo que había encarnado el Aznataro.

En su pugna con esa derecha ultra que considera lila todo lo que no sea azul Rajoy se apoyó en gentes con sensibilidades distintas a las que primó Aznar. Esto fue notable en el País Vasco (por su valor simbólico), pero la región que hizo que Rajoy siguiera siendo la cabeza visible del PP no fue otra que la Comunidad Valenciana, con Camps como garante fundamental del gallego.

La crisis económica y el desastre de la gestión de Zapatero, que ha conseguido llevarse mal con todo el arco parlamentario parecían augurar a Rajoy un futuro prometedor y, sobre todo, más tranquilo tras haber vencido en su guerra particular con Esperanza Aguirre por controlar el partido. Hasta la crisis en Navarra, tras la ruptura con UPN, parecía empezar a pintar mejor o eso al menos apuntan los sondeos.

Sin embargo, el caso Gürtel parece que puede empañar su futuro, al salpicar profundamente a quienes fueron sus grandes valedores y, sobre todo, porque lejos de aplicar las medidas que defendieron cuando la corrupción afectaba a otros, se dedican a dejar caer el chaparrón en una actitud muy española, donde dimitir, dimitir, no dimite nadie. Esperanza Aguirre ha querido aprovechar la resistencia del PP valenciano a depurar responsabilidades políticas (las judiciales ya se verán donde corresponda) para dejar ver lo que ella haría si estuviera en la situación de Rajoy, pero ni siquiera, ya que lo más que ha logrado es un cese light: paso al grupo mixto, pero los señores en cuestión se quedan con el acta de diputados.

Don Mariano, político al que parece haberle tocado en suerte una estrella fugaz, no va a tener la calma que esperaba para preparar y ganar las próximas elecciones. Veremos qué nos deparan estos dos años y medio de legislatura y veremos hasta dónde llega el caso Gürtel y sus ramificaciones. En este contexto, el Congreso del PP navarro tal vez tenga que esperar o tal vez sirva para darse alguna alegría después de tanto mal trago.

20091005_derecha_centro“Fragmentos del centro-derecha navarro”, es el título de un artículo interesante que publicaba Diario de Navarra el domingo 4 de octubre. Interesante por lo que decía, pero sobre todo por lo que no decía.

La consolidación de UPN desde su aparición en 1978 como gran marca (o coalición) del centro-derecha navarro pudo llevarnos a pensar en algún momento que la derecha no tenía diferencias ideológicas importantes. Sin embargo, se trataba de una burbuja sustentada por el calor del poder. Las familias políticas de tradicionalistas, liberales, demo-cristianos, aderezadas con fuertes dosis de personalismos y de buscadores de favores políticos se ocultaban tras unas siglas que daban cohesión porque se veían firmemente instaladas en el poder a corto, medio y largo plazo, con la inestimable ayuda de los socialistas (salpicados por la corrupción, primero, y apoyando desde la oposición a los gobiernos de UPN, después). La aparición de NaBai removió las bases de la seguridad de la derecha navarra y el susto de 2007 obligó a replantearse muchas cuestiones.

La acusación de artificialidad que desde UPN se lanza a NaBai, “unidos sólo por el nacionalismo”, se podía aplicar perfectamente a UPN, unida exclusivamente por su navarrismo excluyente que no es sino un caso más de nacionalismo español, pero más aún, unida fundamentalmente por su apego al poder. Lo ocurrido esta legislatura no hace sino constatar este aspecto.

Con todo, lo más interesante de este artículo son algunos “olvidos” a la hora de repasar la historia del centro-derecha navarro liderado por UPN. Los regionalistas, obligados a mirar desde su ruptura con el PP en dos caladeros de votos diferentes, parecen querer presentarse como una alternativa moderada, centrista, aunque eso sí, firmemente convencida de la españolidad de Navarra y con un enemigo claro: el nacionalismo vasco. La contradicción es evidente y es que a quien no se cree de verdad lo que dice se le suele terminar viendo el plumero de tanto hacer guiños a un lado y a otro.

El “olvido” de Diario de Navarra está precisamente en el origen de UPN y en lo que es su seña de identidad. No todos saben que UPN nació como reacción contra la Constitución de 1978 y que el nacimiento de la Unión del Pueblo Navarro recogió el aporte de la Alianza Foral Navarra de Javier Nagore Yárnoz. El repaso de nombres y siglas que hace el artículo del rotativo navarro, con una mirada nostálgica a una Edad de Oro de la derecha navarra, pero sobre todo con una memoria muy selectiva, deja fuera de la foto política a aquella formación de tan escaso talante democrático y tantas dosis de tradicionalismo.

UPN nunca ha estado en el centro político navarro y si ha recogido bajo su techo a sensibilidades de centro ha sido temporalmente y con no pocos problemas (que se lo digan si no a Juan Cruz Alli). Los regionalistas se han sentido más cómodos con un discurso de derecha ultramontana con un fuerte componente anti-vasco como todos hemos podido comprobar. Por otro lado, UPN nunca ha condenado la dictadura franquista y su postura al respecto ha sido incluso más beligerante que la adoptada por el propio PP.

Sólo la táctica planteada por Miguel Sanz de colaboración con el PSN ante la constatación de que ese discurso le llevaba a la pérdida del poder ha hecho que UPN emprendiese una operación de maquillaje que puede convertir el famoso giro al centro del PP de Aznar en una excursión mañanera. El problema de Miguel Sanz, al igual que José María Aznar, es que conservan antiguas brújulas con un Norte muy marcado y terminan perdiéndose cuando lo que buscan es el centro.

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